Ir al contenido principal

ELECCIONES Ah, quién ganará

Resultado cantado

Son todo un tema las encuestas de opinión política antes de cada elección: al final de la nota se deja tarea para los lectores


La gente común tiene la acertada idea de que una encuesta es lo mismo que darle a alguien una camiseta transpirada para preguntarle luego si jugó al fútbol, al básquet, al voley o a qué. Es divertido mirarlas antes de cada elección, en la que muestran ganadores y perdedores, pero más divertido es oir sus excusas luego de la elección, diciendo por qué se equivocaron.
En realidad, a la gente le importa un pomo saber si ganará Juancito, si a Pedrito lo votarán los viejos o los jóvenes. Pero los encuestadores insisten porque —se sospecha— son pagados por los candidatos para decir que van a ganar.
Como si Boca Juniors (River Plate, San Lorenzo, cualquiera), pidiera a una encuestadora que le diga como saldrá el partido del domingo. Si la encuesta es en el barrio de la Boca, el resultado es cantado, pero si se hace en Núñez o en Boedo, también.
Se sobreentiende que las encuestas muestran información secreta a los candidatos, es decir, les avisan, entre otros asuntos, si van ganando o perdiendo, quizás barrio por barrio. Si deja de ser secreta, entonces todos saben que un candidato anda flojito en tal barrio, el pagador de la encuesta redoblará sus esfuerzos en ese sector y los contrarios también, entonces ¿cuál es la gracia?
Casi todos creen que lo de las encuestas, en realidad es un engaña pichanga para perejiles. Su razonamiento sería el siguiente:1 la gente es exitista, 2 no le gusta perder, 3 por eso vota al ganador y 4 si nosotros decimos quién va a ganar, votarán por ese.
En realidad, parte de una premisa falsa, que la gente tiene apego por el éxito ajeno, luego, todo lo demás es mentira. Si no, no se explicaría el hecho de que, elección tras elección, los encuestadores sean los principales perdedores, ya sea porque dijeron que iba a ganar el que perdió, sea porque en muchas ocasiones sostuvieron que el candidato A, ganaría por afano y el partido terminó con un triste 1 a 0, con gol en tiempo de descuento. Además, hubo elecciones en el país en que el resultado estaba más cantado que la marcha de San Lorenzo, acertar era cuestión de no ser un boludo nomás.

Leer más: Pequeños detalles de la historia política de la provincia, podrían ayudar al descubrimiento del gran sapo negro que duerme en lo más hondo de sus pueblos

Hasta hace unos años hacer una encuesta para saber quién iba a ganar en una elección era cuestión ardua: había que preguntar sus preferencias a una determinada cantidad de gente, luego ponderar las respuestas, porque no vale lo mismo una consulta en el centro que otra en un barrio, fijarse cómo iba la economía, luego extrapolar los resultados y listo.
Hoy los encuestadores tienen otras herramientas, como Feibu, Twitter, Instagram, Linkedin y hay programas, gratis y pagados, que muestran las tendencias en cada uno. Por dar un caso: el candidato A es el que más “Me gusta” cosechó en las redes de internet; si bien no es un resultado, al menos va mostrando una tendencia. Google también avisa cuáles fueron las búsquedas más frecuentes, hora por hora, día por día. Con esa información, las encuestadoras parten con un cuerpo de ventaja sobre las de antes. Y así y todo le pifian y a veces por mucho.
Es cierto, no todas erran, por lógica, con resultados siempre dispares, alguna va a estar siempre más cerca del resultado final. Durante dos años, los que la pegaron serán estrellas del mundo del marketing. Pero en la próxima elección, engolosinados con el éxito de la última, volverán a estar en el medio de la tabla, es decir, no serán los más acertados, pero tampoco dirán que gana en primera vuelta la Izquierda Unida, por dar un caso, ¿no?
A las encuestadoras les pagan los candidatos y son, como se dijo, ultrasecretas. Pero, fijesé, cada vez que aparece una, si es pagada por el partido A, da por ganador al partido A, nunca dice: “El candidato que nos encargó el laburo va a perder como en la guerra, no lo va a votar ni el loro”, aunque eso le digan todos los números que juntó sobre el tipo. Esto lleva a pensar que las empresas encuestadoras, como los contadores públicos creativos, llevan dos planillas, una que mandan a los diarios y la otra, la posta, la muestran al candidato para su uso personal, o lo que es lo mismo, le avisan por cuanto lo harán sonar.
Algo más, dentro del sistema liberal partidocrático, las encuestas vienen a ser una malversación del sentido último del voto. Suponga que el candidato A, quiere arreglar primero la educación, luego la economía y al último la seguridad. La encuestadora le dirá que juntará más votos si cambia el orden de las prioridades por un lado y le agrega la falta de trabajo por otro. Con tal de ganar, el tipo dirá lo que le indican, aun violando sus propias convicciones, total, en caso de triunfar, hará lo que se le dé la regalada gana. Esto lo dijeron varios ganadores de la Argentina y el mundo: “Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. ¿le suena?
Un amigo contaba en el bar, que mentía en todas las encuestas telefónicas. Lo hacía de manera inteligente para que no lo pusieran en la categoría “margen de error”. Decía que tenía entre 18 y 25 años, cuando ya había pasado largamente esa edad y respondía el reto más o menos bien, salvo un candidato, al que le ponía todo mal, porque el partido de sus simpatías, también tenía algunos dirigentes que odiaba. Razonaba: “Sé que no muevo el amperímetro con mi voto, pero si respondo una encuesta, se me hace que voté una vez y media”.
Ahora hay tarea para usted, que es inteligente. Imagine una hipotética encuesta, hecha en el año 33 de nuestra era en Jerusalén: “¿A quién cree que habría que crucificar, al hombre que se hace llamar Mesías o al ladrón y violador Barrabás?” ¿Quién cree que debía morir y por qué?
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Me gustaría ver una encuesta en la que, además de la opción de todos los candidatos, se incluya la opción de "la sociedad" al preguntar por "quién cree que ganará en las elecciones"?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....