Ir al contenido principal

NOTA Leyendas urbanas santiagueñas

Mi nota, en El Liberal

Hoy el diario El Liberal publicó una nota con mi firma en el suplemento dedicado al aniversario de la fundación de la ciudad. Ahí va:


De entre todas las leyendas urbanas santiagueñas, la más conocida y evidente es la del Linyerita, ocurrida en cercanías de lo que fuera la Belgrano y vías. Cuenta la historia de un pobre tipo que una noche entró en un boliche en que había una tomada, quizás también taba, juegos de naipes, gallos, y al pagar lo consumido sacó unos billetes grandes que fueron advertidos por dos o tres más de la concurrencia. Que lo aguaitaron en las cercanías, lo mataron de dos puñaladas y se apoderaron de su dinero. Al día siguiente advirtieron su cuerpo, alguien tuvo mucha lástima del destino de aquel hombre a quien siguieron recordando con una cruz de palo, velas, flores y estampitas, en lo que entonces era campo, entre Santiago y Huaico Hondo, pegado a la vía. Una canción de Fortunato Juárez lo recuerda con sentidas palabras.
Aquí cabría un paréntesis para diferenciar la leyenda urbana de la rural. Y decir que la de ciudad es más volátil, no tiene elementos seguros y bien diferenciados. Por decir, la del Kakuy ha sido puesta ya en letras tantas veces, que tiene contornos y límites bien definidos. El mito o la leyenda urbana en cambio, a veces son dichos de dichos, cuando no, creencias que se aceptan sin chistar, sin investigar, a veces sin una comprobación que está a la mano y sólo bastaría leer un poco, aplicar ciencia básica o simplemente contar con los dedos para darse cuenta de que son patrañas repetidas hasta el cansancio. Esta nota trata de ellas.
Como que Carlos Arturo Juárez gobernó Santiago del Estero durante más de cincuenta años. Es cierto que desde 1945 hasta unos años antes de morir, en el 2010, fue cinco veces gobernador de Santiago del Estero, siempre elegido mediante el voto popular. Si todas sus gobernaciones hubieran durado lo que marca la Constitución Provincial —y casi todas fueron más cortas —aun así, el resultado sería de 20 años, con el agravante de que las dos veces que puso un sucesor, se le terminaron retobando. Una vez fue César Eusebio Iturre y al último, cuando su poder se licuaba entre la voluntad de su esposa y la desidia del pueblo, un ignoto Carlos Díaz también intentó hacerse el independiente. ¿Tuvo influencia en la política santiagueña del 45 al 2003? Claro que sí, pero gobernar, gobernó mucho menos de 20 años, no los cincuenta que le endilga la leyenda popular. Para gobernar durante cincuenta años, debiera haber sido elegido algo más de 12 veces. Y no ocurrió.
Otra leyenda, esta sin ningún asidero en la realidad e imposible en los hechos, dice que hubo una red de túneles comunicando por vasos sanguíneos subterráneos, desde la casa del gobernador Juan Felipe Ibarra a la de sus sobrinos, los Taboada, que vivían al lado, con la Catedral, también con lo que después fue la Casa de Gobierno, con el actual Iosep y hasta el templo de San Francisco. Dicen que, en otras ciudades, también sin túneles a la vista, como Corrientes, también circula esta misma leyenda o mito urbano. Cuando se pregunta a quienes jurarían sobre una Biblia, que es verdad que hubo túneles, qué fin pueden haber tenido las autoridades para cavar por las calles de la ciudad un enorme pozo que viviría inundado, dicen: a), para esconderse de los indios cuando atacaban la ciudad o b), para jugar a las escondidas con el pueblo, comunicándose el Gobernador con el Obispo, con los curas de San Francisco o con los Taboada. Son tan pueriles los motivos que no vale la pena detenerse a refutarlos, diciendo entre otras cosas que en ese entonces no había Obispo en Santiago, porque inmediatamente le dirán: "Bueno, pero había túneles, lo sé porque lo han pasado en Canal 7". Y chau.
Otra leyenda urbana que circula casi como una religión en Santiago, sostiene que hubo ingenios azucareros, pero se vinieron abajo cuando los pérfidos tucumanos organizaron una movida tremenda para sacarlos y quedarse ellos solitos con el monopolio de la producción de azúcar en el país. Para refutar esta leyenda, sólo baste consignar que la caña de azúcar requiere de un clima con mucho menos heladas de las que solían azotar Santiago, que no haya mucho viento que tumbe la caña, tierra sin salitre y que no sea arenosa. Es obvio que hubo cañaverales en Santiago, está en los libros de historia y cualquiera puede plantar caña en el fondo de la casa. Pero en ningún lado se consigna que la llegada del ferrocarril, en cierta manera acomodó la producción, haciendo que quedara en los lugares que mejor se adaptaron a ellas. Por esa misma razón en Cuyo se desarrollaron los viñedos con más fuerza que en otras partes, el Chaco y Formosa se constituyeron en importantes productoras de algodón y Santiago proveyó a Buenos Aires de alfalfa, sandía y mandarinas, entre otros productos, cuando existía el ferrocarril.
Cualquiera en la calle le dirá que "Santiago no tiene riendas, pero sujeta" y le contará la historia de este, ese o aquel foráneo que, por hache o por b, por un amor, por trabajo o porque le gustó el clima, se quedó a vivir en la provincia. Lo cierto es que, a pesar de que en los últimos años la tendencia podría haber cambiado, si los santiagueños que viven afuera y sus hijos y nietos un día se decidieran a volver, no habría cómo recibirlos. Un millón de almas pueblan esta tierra bendita y otro millón más anda dando vueltas por el mundo. Mal sujeta una madre a sus hijos cuando la mitad la abandonó y la mayoría no volverá ni a ver cómo anda la viejita. Sin ir más lejos, el himno santiagueño habla del desarraigo que siguen sufriendo muchos comprovincianos: "Cuando salí de Santiago todo el camino lloré", etcétera.
Otra leyenda o mito o mentira creída por muchos, vaya a saber, dice: "El clima de Santiago se ha vuelto húmedo desde que construyeron el dique de Las Termas". Pero no hay ningún estudio serio que lo acredite, poca gente ha hecho una comparación científica de las lluvias registradas en los últimos cincuenta años y llegó a esa conclusión. Es más, quienes midieron lugar por lugar los registros pluviométricos existentes, se dieron con que en ese tiempo llovió más o menos lo mismo, unos años más, otros menos, pero el promedio no varió. Por qué circula, o circulaba con fuerza, sería materia para estudio de alguien que sepa más de estos asuntos.
Quizás usted sepa de otras leyendas más bonitas, como la mujer de blanco que aparece en tales o cuales barrios, el ruido de cadenas que se oye en las noches frías de invierno, en las inciertas horas de la madrugada, un remisero sin cabeza que levanta pasajeros a los que no les cobra, pero deja aterrorizados luego de dejarlos en su destino, de los colectivos que a veces hacen sonar sus motores en la vieja Terminal de Colectivos y tantos otros que van y vienen, en esta ciudad que no deja atrás una impronta campesina que marca su frente a fuerza de chacareras y bombos que todas las noches se dejan oír, festejando un cumpleaños, un aniversario, el amor de una mujer. O dando rienda suelta a la alegría, porque sí nomás.

