Ir al contenido principal

GASTRONOMÍA ¡Olvídese del asado!

Tradición que terminó

Los argentinos debieran animarse a otros sabores y no embromar más con un tradicionalismo empobrecedor


Si algo empobreció, no dejó crecer o atrasó la gastronomía argentina, fue la facilidad de hallar muchas proteínas baratas durante gran parte de su historia. La carne de res salía dos monedas y la exportación de cortes sin hueso, puso de moda el asado de costillas hasta erigirlo casi en un monumento nacional culinario.
Un falaz y artero tradicionalismo provocó que el mejor asado fuera hecho con carne de vaca, aderezado con sal, puesto sobre una parrilla y con fuego de brasas suficiente como para que no se quemara, y saliera jugoso. Hecho a toda velocidad, acompañado de pan y vino, mejor si es tinto y ensalada de lechuga y tomate que, la mayor parte de las veces ni se toca porque es parte del paisaje de la mesa.
Cada vez que un cocinero de fama internacional lo prueba, luego alaba el gusto de la carne argentina, felicita a los asadores y pregunta por qué no le hicieron una salsa para acompañarlo, por qué no se aderezó la carne con limón, vinagre, salsa inglesa, por qué no se lo fue pincelando con algún chimichurri al tiempo que se lo asaba, para darle otros gustos distintos. Le respondían con un: “Pero, así se hace aquí, amigo, porque somos gauchos”. Es como ir a Estados Unidos, en un restaurante caro le sirvan frijoles con sal, en una escudilla de lata oxidada y le cobren una fortuna sólo porque así los comían los cowboys.
Nos engañamos creyendo que es una comida para encarar en platos de madera, oyendo folklore, con cuchillos grandes, mejor si son tipo facón y si es posible, vestidos de gauchos o, al menos de alpargatas y sombrero aludo. Ah, porque es un invento de los gauchos, le dirán los que más se la dan de sabedores. Se les podría responder que es un descubrimiento del hombre de las cavernas y por eso debería comérselo con la mano, vestidos con pieles de animales recién cazados, en lugares acondicionados como cavernas. Y sin bañarse.
Nuestro plato emblema, por suerte está dejando atrás el estereotipo campestre y cada día más gente se anima a entregarle otros sabores, ya sea asando verduras al lado de la carne o dejándola en limón y especias de todo tipo desde la noche anterior. La ensalada ha pasado a ser un plato importante en la mesa de los asados y mucha gente se anima a maridarlo con vinos blancos, rosados o acompañarlo con cerveza u otras bebidas. Y en vez de folklore oye Bach, joropos venezolanos, música tradicional japonesa o, mejor todavía, no pone ninguna música y conversa.
La carne de res subió su precio algo más que la inflación, según mediciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, lo que ha provocado que muchos argentinos se pasen a la carne de gallina, de cerdo o a otros alimentos. Es de esperar que estos cambios traigan aparejados también otras costumbres y a la hora de comerla, elijamos agregarle sabores que la hagan distinta y funcionen como renovadores de la experiencia de comer asado los domingos en familia o con los amigos.
Mientras no busquemos otras alternativas para salir de la pobreza, seguiremos siendo pobres, solo los tontos eligen una y otra vez el mismo camino, sabiendo que por allí fracasaron. Las comidas tradicionales de casi todos los pueblos del mundo, son sabores que hallaron las casas humildes cuando debían ingeniarse para comer con poco, desde el callo madrileño, hasta la feijoada brasileña, portuguesa o angoleña, la pizza napolitana, el ceviche peruano y hasta el sushi japonés. Todas nacidas de la pobreza, la carencia, la necesidad y, sobre todo, la imaginación. (Las comidas ´al wok´, una sartén china, que parecen tan finas y elegantes, en realidad nacieron de la falta de buen fuego, por eso es una lata de hierro o acero ordinario, que conservan y distribuyen mejor el calor y con un fósforo se calienta).
Dicen que se vienen tiempos jodidos en la Argentina, lo único que sobrará será la escasez, ¿no cree que va siendo hora de dejar de lado viejos pruritos seudo tradicionalistas, para encarar nuevos sabores en la mesa familiar? Anímese, entre todos podríamos crear una nueva manera de comer, no tan dependiente de la carne de vaca, no tan atada al dichoso asado hecho solamente con sal, parrilla y fuego de brasas. ¿Ha probado las empanadas de verduras asadas? ¿La pizza de dulce de leche?
Una exquisitez, oiga.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Come asado de cerdo dicen un 40 ÷ más barato
    Jaja empanada de zanahoria no me gusta 🤣
    Se vienen tiempos difíciles ya estamos creo..
    Me sacas sonrisas Juan sos muy bueno con tu ironía..gracias arq lopez ramos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

