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BALADAS Tinta sangre

Joan Báez canta El preso número 9
Quiénes son los autores de El preso número 9, balada que curiosamente siguen pasando en las radios y que cantó la famosa Joan Báez

Querido tío:
Esperando que se encuentre bien de salud, lo mismo que la tía y los primos, le escribo esta carta como amable respuesta de la misiva en que me pide que le averigüe algo de El preso número 9, porque uno de sus nietos tiene un programa en la radio del pueblo, quiere pasarlo y no sabe si hacerlo porque no son tiempos de andar hablando así de las mujeres.
A continuación, todo lo que sé:
Los famosos mejicanos Antonio y Roberto Cantoral son los autores de “El preso número 9”, balada que viene haciendo un larguísimo camino en teatros, reuniones, asados, tertulias a lo largo de América, de Alaska a Tierra del Fuego y quizás en otros continentes también. La canción cuenta, una historia simple, un cornudo confiesa, sin arrepentirse ante un cura, que halló a la señora con otro tipo, los ha matado y está por morir fusilado.
La pasan de vez en cuando en las radios de la Argentina, casi siempre interpretada por Los santiagueños del Río, grupo folklórico, formado durante los últimos años de la década del 70. Pero ya era muy conocida para ese entonces. Como que la había interpretado Chavela Vargas (María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas), gran cantante costarricense nacionalizada mejicana, si puede póngala en Youtube, una delicia.
Suena raro que, en un tiempo de tanta corrección política como el que está pasando por la Argentina, esta canción no haya entrado todavía en el Índex de canciones prohibidas por la moderna corrección política marxistoide, craquelé y feminista que gobierna el mundo de la cultura. El condenado apela al “Ser Supremo”, que lo ha de juzgar cuando esté muerto, pero no se arrepiente. “Los maté si señor, y si vuelvo a nacer, yo los vuelvo a matar”, se confiesa, en la parte que uno de Los del Río hace un falsete que, de solo oírlo, a uno le duele la garganta. Sobre que es machista, también cree en Dios, mire usté, pecados de lesa humanidad en los tiempos que corren.

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Viene a ser un himno al cornudo rabioso y estúpido. Rabioso porque no solamente no se arrepiente, sino que promete que va a buscarla al Más Allá. Y cualquiera lo imagina al tío persiguiéndola de nube en nube o quizás en el Averno, de cueva en cueva hirviente, mientras le grita: “No te escondas, ¡hija de la chingada!”.
Y estúpido porque el otro tipo no tiene nada que ver: tendría que haberle dado las gracias por abrirle los ojos sobre su hembra, dejarlo marchar y arreglar cuentas con ella, sin matarla, por supuesto. Pero, claro, era mejicano, y si la dejaba viva, la presencia de ella en algún lugar de la Tierra, le recordaría sus cornamentas cada día del resto de su vida, algo intolerable para los machotes aquellos. La canción fue compuesta en la primera mitad del siglo pasado, cuando el revólver era juez de última instancia para tratar a las mujeres.
Hablando de todo un poco, los hermanos Cantoral rompieron la tradición de los boleros mejicanos, componiendo baladas, como la del preso, pero no se sustrajeron al tremendismo de los que escribían con tinta sangre del corazón.
Una curiosidad, Joan Báez, también entona El preso número 9. Por si no la ubica, es una famosa cantante neoyorquina de protesta que estuvo por venir a la Argentina durante el tiempo del Proceso, contratada por Palito Ortega. Decían en aquel tiempo que puso como condición cantar “Changuito cañero”, la inocentísima canción del tucumano, que habla de la vida del pelador de caña. Los militares no iban a permitir que viniera una yanqui a refregarles en la cara que había chicos pobres trabajando en los cañaverales tucumanos y terminó viniendo Frank Sinatra. Entre una cantante de izquierda y uno que era el artista preferido de la mafia, los milicos eligieron al mafioso, como era lógico.
El preso número nueve fue interpretado, entre otros, por el Chaqueño Palavecino, Damas gratis, que lo entona en forma de cumbia y le cambia la letra, Los Paquiros, Yuli y los girasoles y Roberto Cantos, el de Coplanacu, en su juventud, cuando además se le animaba al rock nacional, haciendo dúo con el finado Pirulo Ábalos. Y, como se dijo, muchos otros que la entonan, guitarra en ristre, cuando hay oportunidad.
Bueno, saludos a todos por ahí, delé las gracias a la tía por el cabrito, muy rico, una golosina, viera, lo asamos al horno el domingo pasado con papas y lo pasamos con vino Uvita. Mi mujer dejó una pierna y la chanfaina para hacer guiso o pastelitos y la cabeza la hervimos para darle a los chicos, que se pelearon por ella.
Para las fiestas cuando andemos por ahí, le llevaré el disco “Con permiso, soy el tango”, de Julio Sosa, que me pidió. También le alcanzaré las pilas para el tocadiscos, camisas para las lámparas y grasa para la masa del sulky.
Lo saluda, su sobrino

©Juan Manuel Aragón
De Santiago del Estero, a 19 de agosto del 2023

Comentarios

  1. UN GUSTO LEERTE Y RECORDAR.!!!!

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  2. "POR QUE MATÓ A SU MUJER Y A UN AMIGO DESLEAL" DECIA UNA PARTE ( ME ACORDÉ).

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  3. Pirulo Abalos cuántos recuerdos de CEFAS!!

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  4. No responde a la realidad jurídica vigente , incluido México: a ver.... ( no, no el " a ver" sácalo, es chocante ). Bueno sigo: Nunca lo hubieran tenido que fusilar al tipo. Es un típico caso de " emoción violenta ", y por lo tanto no es punible, y cuando mucho " homicidio simple". Bueno pero en ese caso no hubiera existido esta cancion , bella y popular aunque, machista y trágica, que además favorece la violencia de género.

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