El bulón de oro
Quizás la leyenda más extendida de Santiago, compartida con la vecina ciudad de La Banda, es la que sostiene que uno de los remaches del puente Carretero es de oro. No se sabe cuándo y por qué nació esta creencia popular, que podría ser cierta, aunque para averiguarlo se debería desarmar toda la construcción, lo que saldría más caro que el propio objeto buscado.
El que sabía algo del asunto, era el finado Pedro Segundo Rojas Cuozzo, historiador de vivencias santiagueñas. Contaba que, de joven había viajado a Italia en avión. En el asiento de al lado se sentó un ingeniero que, mire lo que son las casualidades, había trabajado en la construcción del puente. Curioso como era el amigo Rojas, le averiguó sobre el remache de oro. El otro le contó que sabía que se lo habían entregado a un bandeño de apellido Catálfamo, obrero de la empresa que levantó el puente y que suponía que, por ser de La Banda, lo había puesto más cerca del otro lado del río, posiblemente en el primer tramo, viniendo de allá.
En La Banda también circulaba la misma versión. Pero son tantos los años que pasaron desde que se erigió el puente, que no quedan testigos de aquella travesura de los ingleses, si es que la hicieron.
Lo que sí es una verdadera tontería es la otra leyenda, la que sostiene que su construcción fue el pago que hicieron los alemanes por haber hundido dos buques argentinos, el Toro y el Monte Protegido.
https://www.elliberal.com.ar/nota/26714/2024/07/leyendas-urbanas-santiaguenas

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc25 de julio de 2024 a las 13:18

    El taxista sin cabeza sí anda por Santiago. Mejor dicho, sería el que no usa la cabeza para que cuando tenga la luz de "libre", pare si le hace señas un posible pasajero. Otra del mismo taxista, y de muchos particulares también, es la de no usar las luces de giro, y otras mañas. También sale a pasear en moto, para ir mirando el celular, sin luces en plena noche, metiéndose por todas partes, etc.

