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DINERO El coleccionista de naderías

Tío Rico

Se debería recordar todos los días que las actividades inútiles o que no llevan a la riqueza material son las más valiosas


El coleccionista, por definición, es alguien que acumula objetos que difícilmente podría disfrutar, mejor dicho, goza con su contemplación, el recuento que hace de ellos o su exhibición. Algunos acumulan cuadros, a otros se les da por figuritas, estampillas, soldaditos de plomo, autos, motocicletas, roperos, sombreros, jarras o latas de cerveza, libros, mujeres despechadas, en fin.
Hay casi tantos coleccionistas como objetos se hallan en el mundo. Ninguno es mejor ni peor. Hay quienes creen que el tiempo gastado y el dinero que pagaron para conseguir un mate de plata raro, una vieja postal de Las Termas de Río Hondo, la firma de un artista, está bien invertido pues así completarán los que ya tienen o sumarán uno más a su maniática fiebre de aficionado.
Pero hay una clase extraña de coleccionistas, los que acumulan tanto dinero que, ni viviendo tres vidas les alcanzaría para gastarlo. El dinero es fungible, como lo saben ellos también. Un dólar equivale a otro dólar, un peso es lo mismo que otro peso, un lingote de oro no se diferencia de otro o tiene un precio tan establecido que no hay dudas sobre su valor.
El dinero no es un objeto particularmente bello y los billetes y monedas, salvo que sean antiguos y hayan salido de circulación o tengan rarezas físicas que los hagan particularmente deseables, no tendrán otro valor que el que figura escrito en sus esquinas, son así de aburridos y previsibles.
El afán de riquezas es un fenómeno que a las almas simples se nos escapa del conocimiento, lo tenemos lejos de las entendederas. No nos entra en la cabeza por qué alguien quiere tener más dinero del que gastará en toda su vida. Para qué tanto. Son casos patológicos, de tipos que una vez que empiezan a juntarla en pala, como se dice, no tienen cómo detenerse. Alguna tara los lleva a querer siempre más. Y un poquito más. Y más. Y más.
Muchos ni siquiera tienen una vida repleta de hedonismo y placeres vanos, perdonando el oxímoron, sino que, en su afán de seguirla juntando ni siquiera duermen en una cama decente, se alimentan con cualquier porquería, usan ropa gastada, no tienen amigos ni ratos de ocio ni diversiones ni una imagen en la mente, distinta de la acumulación de riqueza que forma parte de su constitución física. Una sola idea los obsede, el acopio irracional de dinero que, además, en algunos casos provoca dolor en mucha gente.
Porque el afán de amontonar dinero no reconoce leyes, normas, reglamentaciones, decretos o ilegales maneras de explotar al prójimo. Quien lo hace cree que esa gente, casi siempre sus propios empleados, merece ser azotada, pues carga la culpa de no haber sabido hacerse de bienes materiales, si no lo hacen es porque saben que les podría caer encima el peso de la ley, pero si no fuera por eso, lo harían sin problemas. Piensan que los pobres cargan alguna extraña responsabilidad por su propia pobreza y eso sólo los hace merecedores de algún tipo de castigo.
Una crónica como esta podría seguir hasta el infinito. Pero, agregue usted el nombre de esa persona que conoce y que se dedica a esta malsana manía y reflexione sobre las vicisitudes de la propia existencia. No le daremos todo masticado. Filosofe un rato sobre el por qué la acumulación enfermiza de bienes que no se usarán jamás. Y luego continúe su camino, trabaje en lo suyo, dedíquese a sus diarios menesteres.
Recuerde que una sola jornada sin un pensamiento inútil, sin una reflexión vacía y sin sentido material, son 24 horas tiradas a la basura.
Bah, digo.
Pero, haga lo que le dé la gana.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. No conozco gente que se dedique a acumular dinero en cantidades que superen su posibilidad de gasto en su vida, o inclusive menos. Sin duda deben existir, porque hay de todo en este mundo. Por lo general la gente que alcanza niveles superlativos de riqueza no cuenta con dinero en efectivo acumulado, sino que desarrolla negocios que se sustentan en propiedades e instalaciones, maquinaria, tecnología y otros activos, como en una fábrica, que lógicamente superan en valor lo que esa persona puede gastar en su vida, pero que son el resultado de un proceso que no tiene nada que ver con una intención de acumular riquezas. Tales emprendimientos, que comienzan con Gracias al desarrollo tecnológico

