Ir al contenido principal

1756 ALMANAQUE MUNDIAL Cisneros

Baltasar Hidalgo de Cisneros

El 6 de enero de 1756 nace Baltasar Hidalgo de Cisneros, marino y administrador español y último virrey del Río de la Plata

El 6 de enero de 1756 nació Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre, en Cartagena, España. Fue un marino y administrador español que llegó al grado de almirante y que fue el último virrey del Río de la Plata. Murió el 9 de junio de 1829 en Cartagena, España.
En 1805, combatió en la Batalla de Trafalgar como jefe de escuadra en el navío Santísima Trinidad. Aunque la batalla fue una derrota para España, Cisneros se destacó por su valentía. Durante el enfrentamiento sufrió un golpe que lo dejó parcialmente sordo. Luego de Trafalgar, afirmó el mando del puerto de Cartagena, desempeñándose como vicepresidente de la Junta local, presidente de la Junta de Guerra y capitán general del Departamento Naval.
En 1809, fue nombrado virrey del Río de la Plata, con la misión de restaurar la autoridad virreinal debilitada por disputas internas. Su predecesor, Santiago de Liniers, había sido cuestionado por su origen francés, lo que llevó al gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío, a formar una Junta de Gobierno. Cisneros logró la disolución de esta Junta al llegar a Montevideo y ganó su autoridad en Buenos Aires, aunque enfrentó divisiones políticas entre los partidarios de Martín de Álzaga y los seguidores del carlotismo, que buscaban instaurar la regencia de Carlota Joaquina.
Su mandato coincidió con una grave crisis económica causada por la derrota de la flota española frente a Gran Bretaña, que bloqueó el comercio con las colonias. Para aliviar la situación, Cisneros autorizó el libre comercio con los británicos, pero debía retractarse ante la oposición de los comerciantes locales. Finalmente, otorgó una prórroga limitada para evitar conflictos mayores.
En el ámbito político, se enfrentó a levantamientos en el Alto Perú, como las revoluciones de Chuquisaca y La Paz en 1809, que formaron juntas locales por la ausencia del rey español. Cisneros envió tropas para reprimir estos movimientos, logrando recuperar Chuquisaca sin violencia, pero la insurrección en La Paz fue sofocada con severidad, lo que avivó las tensiones en Buenos Aires. Los revolucionarios porteños criticaron la diferencia de trato entre estos alzamientos y las revueltas previas lideradas por peninsulares contra Liniers, que habían terminado con indultos.
En mayo de 1810, la llegada de noticias sobre la disolución de la Junta Central de Sevilla y la ocupación de casi toda España por Napoleón Bonaparte desencadenó una crisis definitiva. Cisneros intentó ocultar estas noticias, pero no pudo evitar su difusión. Ante la presión popular, proclamó oficialmente la caída de la Junta el 18 de mayo. Esto inició una serie de acontecimientos que culminaron en la Revolución de Mayo y su destitución como virrey.
El 20 de mayo, representantes revolucionarios exigieron la convocatoria de un Cabildo Abierto, que se hizo el 22 de mayo. Allí se decidió formar una Junta de Gobierno, con Cisneros como presidente. Sin embargo, la resistencia popular a su permanencia obligó a su renuncia. El 25 de mayo, una multitud liderada exigió la formación de una nueva Junta sin su participación, marcando el fin de su mandato como virrey y el inicio de un nuevo gobierno en el Río de la Plata.
Destituido como virrey, llegó a las Canarias en 1811 y luego se trasladó a Cádiz, donde fue nombrado comandante general y ascendido a capitán general en 1813. En 1818 se convirtió en ministro de Marina y director de la Armada.
Durante la revuelta de 1820, fue detenido, pero tras el juramento de la Constitución se le reconocieron sus méritos y fue designado capitán general de Cartagena en 1823. Casado con Inés de Gastambide, tuvo cuatro hijos militares. Falleció en Cartagena en 1829, ejerciendo el cargo de capitán general.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Buena semblanza. Me parece que por un error involuntario el autor se comió algo en la siguiente frase: "El 25 de mayo una multitud liderada (¿por quien o quienes?) exigió..."

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

Caminata

Ilustración Jorge Rosenberg Para caminar sobre las escamas de salitre es necesario un temerario corazón riachos de agua enjabonada pueden inundar canchas de bolita y es posible perder la razón. Un juguete de plástico abandonado me reduce a la mínima expresión con las mandíbulas trabadas voy pensando que es imposible el amor. Para caminar por los barrios pobres de Santiago es necesario un temerario corazón. Ramírez de Velasco®

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...

INTRUSO El invitado que no era

Imagen de ilustración nomás Una noche convertida en pesadilla íntima, con miradas confirmando algo que no cerraba en la escena Una noche un amigo me llevó a un cumpleaños, no conocía a nadie, ni a la dueña de casa ni a los invitados. Por ahí mi amigo enganchó una novia que sabía tener y se mandó a mudar con ella. Quedé sólo con esos perfectos desconocidos. Estábamos en el living y hablaban de sus cosas, de historias, viajes, relaciones que yo no conocía. En eso quise meter un bocadillo sobre algo que había dicho alguno. Apenas terminé de hablar se hizo un silencio sepulcral, todos me miraban. ¡Qué calor! De vez en cuando la dueña de casa me observaba con curiosidad. Se preguntaría quizás quién me había invitado. Cada vez que me miraba, rebuscaba en su memoria a qué hora había entrado, con quién, por qué. Qué hacía ese extraño ahí. Mientras refregaba mi pulgar derecho sobre la palma de la mano izquierda, un tic de cuando estoy nervioso, esperaba que se produjera algo: que cortaran la to...

Pueblo blanco

Ilustración Joan Manuel Serrat Colgado de un barranco Duerme mi pueblo blanco Bajo un cielo que a fuerza De no ver nunca el mar Se olvidó de llorar Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar, ni pasó la guerra Sólo el olvido Camina lento bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto pa' qué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente De la siega a la siembra Se vive en la taberna Las comadres murmuran Su historia en el umbral De sus casas de cal Y las muchachas hacen bolillos Buscando, ocultas tras los visillos, A ese hombre joven Que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor Tierno para el amor La canción Ellas sueñan con él Y él con irse muy lejos De su pueblo. Y los viejos Sueñan morirse en paz Y morir por morir Quieren morirse al sol La boca abierta al calor, como lagartos Medio ocult...