Ir al contenido principal

CONTRADICCIÓN Héroes de barro, villanos con alma

Portada del libro de Nabokov

La literatura rompe el molde moral: personajes imprevisibles, con pasiones oscuras y una verdad incómoda

Hay autores de novelas, (santiagueños algunos) que insisten con la misma letanía: los buenos ganan, los malos pierden, al terminar todos respiran aliviados y termina la película. Blanco y negro, sin matices, como un póster de cine antiguo. Bueno, por si no lo sabía es una fórmula que huele a naftalina, a viejo carcamán, a propaganda de la Unión Soviética. El mundo exige complejidad, personajes que transpiren humanidad y contradicción.
El héroe puro y el atorrante absoluto fueron útiles en épocas que pedían orden moral. La gente necesitaba saber quién era el lobo y quién la oveja. Pero, amigo querido, el lector del siglo XXI ya no compra fábulas planas. Pide otra cosa: personajes reales, capaces de la mayor de las virtudes y la peor miseria en un mismo gesto.
Dostoyevski lo entendió hace más de un siglo con Raskólnikov, un asesino que carga su culpa como un lastre insoportable. No es monstruo ni santo. Es un hombre que se equivoca, sufre y busca redención sin alcanzarla del todo. Fitzgerald lo demostró con Jay Gatsby, soñador capaz de corromperse para abrazar su fantasía dorada. La tragedia no lo absuelve ni lo condena del todo: lo deja desnudo ante su propia obsesión.
Shakespeare, siglos antes, ya había desafiado la moral binaria. Macbeth comienza como un guerrero noble y termina convertido en asesino por su ambición. Lady Macbeth, muchas veces vista como la semilla del mal, se derrumba en una culpa humana: la conciencia. Ninguno es lo que hoy se llamaría un hijo de puta; son gente atrapada en la lógica retorcida de sus propios deseos.
No es casual que la literatura argentina también haya escapado de esa simplicidad. Jorge Luis Borges jamás ofreció héroes perfectos ni malvados de caricatura: sus personajes vagan por laberintos de dudas, obsesiones y destinos torcidos. Roberto Arlt hizo de sus hombres rotos, como Erdosain, un espejo de la desesperación y la esperanza malgastada. Ninguno se salva por completo, ninguno se hunde del todo.
La ambigüedad no es una moda. Los Buendía de Gabriel García Márquez están atrapados en un ciclo de errores y redenciones. Figura en Humbert Humbert, narrador de Nabokov, que resulta repugnante y, al mismo tiempo, magnético. Y está en Tyrion Lannister de George R.R. Martin, ese hombre sarcástico que oscila entre la lealtad y la traición, con la misma facilidad con que se sirve una copa de vino.
El lector actual, acostumbrado a series y películas con dilemas morales complejos, ya no quiere finales en los que el bien triunfa sin grietas. Busca la incomodidad que dejan los relatos abiertos, la sensación de que la vida sigue después de la última página. Un cuento o una novela que apuesta por esa honestidad es más viva, más cercana a lo que somos.
Las historias maniqueas, en cambio, son un juguete viejo. Sirvieron en su tiempo: dieron certezas cuando el mundo parecía demasiado caótico. Los cuentos de hadas de los hermanos Grimm entregaban un refugio emocional, un lugar seguro en medio de la tormenta. Pero la vida cambió, y el lector cambió con ella.
La literatura que se aferra al “héroe bueno contra perverso malo” se parece a un espejo empañado: apenas deja ver la realidad. La ambigüedad, en cambio, es un espejo roto que devuelve fragmentos incómodos pero verdaderos. He ahí su fuerza.
Por eso los personajes grises perduran más que los héroes sin tacha. Raskólnikov, Gatsby, Macbeth, Erdosain o Humbert Humbert quedan en la memoria porque obligan a pensar, a sentir incomodidad, a preguntarse qué haría uno en su lugar.
La complejidad es más honesta. Más dura. Más viva. Por eso la literatura que abraza los matices resuena con fuerza, mientras la otra se queda como una postal descolorida de un tiempo ingenuo, tonto, bobo.
Quizá la clave sea simple: en la vida no hay santos ni demonios puros. ¿Por qué habría que pedirlo a los libros?

El héroe de los argentinos
Martín Fierro es el héroe por excelencia de la literatura argentina, símbolo del gaucho contra la injusticia de la autoridad. Se convirtió en emblema nacional, celebrada como ejemplo de resistencia y espíritu independiente. Pero, bajo ese manto épico hay una moral compleja.
Fierro abandona a su familia, mata sin dudar y justifica sus actos por las circunstancias, más por impulso que por ideales. Su vida en la frontera está marcada por la violencia, el resentimiento y una ética que oscila entre la defensa propia y la venganza.
Borges, lector agudo y provocador, cuestiona esta exaltación. Para él, Fierro no es un héroe intachable, sino un hombre contradictorio, valiente pero capaz de actos moralmente oscuros.
El gaucho que inspira orgullo nacional también despierta dudas incómodas: ¿es un héroe auténtico o un fugitivo romántico? Su grandeza radica, justamente, en esas fisuras.
Para peor, casi al final del poema, un manifiesto anti progre como el que más, el protagonista se trenza en una payada con un negro.
Y va y le gana.
Qué garrón che.
Juan Manuel Aragón
A 26 de julio del 2025, en el Primer Jardín. Casteando, qué más, oiga.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

