Ir al contenido principal

CLICHÉS El asado, estereotipo de estereotipo

Asado con boina

¿Por qué el asado se debe comer de sombrero y bombachas de gaucho, oyendo folklore si no es un alimento típico de tierra adentro?


Inicia esta sección intitulada “Derrotar arquetipos, clichés y otros tópicos”, con una pregunta: ¿por qué generalmente el asado se debe comer de sombrero y bombachas de gaucho, oyendo esa música pop que por comodidad se llama folklore?, ¿acaso para digerir bien el sushi hay que poner música japonesa y calzarse un kimono?, ¿la gastronomía peruana si no es al lado de una llama no sirve? El asado ha sido calificado en la Argentina como una comida típicamente campera, de monte adentro, preparado por gauchos de bombachas, alpargatas y boina y todos diciendo “huija, rendija, la mama y la hija”.
Oiga, hay numerosísimos estudios, ponencias, ensayos que lo describen como una ceremonia gastronómica típica de la ciudad. Y es posible que todos los clichés que se reprodujeron a su alrededor lo hayan convertido en una comida sin ninguna variante, siempre igual a sí misma, aburrida, en la que se considera un pecado hacerle un simple agregado. Los palurdos dirán que es carne, sal y brasas y “que se haga solo”, para que no pierda su prístino sabor, como si estuvieran acostumbrados a comer el fideo puro, hervido en agua con sal y nada más, a la leche jamás le añadieran café, al pan no lo untaran con manteca.
Che, en serio, jamás le suman una salsita, tampoco lo hacen macerar en un preparado de limón, chimichurri, otros yuyos, salsa inglesa o de soja, como si fuera pecado de leso argentinismo mezclarlo con algo que no sea sal. (¿Y si hierve la carne en leche antes? “¡Pecado, pecado!”, clamarán los puristas del folklore de las parrillas).
Bueno, amigo, es hora de empezar a derrotar estas hormas que la vida moderna ha impuesto sobre la que es considerada la comida más tradicional de la Argentina, más que la milanesa con papafritas, huevo o puré, más que la ensalada de lechuga, más que el quipi, la pizza o el budín de pan, que están al tope de las preferencias del país.
Cuando había campo, verdaderamente campo, no los que tienen chalés californianos disfrazados de casco de estancia de sociedades anónimas de ahora, el asado era un tentempié, una carne que se ponía en las brasas, en Santiago con una parrilla de Vialidad, redonda y hecha con alambres, con la costilla rozando el fuego, y salía arrebatado, seco o casi siempre las dos cosas. La comida era el guiso, la sopa, el puchero, el anco, la calabaza, los choclos, la batata, la mazamorra, el charqui.
Aunque usted no lo crea, el asado fue una moda de la ciudad que se trasplantó al campo, como una ceremonia con música de Los Manseros o algún otro gritón folklorero, alpargatas o botas, boinas, y hasta el aplauso final. Es comida casi siempre para el aire libre, pero hay departamentos en altura que tienen asadores en los balcones, como en la Roca al 700 en Santiago. Y nada impide comerlo sin música u oyendo Bach, Mozart, Emerson, Lake & Palmer, Palito Ortega o la chica con nombre de picadillo, la Taylor Swift. El oído y el gusto son sentidos que no se conectan directamente, salvo porque los dos laburan en la cabeza.
El estereotipo del estereotipo son los que van a Pozo Hondo, Frías, Monte Quemado o por ahí cerca, llevan la carne, el carbón, la lechuga, el tomate, la sal, los cubiertos, la vajilla, y después dicen que han comido un verdadero asado de campo.
Si la carne estaba blandita es de terneros criados en lotes de alimentación, llamados feed lot en inglés, son cebados como máquinas, con métodos ideados en Estados Unidos, Europa, o vaya a saber dónde, amigo. Porque la carne de novillito del campo verdadero, el que a usted dice que le gusta, criado aquí nomás, en medio del monte, sin una raza definida y carneado bajo el algarrobo, es más dura que ventanilla de colectivo. Capaz que esté tres horas meta mascar sin ablandarla.
El asado, lo único que tiene de campo es que la vaca fue criada muchas veces lejos de las ciudades, nada más. Pero es la misma carne de un guiso, una milanesa, un vitel toné, y a nadie se le ocurre cantar una chacarera o vestirse de gaucho sólo porque la vaca de esas comidas fue traída de tierra adentro.
Si lo invitan a un asado, no es necesario que lleve la boina ni que calce un llavero con cuenta ganado ni que hable de cuestiones camperas, puede iniciar una conversación sobre Platón, la nueva ola, la poesía religiosa en la argentina, la homeopatía como un probado curanderismo, cualquier cosa. No es obligación platicar sobre rastras, espuelas, domadores o líricas guitarreadas en medio del monte.

Leer más: La Lengua del Cuzco posiblemente fue traída por Diego de Rojas

Una parrillada puede llamarse “Le chef élégant” y no tener una sola comida de origen francés o “La griglia di Oscar Gómez” y no cocinar pastas ni salsas ni nada italiano, sólo carne a las brasas. Es un misterio el hecho de que todas elijan nombres supuestamente camperos, como “La parrilla de doña Josefa”, “Parrillada Jesús María”, “La boleadora mal apuntada”.
Comer asado en la tablita, cortando la carne con un cuchillo de diseño, empujándola con pan francés y un buen tinto como bajativo, es lo más citadino que hay en el mundo, así esté de visita en Hualo Baleao, Collera Paspada o Jarilla Mota, entrando como diez kilómetros al naciente. Porque comer es comer y nada más.
Empiece a liberarse del asado “a lo gaucho”, anímese a un plus que lo haga más sabroso todavía, en una de esas la moda llega al campo y se instala con fuerza, como el matambre a la pizza, que les han hecho creer a los paisanos que lo inventaron allá. Cuando coma asado, si es que le da el cuero, con el precio astronómico de la carne, recuerde que la próxima vez podría ser dentro de treinta años, cuando las cosas mejoren, según calculan algunos innombrables, haga que su almuerzo o su cena sean inolvidables. Anímese a rodear la carne con sabores que nadie pensó antes, con técnicas nuevas (envuélvalo en papel de aluminio, rodeado de finas hierbas), enloquézcase, que para eso está la cocina.
Y después invite. 
©Juan Manuel Aragón
A 5 de enero del 2024, en Cardón Esquina. Haciendo arrope

