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LLULLAIYACO El lugar de las muertes rituales

La Doncella, asesinada por motivos rituales

Gracias a los españoles ahora no se entrega a los chicos para que los maten en la alta montaña en la ceremonia de la capacocha

Eran niños. Los llevaron más de 1.600 kilómetros de a pie, porque en esa civilización no conocían la rueda ni, obviamente, el carro. Los hicieron trepar 6.700 metros sobre el nivel del mar, luego los marearon con chicha y coca y, después de que murieron de frío, los enterraron en la punta del volcán Llullaiyaco. Ah, pero eran sus costumbres, es difícil juzgarlos porque era una civilización distinta, no se puede abrir un juicio de valor sobre costumbres de pueblos ancestrales ¿has visto?
Sí, blablablá.
Los análisis bioquímicos que se han hecho del cabello de "La Doncella", muestran que a los chicos los hicieron consumir grandes cantidades de coca y chicha, una bebida alcohólica que puede ser fuertísima, durante meses antes del sacrificio, pero mucho más durante las últimas semanas. Estas sustancias probablemente los sedaron, induciendo estados alterados de conciencia o inconsciencia, lo que facilitó el ritual y redujo su resistencia, porque la muerte de chicos no era una desgracia familiar y social sino solamente un protocolo a seguir para apaciguar el espíritu de los que quizás hayan sido los dioses más feroces de toda la América.
Los chicos, ya borrachos, fueron colocados en sus tumbas y, seguramente sedados o desmayados, porque no había evidencia de violencia física como traumatismos craneales o estrangulamiento, se murieron de frío y por la baja presión atmosférica de la alta montaña. ¿Entiende?, ni siquiera tuvieron la decencia de matarlos de un solo golpe, para que no sufrieran, los trataron peor que animales.
Estudios de tomografías y análisis químicos confirman que no hubo lesiones visibles ni uso de instrumentos contundentes. Sus cuerpos se momificaron naturalmente por el ambiente seco y frío del volcán, lo que explica su excepcional estado de conservación.
Oiga lo que tienen para decir quienes defienden ese estado de cosas. La “capacocha” era un sacrificio humano para apaciguar a los dioses, asegurar cosechas, salud o estabilidad política, a menudo luego de acontecimientos como la muerte de un rey inca o de catástrofes naturales. Los niños, seleccionados por su belleza o estatus, eran considerados mensajeros al mundo divino. Ah, pero qué gente linda, che, presentámelos.
Los niños llegaron desde Cuzco hasta el volcán caminando durante varios meses, acompañados por sacerdotes, y quizás sus familias. Fueron enterrados con ajuares (objetos ceremoniales como estatuillas, cerámicas y objetos textiles) para su "viaje al más allá".
Algunos investigadores sugieren que "la Doncella", como llaman a una de las momias, la mayorcita, por su edad, podría haber sido consciente de su destino, lo que explicaría el hecho de que le dieron más chicha para calmar su ansiedad. ¿Ha visto que no eran tan malos?, la emborracharon bien para que no luchara contra su destino.
Pero, lamentablemente, llegaron los españoles, los conquistadores, todos malvados y asesinos. De otra manera hoy usted, su vecino y el de más allá iban a entregar “voluntariamente” a sus hijos a la “capacocha”, así los llevan los brujos para matarlos. Eso sí, sin pegarles con un palo ni acuchillarlos, solamente enterrándolos y dejándolos morir de frío.
Luego de saquear sus tumbas y bajar sus cuerpos, los conservan en el Museo de Arqueología de Alta Montaña de Salta, lo que ha generado controversia, sobre todo con comunidades indígenas (justamente ellos protestan, ¿entiende?), reclamando su restitución al volcán como sitio sagrado.
Ahora usted le dice a un amigo que ojalá que este año elijan a sus propios chicos para sacrificarlos en la punta de aquel cerro porque sería un orgullo entregarlos a la “capacocha”. ¡Sí, che!, ¡cuentemé!
Juan Manuel Aragón
A 22 de junio del 2025, en Cariñito. Esperando turno.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Es la hipocresía de la cultura andina. Y de la mayoría de las culturas y etnias "indo-americanas".
    La conquista ibérica no mataba niños, ni sacrificaba poblaciones enteras comiéndose el corazón hasta hacerlas desaparecer de la faz de la tierra, como lo hacían casi todas las etnias que habitaban el continente con sus rivales.
    Reflexionando con el tema del cambio climático, el principal argumento es que el 90% de los científicos está de acuerdo con que la actividad humana es la principal responsable. De la misma manera, mas del 90% de los brujos de la tribu y sus súbditos coincidía con que matar chicos y otros sacrificios humanos eran efectivos para apaciguar a los dioses, asegurar cosechas, salud y estabilidad política. Se puede estar equivocado en masa en distintas circunstancias.

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