Ir al contenido principal

1903 ALMANAQUE MUNDIAL Spencer

Herbert Spencer

El 8 de diciembre de 1903 muere Herbert Spencer, sociólogo y filósofo inglés, uno de los primeros defensores de la teoría de la evolución


El 8 de diciembre de 1903 murió Herbert Spencer, en Brighton, Sussex. Fue un sociólogo y filósofo inglés, uno de los primeros defensores de la teoría de la evolución, que logró una influyente síntesis del conocimiento, defendiendo la preeminencia del individuo sobre la sociedad y de la ciencia sobre la religión. Había nacido el 27 de abril de 1820 en Derby, Derbyshire, Inglaterra.
Su obra maestra, La filosofía sintética, fue una obra completa que contenía volúmenes sobre los principios de la biología, la psicología, la moralidad y la sociología. Es más recordado por su doctrina del darwinismo social, según la cual los principios de la evolución, incluida la selección natural, se aplican a las sociedades, clases sociales e individuos humanos, así como a las especies biológicas que se desarrollan a lo largo del tiempo geológico.
En la época de Spencer se invocaba el darwinismo social para justificar la economía del laissez-faire y el Estado mínimo, que se pensaba que promovían mejor la competencia sin restricciones entre individuos y la mejora gradual de la sociedad a través de la “supervivencia del más fuerte”, término que el propio Spencer introdujo.
El padre de Spencer, William George Spencer, era maestro de escuela, y las convicciones religiosas disidentes de sus padres le inspiraron un inconformismo que continuó activo incluso después de haber abandonado la fe cristiana. Spencer rechazó una oferta de su tío, el reverendo Thomas Spencer, de enviarlo a la Universidad de Cambridge y su educación superior fue en gran parte el resultado de sus propias lecturas, principalmente de ciencias naturales. Fue, durante unos meses, maestro de escuela y de 1837 a 1841 ingeniero civil ferroviario.
En 1842 contribuyó con algunas cartas a The Nonconformist, en las que sostenía que es tarea de los gobiernos defender los derechos naturales y que hacen más daño que bien cuando van más allá de eso. Después de cierta asociación con el periodismo progresista a través de artículos como The Zoist (dedicado al mesmerismo, o hipnosis, y la frenología) y The Pilot (el órgano de la Complete Suffrage Union), se convirtió en 1848 en subeditor de The Economist.
En 1851 publicó Estática social, que contenía en embrión la mayoría de sus puntos de vista posteriores y su argumento a favor de una forma extrema de laissez-faire económico y social.
Hacia 1850 conoció a la novelista George Eliot, y sus conversaciones filosóficas con ella llevaron a algunos de sus amigos a esperar que se casarían, pero en su Autobiografía niega tal deseo, por mucho que admirara las capacidades intelectuales de ella.
Otros amigos fueron el escritor George Henry Lewes, el biólogo Thomas Henry Huxley y el filósofo y economista John Stuart Mill. En 1853 Spencer, habiendo recibido un legado de su tío, renunció a su puesto en The Economist.
Publicó la primera parte de Los principios de la psicología en 1855. Entre 1854 y 1859 publicó una serie de ensayos sobre educación, que fueron recopilados en Education: Intellectual, Moral, and Physical. Rechazó algunos elementos tradicionales del plan de estudios y enfatizó la importancia del autodesarrollo, la atención comprensiva de los instructores, la observación y la resolución de problemas, el ejercicio físico y el juego libre, y la disciplina derivada de experimentar las consecuencias naturales de las propias acciones en lugar de los castigos impuestos por profesores y padres.
Con el tiempo, la educación se adoptó como libro de texto en casi todas las escuelas normales de Inglaterra. En 1860 publicó un prospecto y aceptó suscripciones para una obra integral, The Synthetic Philosophy, que incluiría, además de los ya publicados Principios de psicología, volúmenes sobre primeros principios y sobre biología, sociología y moralidad. Primeros principios se publicó en 1862, y entre entonces y 1896, cuando apareció el tercer volumen de Los principios de sociología, la tarea quedó completada. Con el fin de preparar el terreno para Los principios de sociología, inició en 1873 una serie de obras denominadas Sociología descriptiva, en las que se proporcionaba información sobre las instituciones sociales de diversas sociedades, tanto “primitivas” como “civilizadas”. La serie fue interrumpida en 1881 por falta de apoyo del público.
Era amigo y consejero de la reformadora social Beatrice Potter, más tarde Beatrice Webb, quien visitó frecuentemente a Spencer durante su última enfermedad y dejó un registro comprensivo y triste de sus últimos años en Mi aprendizaje. Spencer murió en 1903, en Brighton, dejando un testamento mediante el cual se designaron fideicomisarios para completar la publicación de Descriptive Sociology. La serie constaba de 19 partes.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

