Ir al contenido principal

1827 CALENDARIO NACIONAL Pueyrredón

José Cipriano Andrés de Pueyrredón

El 20 de agosto de 1827 muere José de Pueyrredón. patriota, hermano de Juan Martín y uno de los principales líderes del movimiento emancipador


El 20 de agosto de 1827 murió José Cipriano Andrés de Pueyrredón. Nacido en 1779 fue un patriota, hermano de Juan Martín de Pueyrredón, uno de los principales líderes del movimiento emancipador, y abuelo de Honorio Pueyrredón, político que fuera fundador de la Unión Cívica, antecesora de la Unión Cívica Radical. 
Era hijo del francés Juan Martín Pueyrredón Labrucherie y de Rita Damasia O'Dogan Soria, porteña con ascendientes irlandeses por su abuelo paterno.
Cuando la primera invasión británica al Río de la Plata en 1806, los hermanos Pueyrredón se convirtieron en los líderes de la resistencia contra el ocupante, siendo los más buscados por los británicos, quienes esperaban su apoyo debido a sus ideas de emancipación. Liderados por Juan Martín de Pueyrredón, Diego José de Pueyrredón, Juana María Pueyrredón, Juan Andrés de Pueyrredón y el sacerdote Feliciano José Pueyrredón también participaron activamente en la resistencia. Juana colaboró cuidando los fondos recolectados para constituir un ejército y asistió a la bendición que su madre impartió a sus hijos antes de marchar a la lucha.
En 1812, José Cipriano, como teniente coronel, compartió el confinamiento en San Luis con su hermano Juan Martín debido a la revolución de octubre. Fue protagonista de las luchas políticas y militares del proceso emancinpador argentino y al final fue distinguido con el título de "Guerrero de la Independencia" por sus servicios a la Patria.
La ciudad fue reconquistada por las fuerzas al mando de Santiago de Liniers tras el revés inicial en el combate de Perdriel, donde las milicias reunidas por Juan Martín y sus hermanos fueron derrotadas por los británicos. El hermano de Cipriano fue enviado a España para conseguir auxilios ante una probable tercera expedición, misión que no tuvo éxito. Con la invasión francesa a España, Juan Martín de Pueyrredón regresó a su tierra, pero fue detenido en Montevideo en enero de 1809 acusado de liderar el partido de la independencia. Logró fugarse y llegó a Buenos Aires.
Convencido Cisneros de que se fraguaba una conspiración, ordenó la prisión de Juan Martín y su traslado a España. El 24 de julio de 1809, Vicente Nieto apresó a Juan Martín, quien fue alojado en una celda del cuartel del regimiento de Patricios. Sin embargo, los cabildantes solicitaron su traslado a otro cuartel y una multitud, encabezada por Juana y José Cipriano, impidió la salida del prisionero. Cornelio Saavedra acompañó a José Cipriano y Juana a ver a Nieto, logrando que la orden se postergase.
Juana arengó a los oficiales del cuerpo de Patricios para liberar a su hermano. El futuro general Tomás Guido relató cómo Juana les dijo a los Patricios: "¿Consentiréis que sea sacrificado vuestro compatriota y amigo por la cruel injusticia de un gobernante? ¿Consentiréis que sea expulsado de su país tal vez para siempre sin hacerle un cargo, sin oírle y sin juzgarle? ¡No patricios! dejad que huya mi hermano, si no queréis haceros cómplices de una iniquidad que amenguará vuestra fama". Esa misma noche, Juan Martín logró fugarse y partir rumbo a Río de Janeiro.
Una de las decisiones del cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 ordenaba a la Junta Gubernativa enviar una expedición a las provincias del interior para asegurar la libertad en la elección de diputados. El primer objetivo de la Expedición Auxiliadora fue Córdoba, donde se organizaba la resistencia alrededor de Santiago de Liniers. El Cabildo del 25 de mayo asignó recursos para organizar el nuevo ejército, pero al resultar insuficientes, se decidió iniciar una suscripción pública para movilizar a los vecinos con la causa revolucionaria.
José Cipriano Andrés de Pueyrredón fue elegido para suceder a su hermano Juan Martín como Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1819, pero renunció inmediatamente en solidaridad con su hermano, a quien consideraba perseguido injustamente por maniobras políticas.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS El arte de davueltarse