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  2. (Continuación)
    Tales emprendimientos, comienzan con la prestación de servicios a escala menor a cambio de ganar dinero (como todo emprendimiento o trabajo), y progresan según el esfuerzo, la visión, el mercado y otras causas, hasta un punto que frecuentemente supera la necesidad del dueño. Pero en ese punto, la estructura representa el sustento de muchas familias, impulsa el desarrollo de la economía del lugar, y da lugar a otros emprendimientos que pueden terminar en un conglomerado económico de grandes proporciones.
    Que hay negocios que crecen mediante prácticas mal habidas no hay duda, pero está claro que esa no es una referencia socio-económica de relevancia en la estructura del comercio y mercado local, nacional e internacional.
    La suposición de que la acumulación de riquezas implica opresión, abuso laboral, violación de leyes y explotación, no es razonable y más bien es una visión marxista, propia del resentimiento que este hombre supo tener por todo en la vida.
    Elon Musk es hoy la persona más rica del mundo, que como el típico caso del emprendedor privado, ha sido capaz de desarrollar una gran cantidad de industrias, incluyendo sus autos eléctricos, la nueva etapa de viajes al espacio, investigación y desarrollo a niveles superlativos. Su "fortuna" se cuenta en miles de millones, que para gastársela necesitaría vivir unos cuantos cientos de vidas, pero ese no es el caso, porque para la humanidad es mucho más relevante lo que sus emprendimientos representan y no el dinero que él pudiera tener.
    Para tener una idea clara sobre la realidad del proceso del enriquecimiento y lo que implica, es necesario entender dos aspectos fundamentales:
    1.Que la obtención de riqueza, al igual que muchos otros procesos, siguen una ley conocía por Distribución de Pareto. Entendiendo este concepto la gente podrá darse cuenta de que la famosa "distribución equitativa" y la más famosa "justicia social" son conceptos propios de una idealización irracional y que constituyen eufemismos usados por los políticos para dar muestras de virtuosismo de micrófono.
    2. Que desde el comienzo de la era industrial la riqueza (producto bruto interno) se genera en base al desarrollo, por lo que es un error suponer que quien se enriquece lo hace a costa de alguien que se empobrece. Ese error supone que la riqueza es constante, como lo fue a lo largo de toda la historia de la humanidad hasta el 1800. A partir de la revolución industrial la riqueza se comenzó a generar y crecer exponencialmente, lo que hizo posible que todo el mundo cada vez se fuera volviendo menos pobre. Como consecuencia, el enriquecimiento de algunos ya no implicó el empobrecimiento de otros, sino que se basó en la generación de nueva riqueza.
    Si se consideran estos dos aspectos de la economía, se podrá entender que el enriquecimiento de pocos (tal como lo explica la distribución de Pareto) no es una cosa mala ni amerita que a uno se le retuerza el hígado, como sugiere la nota. Aquellos pocos que juntan billetes en cajas de zapato y los que encima lo hacen a costa de otros, pues ya les tocará lo suyo........no creo que uno se tenga que hacer mala sangre por ello.


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  3. https://www.elliberal.com.ar/noticia/pais/619943/afip-desarticulo-cadena-gastronomica-hacia-maniobras-evasion-iva AFIP desarticuló una cadena gastronómica que hacía maniobras de evasión de IVA
    Miles en Santiago hacen lo mismo, don Horacio. La tienen en cajas de zapatos en el ropero de la pieza.

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