1875 AGENDA SANTIAGUEÑA Basualdo

José Eladio Basualdo El 7 de septiembre de 1865 nace José Eladio Basualdo, profesor normal nacional, funcionario, político, agrimensor, agricultor El 7 de septiembre de 1865 nació José Eladio Basualdo, en Diamante, Entre Ríos. Fue profesor normal nacional funcionario, político, agrimensor, agricultor y con “una vida dedicada a la docencia”, según relataron quienes lo conocieron. Vivió en varias provincias del norte argentino. Murió en Buenos Aires, el 5 de julio de 1955, cuando le faltaban unos días para cumplir 90 años. Era hijo de José Eladio Basualdo y Rosa Migueles. Cursó sus estudios en la vieja escuela de Concepción del Uruguay y se graduó como profesor en la Escuela Normal de Paraná. Desde entonces fue dilatada y constante su dedicación a la enseñanza, en la que pronto adquirió el prestigio que le daban su vocación, su aptitud y su clara inteligencia. En Jujuy, Catamarca, Esperanza (Santa Fe), Rosario y Santiago del Estero, la cátedra tuvo para él un sólido valor que le hizo res...

LEYENDA El Come Ancas

Casa de Omar Torres en San Pedro, Jiménez Que narra lo que ocurrió luego de que se halló en San Félix, un burro con las ancas comidas Por Omar Torres Corresponsal en el  norte  del departamento Jiménez La novedad preocupó al pueblo sanfeleño, lo ocurrido esa mañana era terrible. Alguien dijo que en el rodeo encontró un burro con las ancas comidas. La gente de inmediato llegó al lugar, llevados por la curiosidad en el afán de saber de lo que se trataba. Reunidos alrededor del animal, sacaban conclusiones, sin estar convencidos de la entidad del victimario. El desafortunado animal permanecía parado, con las orejas apagadas, los ojos cristalinos, con su gran cuerpo encogido y tembloroso seguramente por el dolor y la fiebre. Lo extraño fue que solo le extrajeron prolijamente la carne blanda, dejándose ver el esqueleto de la chuspa hasta el tronco de la cola, sin ser dañado el hueso. Al tercer día nuevamente el aspaviento, esta vez causando terror en el vecindario, eran dos lo...

OFICIO: Desocupado

"Sacha escritor", de Raúl Cisterna Ya casi nadie lee, escribir cuesta muchísimo y hasta el periodismo parece condenado a desaparecer Algunas veces debo decidir qué poner cuando en el formulario preguntan "oficio u ocupación". Siempre dudo entre periodista y cronista. Pero jamás se me ocurriría decir "escritor", tarea que está muy por encima de mis posibilidades, como lo vengo constatando desde siempre. No es falsa modestia, es la prueba de un hecho cierto. Para ser escritor hay que ser muy profundo, se debe poner en palabras, de manera inteligente lo que quizás piensan muchos. Cuando Atahualpa Yupanqui dice: "Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas", ha condensado un mundo de pensamientos. Muchos las repetirán después cuando quieran expresarlo con idéntica sencillez. En una de las versiones del poema "La lluvia", Jorge Luis Borges la describe como "una cosa que sin duda sucede en el pasado". En un instante habla de ...

PUEBLO Antes de los títulos

"Doña Juanita", de Raúl Cisterna El comisario duerme la siesta, Solano afila un cuchillo y la vida sigue como si nada fuera a suceder, pero… La cámara hace una toma que baja del aire y se acerca a una casa. Doña Juanita barre la vereda. Cuando vuelva su gente, andará atareada, dando las últimas puntadas al almuerzo que compartirá con el marido, estafetero del pueblo, y sus changos. Uno es aprendiz en la carpintería, el otro trabaja en la panadería. Todas las mañanas Alfonso Gómez les trae la leche recién ordeñada de sus vacas, mezclada con agua pura del aljibe para que a nadie le falte. En el destacamento la cerradura del calabozo está trabada. Hace años que no hay un preso. El comisario instaló un catre al lado de la ventana para echarse una siestita cada vez que puede. Nadie lo molesta, ni siquiera el agente Elías Salomón, el “Turco”, que a veces hace lo mismo cuando regresa tarde de visitar a la novia. Los vendedores se alojan en el Mónaco. Se cuenta que el viajante de ani...

Se oye un murmullo

Ilustración Hugo Gola Se oye un murmullo a la distancia el viento pasa vuela una hoja el sol se apaga el agua cae Cierro los ojos desde el silencio oigo una rama Ramírez de Velasco®