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COMENTARIO Vargas Llosa y Borges

El recorte que me envió un amigo

Esta nota ha publicado el diario El Liberal, este domingo y a pesar de que la busqué en internet, no la hallé: aquí va para los que no compran el diario y para que me quede constancia a mí también, porque tampoco lo compro

Al parecer Jorge Luis Borges invitó a Mario Vargas Llosa a marcharse de su casa, luego de que el otro le dijera: “Cómo puede ser que viva así”. Hacía referencia a una gotera que caía sobre la mesa del comedor. Ese día se enfrentaron la modernidad más cruda y dura, con el criollismo, la incredulidad de un laureado escritor que seguramente vivía muy bien y ya lejos de su país natal, al ver que otro, más famoso que él y a quien admiraba, era modesto en su existencia diaria.
A los lectores nos encantan estas pequeñas anécdotas de los grandes escritores. Puro chusmerío obviamente. Con su habitual ironía, Borges recordó que lo había visitado “un peruano que debía trabajar en una inmobiliaria”.
Hay que entender a uno y a otro y los tiempos que representaban también, para comprender mejor la historia. En la Argentina de antes, los padres aconsejaban a los hijos, de manera estricta, no comentar las cosas que veían en las casas de los demás. Ni abrir grandes los ojos, admirados por el lujo y el boato de cuadros y adornos ni fruncir la nariz al observar pobreza o descuido. Para decirlo con palabras modernas, los padres avisaban los críos que en cada casa sus dueños viven como quieren.
Contra esa costumbre de buenas maneras se levantó Vargas Llosa, al publicar sobre su visita a Borges: “Vive en un departamento de dos dormitorios y una salita comedor, en el centro de Buenos Aires, con un gato que se llama Beppo (por el gato de Lord Byron) y una criada de Salta, que le cocina y sirve también de lazarillo. Los muebles son pocos, están raídos y la humedad ha impreso ojeras oscuras en las paredes. Hay una gotera sobre la mesa del comedor”.
Fue una total y absoluta guarangada.
Frente a la sencilla vida de los criollos, los extranjeros suelen enervarse diciendo que no es posible que vivan en casuchas humildes, que cocinen con leña, que críen cabras, caminen descalzos o en ojotas, y les guste. No entienden cómo esa vida los fija en un lugar y muchos, en vez de buscar los lujos de las ciudades, con el agua saliendo limpia del caño, siguen apegados al lugar de siempre.
En una entrevista muy conocida, a Borges le preguntaron si conocía a Guillermo Vilas, por ese tiempo orgullo del chauvinismo argentino que promovía, entre otros periódicos la revista Gente. Hay que recordar, Borges era ciego, seguramente no leía los diarios o se los leería otra persona que, por supuesto, obviaría la página de deportes. Entonces respondió, quizás sinceramente o tal vez sabiendo que le pedían los ditirambos que entonces le dirigían al tenista a cada momento: “A ese señor no lo conozco”. Fue casi un escándalo nacional. Al instante Vilas replicó que no había leído ni pensaba leer ningún libro de Borges y el mundo deportivo se indignó.
Imaginesé, hoy la argentina se ha vuelto totalmente cholula, craquelé y ordinaria, pero en ese entonces se la veía venir.
Dicho esto, se debe confesar que Vargas Llosa es, del principio al fin, un gran escritor, de los que al igual que Borges y quizás Gabriel García Márquez no se les vé la costura, son casi inimitables. Sus libros son garantía de buena lectura, por su uso exquisito del lenguaje. Además, sus textos son llanos y se leen de un solo tirón.
Estas pequeñas anécdotas no llegarán a empañar una grandeza que conquistó a fuerza de talento, inteligencia y perspicacia. Y los buenos lectores siempre hallaremos en una librería de viejo, algún libro que no le hemos hincado el diente y empezaremos a leer mientras caminamos rumbo a casa. Saboreando de antemano la belleza de su escritura.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. El déficit innegable de Borges, es que _ contrariamente a Vargas Llosa_ nunca recibió el Nobel de Literatura. Casi todos los otros, si, pero este último No. Y no me vengan ahora con la versión de que fue por razones políticas , etc.etc. Lo deseaba fervientemente, pero no sé lo dieron. Claro que no por eso deja de ser un gran escritor. Bueno ya que estamos, digo que la mejor novela del siglo Veine, fue "Ulises", de James Joyce. Al respecto García Márquez, que leyó casi todo, dijo que no la pudo terminar de leer, porque la encontraba árida. Pero, simultáneamente reconocía, que todo aquel que quería aprender a escribir, debería leer a " Ulises". Yo no la leí, porque nunca quise ser escritor. Escribí , si, varios cuentos , pero no los publiqué. La mayoría, en Tribunales. Si alguna editorial se interesa, pueden editarlos.Saludo, gracias, homónimo de la Bolivia.

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