    ResponderEliminar
  2. Está bueno pero no me atrapó. No sé si comía lomito o un guiso

    ResponderEliminar
  3. Le linyerira por lo que se era alemán que trabajaba en la construcción del puente carretero

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

SARTÉN La revolución que nunca terminó

Un "error táctico" de los delincuentes Algunos días descubre que las derrotas no acaban cuando se pierden, sino cuando dejan de soñarse A veces recuerda esos días, cuando creía que el gobierno estaba a tiro de pistola, ahí nomás, a la vuelta de la historia. Sueña con que, por una de esas carambolas del destino, se hacían con el poder. Llegaban a la Casa Rosada de botas sucias, cabello largo, camisas Grafa de obreros, fusiles apuntando al suelo mientras el pueblo los aclamaba en la Plaza de Mayo. Hubiera sido una escena apoteósica. El 1 de diciembre de 1974, en Tucumán, el capitán Humberto Viola, de 31 años, fue asesinado junto a su hija María Cristina, de tres años, en un atentado perpetrado por miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo. El oficial, que prestaba servicios en el destacamento de inteligencia, conducía su automóvil junto a su esposa María Cristina Picón, embarazada de cinco meses, y sus dos hijas cuando llegaron a la casa de sus padres en Ayacucho al 200. ...

COLABORACIÓN La humildad es sabiduría

El Papa Benedicto XVI El Papa Benedicto abrió su honda sabiduría con humildad para reconocer la fe y comunicarla a todos Por Juan José Ramón Laprovitta Lo verdadero y bueno se ofrecen a la contemplación, y su viva simbiosis marca la integridad del ser y hace surgir la belleza de la sabiduría sólo en la humildad. La sabiduría es la experiencia de la vida en su devenir, alumbrada por la observación, el estudio, el trabajo, los anhelos y es asumida como escuela para aceptar las luces y corregir las sombras. Y así, desde la humildad, la luz se eleva en el seno de la oscuridad para alumbrar el esplendor de la Verdad. Y en estos tiempos donde la soberbia nos satura con sus múltiples expresiones, y que a veces tienen hasta una hipócrita piel de cordero, se impone no olvidarnos y tener siempre presente al testimonio silencioso sin parangón, del gran Papa Benedicto XVI, que nos abrió a todos su honda sabiduría, para reconocer la Fe y comunicarla a todos, pero sobre todo, lo que ha vivido ante n...

1970 CALENDARIO NACIONAL ERP

Roberto Mario Santucho El 30 de julio de 1970 se resolvió la creación del Ejército Revolucionario del Pueblo El 30 de julio de 1970, durante el V Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) realizado de manera clandestina en las Islas Lechiguanas, en el delta del río Paraná, se resolvió la creación del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) como aparato armado orgánico del partido, con estructura militar propia, reglamentos internos y una estrategia centrada en la lucha armada regular. El congreso reunió a delegados de distintas regionales del PRT en un contexto de ilegalidad política vigente desde el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955 y de continuidad de gobiernos de facto. Las Islas Lechiguanas, territorio insular de difícil acceso perteneciente a las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, fueron elegidas por razones de aislamiento geográfico y seguridad operativa. En las sesiones se aprobaron documentos que establecieron la subordinación del ERP a la condu...

SILENCIO El bastón y el cangrejo

El bastón y su recuerdo Creí que conservaba un objeto cualquiera, pero cada golpe contra el piso termina despertando recuerdos persistentes Se quedó en casa el último bastón que tuvo mi tata, uno de guayacán, negro y opaco. No me lo reclamaron los parientes y ahora, aunque me lo pidieran ya no lo voy a entregar. Lo tengo bien guardado en un ropero y a veces lo saco para hacerlo dar contra el piso. El sonido del regatón pegando contra el suelo me recuerda sus pasos cuando era viejo y los años que se le venían encima. En el silencio de la muerte, las cosas no se mueren del todo. Guardan algo del alma que las usó, como si recordaran la mano que las tocaba. No son simples objetos sino pedacitos de vida que se resisten a desaparecer y siguen resonando, aunque ya no haya un resuello para sostenerlas. A veces pienso que la muerte no se lleva todo de golpe, nomás lo esconde en un rincón. En cada cosa que tocó la mano de mi tata quedó algo de su intención, como si el alma le hubiera dejado su m...

LA BANDA Un pueblo que despertó

Llamil Abdala Después de más de 30 años, los bandeños al fin se decidieron a cambiar de régimen y se deciden a encarar el futuro Los bandeños fueron gobernados por la misma gente desde 1991, ayer finalmente despertaron de un letargo que los hizo atrasar más de 30 años. En esta nota, publicada en Info del Estero , el director de este blog trata de explicar lo que sucedió en aquella ciudad. Vea la nota aquí .