MUNDIAL Los que nunca fueron

En resumen.. Qué países jamás tuvieron un equipo en el Campeonato Mundial de Fútbol y la curiosidad del límite de Francia con Brasil Hay países que jamás ganaron un Mundial. Otros nunca llegaron a una final. Y hay un grupo todavía más numeroso que ni siquiera se clasificó una vez. Aunque el Mundial del 2026 ampliará la cantidad de participantes, todavía quedarán más de un centenar de selecciones afiliadas a la FIFA que jamás habrán disputado un partido en la máxima competencia del fútbol. La lista acaba de perder cuatro integrantes. Cabo Verde, Curazao, Jordania y Uzbekistán consiguieron por primera vez la clasificación para una Copa del Mundo y abandonaron un club del que nadie quiere formar parte. Venezuela, mientras tanto, seguirá siendo el único miembro de la Confederación Sudamericana de Fútbol que nunca participó en un Mundial. En América del Sur, además de Venezuela, tampoco lo consiguieron Guyana y Surinam. Aunque están en Sudamérica, ambas asociaciones pertenecen a la Confeder...

Palo Bonito

Ilustración Letra y Música de Ricardo Rico Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Tengo a San Antonio puesto de cabeza, si no me busca novia nadie lo endereza. Yo no quiero mucho, yo no pido tanto, pero si no me cumple le quito el manto al santo. Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Dicen que las penas matan a la gente, pero a mí no me matan porque soy valiente. Palo de madera, palo de alegría, Letra y música yo quiero que me bailes la noche y el día. Palo, palo, palo palo bonito, palo eh. Eh, eh, eh, palo bonito, palo eh. Ramírez de Velasco®

PRESAGIO Bóveda inventada

Verano Redefiníamos el cielo con nombres surgidos de un juego íntimo de imaginación compartida y silenciosa El instante en que algo va a suceder, muchas veces es surcado por acontecimientos que lo presagian. Algunas noches jugábamos a poner nombres a estrellas que no conocíamos, casi todas. “Me gustaría ponerle ´Lobito´ a la que está arriba de la rama del algarrobo”, señalaba. Le decía que estaba bien, tenía mucha imaginación. Si por mí hubiera sido, le habría regalado todo el Cielo. —¿Es mío? —preguntaba. — Para siempre jamás. ¿Ha visto que el amor tiene otra dimensión, digamos más tremenda, cuando uno anda estrenando el mundo y la vida es un ancho camino sin final? Bueno, no he sido la excepción a la regla. —¿Y aquella otra, de la punta del alero de la casa a la izquierda cómo le vas a poner? Se quedaba callada un momento en el que adivinaba un fulgor inteligente en sus ojos y decía: —Quiero que sea ´Tarzán´, me la imagino selvática. La gracia era que al día siguiente no recordaríamo...

La casada infiel

Ilustración Federico García Lorca Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bri...

Despedida del mar

Ilustración José Hierro Por más que intente al despedirme guardarte entero en mi recinto de soledad, por más que quiera beber tus ojos infinitos, tus largas tardes plateadas, tu vasto gesto, gris y frío, sé que al volver a tus orillas nos sentiremos muy distintos. Nunca jamás volveré a verte con estos ojos que hoy te miro. Este perfume de manzanas, ¿de dónde viene? ¡Oh sueño mío, mar mío! ¡Fúndeme, despójame de mi carne, de mi vestido mortal! ¡Olvídame en la arena, y sea yo también un hijo más, un caudal de agua serena que vuelve a ti, a su salino nacimiento, a vivir tu vida como el más triste de los ríos! Ramos frescos de espuma... Barcas soñolientas y vagas... Niños rebañando la miel poniente del sol... ¡Qué nuevo y fresco y limpio el mundo...! Nace cada día del mar, recorre los caminos que rodean mi alma, y corre a esconderse bajo el sombrío, lúgubre aceite de la noche; vuelve a su origen y principio. ¡Y que ahora tenga que dejarte para emprender otro camino!... Por más que intente ...