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2003 ALMANAQUE MUNDIAL Saqueo

Un robo devastador

El 10 de abril de 2003, es saqueado el Museo Nacional de Bagdad, una pérdida devastadora para el patrimonio cultural de la humanidad

El 10 de abril de 2003, en medio del caos de la invasión de Irak liderada por Estados Unidos, el Museo Nacional de Bagdad fue saqueado, marcando una pérdida devastadora para el patrimonio cultural de la humanidad.
Ocurrió cuando las fuerzas de la coalición avanzaban hacia la capital iraquí, derrocando el régimen de Saddam Hussein. El museo, que albergaba una de las colecciones más importantes del mundo sobre las civilizaciones de Mesopotamia, quedó vulnerable ante la falta de protección adecuada durante los intensos combates y el colapso del orden público.
Miles de artículos, algunos con más de 5.000 años de antigüedad, fueron robados o destruidos en un episodio que generó indignación internacional y expuso las fallas en la planificación de la invasión.
Informes del New York Times y del Washington Post, describieron cómo el saqueo comenzó cuando multitudes irrumpieron en el museo tras días de bombardeos y enfrentamientos en Bagdad. Los informes destacan que los soldados norteamericanos, estacionados a pocos kilómetros, no intervinieron para detener el pillaje, a pesar de las advertencias previas de arqueólogos y expertos culturales sobre la necesidad de proteger sitios históricos.
El entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, minimizó el incidente con su famosa frase “stuff happens” (las cosas pasan), reflejando una aparente indiferencia ante la magnitud de la pérdida.
Según estimaciones iniciales del personal del museo y de investigadores occidentales, como el arqueólogo McGuire Gibson, se perdieron entre 13.000 y 15.000 objetos, entre ellos tablillas cuneiformes, estatuas sumerias y joyas de la antigua Babilonia.
Las crónicas de Al Jazeera y testimonios de iraquíes citados en periódicos como Al-Quds Al-Arabi, ofrecieron una perspectiva más visceral y acusatoria. Los informes árabes señalaron que el saqueo no fue un acto espontáneo de civiles desesperados, sino que involucró a grupos organizados que parecían saber exactamente qué buscar, sugiriendo complicidad o negligencia deliberada de las fuerzas ocupantes.
Testigos locales relataron haber visto a saqueadores llegar con herramientas y vehículos, llevándose piezas específicas mientras el museo ardía en el desorden. Estas narraciones subrayaron el sentimiento de humillación y abandono entre la población iraquí, que veía en el museo un símbolo de su identidad histórica, profanado bajo la mirada pasiva de los invasores.
La falta de seguridad fue un punto crítico. Antes de la invasión, expertos de la Unesco y la American Council for Cultural Policy habían instado al Pentágono a priorizar la protección de instituciones culturales, pero estas súplicas fueron ignoradas.
Los guardias del museo huyeron días antes por temor a los combates, dejando el edificio desprotegido. Aunque algunos artículos fueron recuperados en los años siguientes gracias a esfuerzos internacionales, muchos terminaron en el mercado negro, vendidos a coleccionistas privados.
Las fuentes coinciden en que el saqueo del Museo Nacional de Bagdad no solo representó una tragedia arqueológica, sino también un fallo moral y estratégico, evidenciando las consecuencias imprevisibles de la guerra y la fragilidad del patrimonio en tiempos de conflicto.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc10 de abril de 2025 a las 8:48

    Hay gente que parece disfrutar de la destrucción y le da prioridad.

    ResponderEliminar
  2. Yankees se cagándome e 4 mil años de historia " e hombre a muerto "

    ResponderEliminar

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