Ir al contenido principal

1640 ALMANAQUE MUNDIAL Calanda

El milagro de Calanda

El 29 de marzo de 1640 es el Milagro de Calanda cuando Miguel Pellicer recupera su pierna derecha, que se creía amputada, gracias a la intervención de la Virgen del Pilar


El 29 de marzo de 1640 ocurrió el Milagro de Calanda. Miguel Pellicer experimentó una recuperación milagrosa de su pierna derecha, que se creía amputada, gracias a la intervención de la Virgen del Pilar.
Miguel Juan Pellicer Blasco, era un agricultor nacido el 25 de marzo de 1617 en Calanda, provincia de Teruel, había sufrido un grave accidente en julio de 1637. Mientras viajaba en un carro cargado de trigo en Castellón, una de las ruedas del carro pasó sobre su pierna derecha, causando lesiones graves que llevaron a su amputación posterior.
Tras el accidente, Pellicer fue llevado a Valencia, donde ingresó al Hospital Real el 3 de agosto de 1637. Sin embargo, después de solo cinco días en el hospital, decidió marchar a Zaragoza en octubre de 1637. Allí, su pierna fue amputada en el hospital de Nuestra Señora de Gracia, y se le proporcionó una pierna de madera y una muleta.
Pellicer se estableció como mendigo en Zaragoza, frecuentando el Templo del Pilar y la Santa Capilla para asistir a misa diaria. Sin embargo, después de algunos años, regresó a Calanda en marzo de 1640.
El Milagro de Calanda tuvo lugar la noche del 29 de marzo de 1640, cuando los padres de Pellicer notaron una fragancia inusual en su habitación y descubrieron que tenía dos pies, incluida la pierna que se creía amputada. Este evento fue documentado por un notario local el 2 de abril de 1640.
Después del milagro, Pellicer y sus padres viajaron a Zaragoza para agradecer a la Virgen del Pilar. Las autoridades locales informaron al rey Felipe IV sobre el evento, y la arquidiócesis aragonesa lo reconoció oficialmente como un milagro el 27 de abril de 1641.
Pellicer regresó a su pueblo natal y fue recibido con celebración. En el otoño de 1641, viajó a Madrid, donde fue recibido por el rey Felipe IV, quien le besó la pierna. Luego, Pellicer regresó a Calanda, donde vivió hasta su fallecimiento el 12 de septiembre de 1647.

Hipótesis del fraude
A pesar de la narrativa del milagro, el escritor Brian Dunning ha propuesto una explicación alternativa. Dunning sugiere que la pierna de Pellicer nunca fue amputada y que él simuló su discapacidad para obtener limosnas como mendigo. Sin embargo, esta teoría carece de evidencia concreta y no puede ser probada definitivamente.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...

INTRUSO El invitado que no era

Imagen de ilustración nomás Una noche convertida en pesadilla íntima, con miradas confirmando algo que no cerraba en la escena Una noche un amigo me llevó a un cumpleaños, no conocía a nadie, ni a la dueña de casa ni a los invitados. Por ahí mi amigo enganchó una novia que sabía tener y se mandó a mudar con ella. Quedé sólo con esos perfectos desconocidos. Estábamos en el living y hablaban de sus cosas, de historias, viajes, relaciones que yo no conocía. En eso quise meter un bocadillo sobre algo que había dicho alguno. Apenas terminé de hablar se hizo un silencio sepulcral, todos me miraban. ¡Qué calor! De vez en cuando la dueña de casa me observaba con curiosidad. Se preguntaría quizás quién me había invitado. Cada vez que me miraba, rebuscaba en su memoria a qué hora había entrado, con quién, por qué. Qué hacía ese extraño ahí. Mientras refregaba mi pulgar derecho sobre la palma de la mano izquierda, un tic de cuando estoy nervioso, esperaba que se produjera algo: que cortaran la to...

Pueblo blanco

Ilustración Joan Manuel Serrat Colgado de un barranco Duerme mi pueblo blanco Bajo un cielo que a fuerza De no ver nunca el mar Se olvidó de llorar Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar, ni pasó la guerra Sólo el olvido Camina lento bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto pa' qué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente De la siega a la siembra Se vive en la taberna Las comadres murmuran Su historia en el umbral De sus casas de cal Y las muchachas hacen bolillos Buscando, ocultas tras los visillos, A ese hombre joven Que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor Tierno para el amor La canción Ellas sueñan con él Y él con irse muy lejos De su pueblo. Y los viejos Sueñan morirse en paz Y morir por morir Quieren morirse al sol La boca abierta al calor, como lagartos Medio ocult...