Hurgueteando palabras Vea aquí metáforas, ironías y lítotes para quienes tienen inquietudes menos urgentes que la economía, la política o el fútbol Tropo viene del griego trópos, “giro” o “volteo”, o dicho en criollo “davueltarse”. Es un recurso retórico que desvía el sentido habitual de las palabras para producir un significado figurado, más expresivo, artístico o sugestivo. Es cierto que hoy las preocupaciones de los lectores pasan por asuntos más importantes, como el precio del pan francés, las alegrías y tristezas del fútbol y las mentiras y verdades con que se revisten los gobiernos. Pero es posible que una minoría quiera elevar el espíritu recordando lecciones de la escuela secundaria. Para ellos, si existieran o existiesen, son estas líneas mal entreveradas, publicadas en este sitio, a mil kilómetros del fin del mundo. Pero vayamos a los tropos. El más conocido es la metáfora , una sustitución basada en la semejanza. “Tus ojos son estrellas”. El símil es una comparación explíci...

No me mueve, mi Dios, para quererte

Ilustración Anónimo No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Ramírez de Velasco®

OPINIÓN Woody Allen y los antisionistas

Woody Allen Una columna del genial cineasta norteamericano, que toma el futuro con humor (negro), aunque hable del presente Por Woody Allen Replicado en comunidades plus "Saben, siempre pensé que la mayor ventaja de Nueva York era que uno podía ser neurótico y nadie lo notaba. En otras ciudades te mandan al médico si hablas contigo mismo. En Manhattan te ofrecen una columna en una revista por ello. Ayer salí a comprar salmón. Por cierto, es la única tradición judía estable que ha sobrevivido a Babilonia, Roma y a mis relaciones con mujeres. Caminaba por Brooklyn pensando en la muerte. No porque sea filósofo. Sino porque ya tengo más de noventa, aunque originalmente había planeado llegar como mucho hasta los setenta. Y de repente —una multitud frente a una sinagoga. Al principio pensé que allí actuaba un famoso psicoanalista. En Nueva York la gente hace cola durante horas para escuchar por qué su madre tiene la culpa de todo. Aunque los judíos eso ya lo saben sin necesidad de confe...

ÓRBITA La nave de la carpeta (con vídeo)

Nave. Acuarela de John Ferns Una lapicera Bic azul llevaba el último sueño de la humanidad mientras afuera sonaba el timbre del recreo Una lapicera Bic azul, punta gruesa era la enorme nave que había salido de la Tierra con rumbo desconocido, huyendo de las guerras, el hambre y otros desajustes producidos por el hombre. Adentro cabía una especie animal de cada una de las que habían poblado el orbe, muchas como embriones congelados. Una batería aprovechaba la más mínima energía de la luz y hacía crecer trigo, arroz, soja, plantas frutales, las mínimas y necesarias para alimentar a la población del enorme cohete. Sólo 20 personas aquel mundo al que —con mucha suerte— le llevaría cuatro generaciones llegar a un planeta habitable, entrevisto por potentes telescopios durante los últimos tiempos de aquel globo al que habíamos visto desintegrarse apenas despegamos. Ahora estábamos pasando por un raro cosmos con el que no habíamos contado, formas inmensas, del tamaño de cientos de naves como l...

MADRUGADA Bicicletas sigilosas

"Madrugada", acuarela de Raúl Cisterna El hombre recuerda otra ciudad que despertaba sobre dos ruedas: ahora es culpable de un miedo que no quiere provocar Yo soy ese que viene en bicicleta de allá, por el Camino de la Costa, asustando a las mujeres que esperan el ómnibus para ir al trabajo, a la escuela, a hacer las compras en el centro de la ciudad. Paso sin mirarlas siquiera, pero se asustan cuando suman: viejo más bicicleta, más mal vestido, igual a violador o pervertido. Muchas veces esas mujeres están solas con su alma y la madrugada y seguramente uno que viene solo, las debe sorprender un tanto. En esas incómodas cabalgatas husmeando por los barrios casi extramuros de Santiago, suelo detenerme a preguntarles dónde queda tal o cual calle. Veo entonces su rostro de terror mientras responden y alcanzo a oír un suspiro de alivio al alejarme pedaleando despacito como tranco de pollo. En qué momento los santiagueños de los barrios más humildes dejaron la bicicleta y se volca...