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DESCRIPCIÓN Feroces bucaneros

Feroces en las batallas

Cualquiera conoce a los individuos presentados en esta crónica, sólo tiene que hacer memoria para recordar a alguno o mirar a su alrededor y ahí estará

Solitos, ¿eh?, cargan contra cualquier enemigo que ose cruzarse en su camino, se comen los vientos, cruzan lanzas, escupen improperios, matan disidentes, organizan defensas, arrebatan banderas, levantan la moral de la tropa, vuelven caras hacia el opresor, se pintan el rostro, animan a los propios en lo peor de la contienda, cortan cabezas, dividen la retirada de los que abandonan el campo, incendian maizales, protegen el vivac, organizan contraataques, distribuyen vituallas, sostienen escudos, pactan treguas, reparten mandobles, gritan de furia para espantar a los contrarios, trepan muros de los castillos, sacan fuerzas de flaquezas, hacen guardia bajo las estrellas.
Andan por este pacífico mundo, en Santiago del Estero, Samarcanda, Rosario de la Frontera, Japón, Buenos Aires o las Aleutianas cargados de armas contra quien se les oponga: desafían gigantes, piden pelear en el frente, se anotan como voluntarios en cuanto trabajo difícil se presenta, hacen gimnasia militar a hora y a deshora, protegen a los compañeros, lanzan granadas, desarman bombas, ponen el pecho a las flechas enemigas, hostilizan las avanzadillas contrarias, preparan emboscadas, afinan la puntería, lanzan crueles contraofensivas, insultan de trinchera a trinchera, sacan fuerzas de flaquezas, planean misiones suicidas, lanzan su furia contra los cobardes.
Y son compasivos, ignoran a los débiles y a los tibios, recorren hospitales de campaña dando aliento a los heridos, muestran cicatrices para alentar a los apáticos, lloran por los muertos, rezan por los que quedan, ríen en las breves treguas del combate, entregan su cantimplora a los necesitados, regalan el sombrero en medio del sol del desierto de la arena más cruel y despiadada, alientan a los que se retrasaron en el camino, auxilian a los débiles.
En la derrota son feroces contendientes, luchan con bravura hasta el último instante, se retiran en orden, no conceden ni un milímetro de terreno sin antes haber derramado ríos de sangre, cabalgan hacia la incertidumbre de la capitulación con la frente bien en alta, juran venganza, gritan su desesperación a los cuatro vientos y al día siguiente ya están planeando la vuelta al campo de batalla.
Los conocemos bien, usted tiene un amigo, un conocido que empieza la conversación diciendo “yo por ejemplo”, “a mí no me vengan con”, “soy una persona que”, “me tienen que ver enojado, ahí me transformo”. Con el ego tan alto que el Everest es una piedrita en el zapato porque lo escalaron hasta la punta cuantas ocasiones quisieron y se lanzaron en paracaídas desde arriba, cuentan sus hazañas en fogones amanecidos, exagerando —dicen— solo un poquito, nada más que para mostrar mejor hasta dónde puede llegar su atroz heroísmo.
Son maestros en el “anímenos y vayan”, antaño tigres de papel, hoy feroces bucaneros de internet navegando en pobres barquitos ajenos, hechos de letritas, dibujitos y chistes malos, valientes y temerarios piratas, siempre y cuando el adversario esté lejos y, si es posible no se entera de sus bravuconadas.
¿Conoce alguno?
Seguro, no diga que no.
Juan Manuel Aragón
A 5 de abril del 2025, en el gremio municipal. Preguntando cuándo dicen.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Si,los que hacen jugosos contratos con el estado y los proveedores del estado truchos( y algunos prestanombres que cobran pequeñas comisiones)......

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