Comentarios

  1. Un aplauso para el escritor!!!!

    ResponderEliminar
  2. O un aplauso para el asador!!! Acaso no come el también? Y va a asar mal si el también come? Más que música hace falta la musa de gustar carne bien cocida y a punto

    ResponderEliminar
  3. TAL CUAL.!!!!!YO RECHAZABA EL PAPEL ALUMINIO )ASI CUALQUIERA ASA LA CARNE) Y AHORA LO USO Y TE PUEDO HACER UN GRAN ASADO EN EL HORNO PIZERO.!!!!JAJAJAJA

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

CARRETERA Composición de lugar

"Familia" Vuelva al lugar en que fue feliz con todos los elementos en su sitio, sienta la brisa, observe cómo se cuela un sol verde Despoje su mente de todo otro pensamiento que le venga a la cabeza. Olvídese del mundo, siéntese en un lugar silencioso, en penumbras, hasta oír los latidos del propio corazón. Es difícil que le salga al primer intento. Haga la prueba varias veces, hasta llegar a un estado parecido al sueño, pero con los ojos abiertos, en una vigilia extraviada. Una vez que lo logre, haga una composición de lugar. Usted está ahí. Coloque los elementos en su sitio: la vieja mesa de hule descascarado en los bordes, con cuadrados amarillos y azulados; a un costado, el tinajón; colgada de un alambre que baja del techo, la lámpara de kerosén; el mueble en que se guardaban los vasos y las tazas; las sillas con asiento de esterilla; la puerta pintada al aceite que daba a la habitación grande; los cuadros con fotos de la familia en blanco y negro, con el bisabuelo y la b...

CARBURADOR Gauchadas son gauchadas

"Desperfecto", de Raúl Cisterna Averigüe qué pasó cuando la Susana Giménez anduvo cerca del pueblo y por qué detuvo su auto en la casa de los Díaz No recuerdo bien la fecha. La cuestión es que una vez estuvo la Susana cerca del pueblo. ¿Cómo qué Susana? ¿Qué dice, hombre? ¿No me cree? Si hasta salió en el diario y todo. Se le rompió el auto aquicito nomás, antes de Cortaderas, y a gatas llegó a la casa de los Díaz, que vivían al frente de lo que ahora es la entrada de la finca de los Gómez. Se bajó el chofer y preguntó si no había algún mecánico. No había, porque en el pago en ese tiempo sólo entendíamos de arreglos de sulkys, esas cosas. Pero alguien recordó que andaban por ahí los santafesinos que habían venido con las sembradoras, y los fueron a buscar. El que más entendía de motores abrió el capó y dictaminó que era algo del carburador, pero no me pregunte qué tenía porque de eso entiendo poco y nada. Los changos Díaz contaban que cuando ella se bajó del auto, parecía un ...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

TECNOLOGÍA La máquina no perdona

"Metálico", de Raúl Cisterna Inteligencia artificial, cuerpos metálicos y vehículos autónomos anuncian una humanidad, arrinconad a De la inteligencia artificial salen ideas plastificadas, redondas o cuadradas, pero nunca de esas que copian a las nubes, que van cambiando de apariencia: un rato con forma de pez, después son la cara de un tío lejano y, finalmente, se vuelven nada, como las que traemos desde la cuna los cristianos, ideas de talento natural, digamos. Una inteligencia artificial entrenada para eso le podría ganar al ajedrez a cualquiera, desde el aprendiz más bobo hasta el mismísimo campeón del mundo, pero le falta la emoción de saber que podría comerse la dama contraria si no fuera por ese peón maldito, o la tristeza de tener que tumbar al rey porque lo ve perdido. La máquina no perdona. Dicen que cuando se popularice terminará con el pecado original de la imaginación de los que sueñan despiertos y se imaginan mundos más allá de las estrellas o más aquí, con las p...

CULPA No era mi problema

"Romano", de Raúl Cisterna Un funcionario romano reconstruye una decisión e intenta convencerse de que jamás pudo haber actuado distinto Estimado Cayo, tomo la pluma para narrarte una impresión de aquel tiempo. En ocasiones como hoy, no sé por qué recuerdo esos días y me pregunto si soy el mismo o me habré convertido quizás en otro. Ahora sé que no entraré en la historia, nadie leerá, en ninguna parte, nada acerca de lo que hice o lo que dejé de hacer, mi nombre no figurará para bien ni para mal, así lo ha dispuesto el destino. En tu misiva me has sugerido que abandone Roma, que haga una vida retirada, que adquiera una villa en las afueras, como han hecho muchos, y me marche de esta urbe caótica y atrozmente superpoblada. Pero me es imposible, necesito el ajetreo del día para vivir y el constante ruido de la noche para descansar. Esta ciudad no duerme jamás. Quizás por ello me sentí tan humillado cuando me destinaron como gobernador de aquel pueblo de pastores de cabras y ove...