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MEME Las ideas no pelean desde las letritas

La base del pensamiento

Tienen razón los que sostienen que las ideas no pelean en los libros y las ideas van cuesta abajo en la rodada

El problema, desde el punto de vista de cada uno, es que todos tienen razón: los aliancistas, los lomos negros, los criollos, los radicales, los soviéticos, los occidentales, los pro eje, los aliadófilos, los liberales, los socialistas, los nacionalistas, los bonapartistas, los gorilas, los modernistas, los saavedristas, los tradicionalistas, los rosistas, los constitucionales, los revolucionarios, los conservadores, los anarquistas, los realistas, los republicanos, los demócratas, los monárquicos, los comunistas, los sedepapavacantistas, los antipatria, los cureros, los carlistas, los antiperonistas, los sanmartinianos, los borbónicos, los facho nipo nazi falanjo peronistas. Todos tienen su sitio bajo el sol, sin excepción son admitidos y están encerrados entre las cuatro paredes de signos en que se guardan las ideas políticas y por comodidad algunos llaman libros.
Las ideas no pelean desde las letritas de los manuales que enseñan su superioridad sobre todas las demás. Ahí están tranquilas, esperando que llegue la persona que las lea, las haga suyas y las lance al viento de la realidad. La persona juiciosa después de pasar la vista por la última página de cada libro, al cerrarlo piensa qué debe tomar y qué descartar de cada autor, en qué hacerle caso y en qué decidir que se equivocó, que no tiene razón, que falló su razón y su entendimiento. Los lectores son eufóricos, tristes, inteligentes, callados, temperamentales, alegres, optimistas, sutiles, observadores, apenados, estudiosos, distraídos, contentos, gritones, gentiles, atormentados, perspicaces, laboriosos, clarividentes, apáticos, impulsivos. Y ahí está lo bueno, amigo, cada uno entiende lo que quiere, lo transmite como sabe y lo pone en práctica como puede.
Y las ideas empiezan su camino, quizás cuesta abajo en la rodada, tal vez elevándose por sobre las primigenias, porque cada uno les dará su impronta y quizás las haga vivir, caminar y llegar mucho más lejos de lo que pensó su autor, hasta pagos lejanos y desconocidos. Se elevan a puntos inimaginados o bajan a lo más hondo de la podredumbre humana, casi siempre buscando imponerse por sobre las demás, casi nunca queriendo ser lo que complete a otras sino reclamando autonomía. Quienes las hacen suyas son grandes doctores, pequeños hijos de vecino, grises periodistas, ilusionadas quinceañeras, señores empingorotados, enrevesados matemáticos, poetas fracasados, tristes empleados, reconocidos bateristas, jóvenes atléticos, mezquinos usureros, esforzados ciclistas, socios traidores, disciplinados tenderos, sabihondos mecánicos, señoras de su casa. Y, además, todos y cada uno de los animales de la fauna humana que cada día cavilan su destino paseando el iris por las páginas de un libro cualquiera, en su afán de desentrañar lo que pasa, lo que sucederá o lo que jamás ha de ocurrir. Intenta ver el rostro de sus hermanos o los ojos de Dios, todo cabe en la lectura.
Esas ideas se funden con otras, se rechazan, se amigan y se enemistan, se alejan, pasan de moda, vuelven a la luz del entendimiento, envejecen, se remozan, pasan en puntas de pie, hacen ruido como tropel de elefantes, se revuelven contra las otras, discuten, pelean, se gritan, hacen olas, no mueven una brizna de pasto, son puro humo o tienen la solidez del hierro, se entremezclan o se anulan entre sí. Pero en la superficie nada se oye, porque permanecen en la soledad de las letras mezcladas, unas con otras, en las blandas páginas de los libros, quietas, fijas para siempre en una determinada posición, silenciosas, inmóviles sí, pero llevando en su savia, en su jugo y la raíz primordial de su orden lógico, la sabiduría más maravillosa del universo o mostrando la nada más insustancial.
En las páginas de los libros pelean todos contra todos, en una lucha que es inmensamente enorme y que por estito nomás, no es infinita. Porque se dice fácil desde una brevísima página de internet como esta, pero si se quisiera revisar todas las que dan vueltas alrededor del mundo en este mismo instante, quizás se tardaría veinte mil vidas para mirarlas una por una. Mientras tanto, ellas seguirán reproduciéndose y siendo tantas como lectores se calzan los anteojos para repasar lo suyo, recorriendo bibliotecas a ver si hallan algo para aprender en el globo terráqueo, suponiendo que el mundo sea redondo y no un planisferio, horizonte sin fin de nuevas teorías malparidas, terraplanistas, fabricadas por ignorantes sin ley ni destino. Esta construcción mental sirve en un mundo civilizado, que es decir algo más que alfabetizado.
Pero los actuales sistemas de pensamiento reducen cualquier escuela, método, técnica, academia, plan a un solo dibujito para reírse de los demás. Libros antiguos, como la Biblia o el Nuevo Testamento son reducidos a “lo que lee la gente que cree en muñequitos de yeso”, el nacionalismo “con la excusa de una patria, trapo pintado, se convirtió en una de las formas más brutales del fanatismo”, el liberalismo “el sistema por el que los zorros libres, cazan libres, en un gallinero libre, repleto de gallinas libres”, el comunismo “es el régimen que quiere repartir lo que no hay, entre gente que no debiera saber que quiere algo, salvo la nomenclatura, que se sirve de los beneficios del mundo liberal”, la democracia cristiana “es un contrasentido en los términos porque ¿no fue el líder del cristianismo muerto por culpa de un demócrata que sometió su suerte a un referéndum con un tal Barrabás?”.
Y así todo.
¿Por qué?
Porque un nuevo sistema de escritura con caracteres ideográficos, llamados memes, se apropió del pensamiento de cientos de miles de analfabetos, los hizo creer que con tres palabras mal copiadas de otro que sabe menos que ellos, tienen cómo idear una filosofía que reíte de Emanuel Kant porque su puntualidad ajustaba la hora de los relojes, burlate de Aristóteles, el que justificaba la esclavitud, aunque nunca hayas leído una línea de ninguno de ellos, y envolvelos en papel de regalo, diciendo que como la Gorda de Filosofía, tu profesora de quinto año, te mandó a marzo, injustamente, porque vos habías hecho un machete perfecto para la prueba escrita, entonces nada es cierto, nada es verdad, el mundo es una gran mentira, la verdad no existe.
Y aquí me planto.
Si tienes algo que discutir, abajo hay lugar para que des rienda suelta a tus impulsos.
Juan Manuel Aragón

Escrito al galope, el 28 de mayo del 2024, en Remes.
Ramírez de Velasco
®


Comentarios

  1. Ufa mí amigo querido! Realismo puro. Tu ojo observador está muy revelado hoy en este escrito. Un saludo con el afecto de siempre. Y😄no hallo el meme que quería enviarte este para significar "es lo que hay". Mejor un hola y una sonrisa para este día de sol. En Sgo.

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