1965 AGENDA PROVINCIAL Moreno

Edgardo Moreno El 14 de abril de 1965 nace Edgardo Atilio Moreno en La Banda, Santiago del Estero, abogado, profesor de historia y dirigente nacionalista El 14 de abril de 1965 nació Edgardo Atilio Moreno en La Banda, Santiago del Estero. Es abogado, profesor de historia y dirigente nacionalista. Su vida estuvo marcada por la militancia política y la difusión de ideas vinculadas al revisionismo histórico. Cursó estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán, donde obtuvo el título de abogado. Más tarde se formó como profesor de historia en el Instituto Superior del Profesorado Provincial de Santiago del Estero, lo que le permitió combinar la docencia con el ejercicio profesional. En su carrera en la administración pública se desempeñó como secretario del Juzgado Electoral de la ciudad de La Banda, cargo que le dio visibilidad en el ámbito institucional provincial. A mediados de la década del 2000, se convirtió en uno de los fundadores del Partido Fuerza Patriótica, organiza...

SÚA El grito

Súa Carabajal Entérese de una falsa etimología y por qué es un insulto criollo que alerta, acusa y define en la noche campesina Una etimología falsa de la palabra “quechua”, o más fielmente “quichua”, sostiene que cuando los españoles llegaban a un pueblo, los indios peruanos salían corriendo gritando “¡súa!, ¡súa!”, que significa ladrón o ratero, en casi todos los dialectos de esta lengua que se hablaban en los pagos del Inca. Es bonito pero falso ese origen, que merecería ser cierto, sobre todo para los indigenistas, que buscan motivos para odiar a los españoles hasta debajo de las piedras. Si hubiera un solo documento para demostrarlo sería perfecto, pero no lo hay. “Súa” es un término muy conocido, aún entre los que no hablan la lengua del Cuzco, porque la repetían todos los días en “Santiago, guitarra y copla”, conocido programa folklórico de la radio LV11, que conducía Juan Carlos Carabajal. Al empezar la audición, se pronunciaba la supuesta trilogía moral de los indios peruanos:...

ACERO La deuda de una muerte

Ilustración nomás Un cuchillo heredado, mínimo y silencioso, atraviesa generaciones y repite un gesto oscuro que tal vez nunca dejó de suceder Contaban, pero quién sabe si sería verdad, que con ese cuchillito el abuelo había matado a un ladrón que entró al almacén de la familia. Cuando hicieron la repartija de los bienes, me llevé aquella arma humilde, pero con un significado especial. Era de acero, no muy impresionante, con mango de asta de vaca y una muesca rara en el contrafilo. Debía una muerte. Hubo parientes que se alzaron con muebles costosos, camas de bronce, candelabros, vajilla importada. Reclamé un mate de plata que, desde que tengo uso de la memoria estaba en una vitrina de la sala, pero le tocó a tía Olga. En un descuido de la parentela guardé el arma en la espalda, como lo debía haber usado el abuelo. Cuentan que dio la voz: “¡Qué haces, maula!”, y con el susto que da el coraje, cuando el malandra encaró, peló el fierro y se lo clavó en el corazón. Como soy hombre de paz,...

CAMBIO Noticias viejas

Ilustración Un chico descubre que informarse antes era esperar y confiar en papel que llegaba tarde cada mañana El otro día le dije a mi chango, de 8 años, que en Santiago muchos estaban acostumbrados a dormir sobre colchones de lana, en catres de tiento. En algunas casas faltaba el agua corriente y había que lavarse la cara en palanganas. No había quien no supiera bailar un trompo. Y la mayoría se informaba sobre la provincia, el país y el mundo, leyendo el diario u oyendo la radio. Bueno. Todo eso terminó. Durante una semana me pasé explicándole que era un colchón de lana, un catre, una palangana y un trompo. ¿Tarea dura?, no, ¡qué va!! Lo jodido fue explicarle qué era un diario. —Las noticias venían escritas en una especie de libro, como los que uso yo. Sólo que tenía las hojas más grandes. —¿Del tamaño de las hojas de mi carpeta de dibujo? —No, más grande. —¿Cómo muchas hojas, como tus libros? —Llegaron a traer cien o más. —¿Y quién los escribía? —Los periodistas. —Pero, ¿cuándo? —...

OPINIÓN Trump y el Papa

El Papa y Trump En Fruslerías Toda una galería de políticos y opinadores que llevan décadas trabajando contra Cristo y su Iglesia se han descubierto hoy como paladines del Papado. Gente que legisla contra la ley natural, que inyecta la ideología de género en las escuelas, que persigue a los objetores de conciencia y ridiculiza a los católicos a la menor oportunidad, de pronto anda muy preocupada por la dignidad del Santo Padre. Pero hay que decirlo claro: son anticristos. No en el sentido apocalíptico del término (aunque a veces lo parezca), sino en el más llano y cotidiano: gente que vive, legisla y gobierna contra Cristo. Odian lo que Cristo enseña. Trabajan de manera incansable para borrar Su huella de la vida pública. Hoy, porque les viene bien darle una colleja a Trump, se envuelven en la bandera del Papa como quien se pone un disfraz para carnaval. Pero no defienden al Papa; le utilizan. Junto a ellos han aparecido los savonarolas de guardia. Meapilas que han visto el meme y han ...