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CREDOS La teoría de la evolución no incluye a Dios

Una teoría no comprobada

"Desde el sincretismo religioso en que viven algunos, quizás sea posible creer en la evolución de las especies"


Hay religiones que se excluyen completamente, no es posible mechar una en otra, como acostumbran muchos en este tiempo craquelé y vergonzante. Si usted cree en la teoría de la evolución de las especies, no diga que también cree en Dios. La religión de la evolución, excluye expresamente a cualquier Dios, pues está fundada justamente, en la negación de cualquier acto sobrenatural para explicar al hombre.
Porque, además, la teoría de la evolución se presenta como científica. No es posible sostener la siguiente afirmación: “Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado, pero ojo, no en todos los casos ni siempre”. Tampoco es viable decir: “Creo en la evolución de las especies, sólo que, en algún momento de esa transición, intervino Dios para crear vida”.
No, amigo, hay credos que son excluyentes. El de la evolución es completa y absolutamente racional. Quien lo estudie en profundidad se dará que en él no hay espacio para ningún Dios, especialmente el cristiano, fue ideado justamente, para excluir a Dios de la vida de los hombres. Es un dogma completamente ateo.
(Apartado para hablar de esos católicos a quienes el cura Leonardo Castellani llamaba “mistongos” y que mezclan un poco de religión, una cucharada de filosofía de la calle, tres medidas de incredulidad, sospecha y enseñanzas de los diarios, y con eso, más creencias erróneas de un catecismo mal aprendido, arman su propia fe. “Creo en Dios, pero no voy a misa porque los curas son todos degenerados, menos el de la iglesia Tal, que me permite comulgar, eso que soy divorciado y vuelto a casar y no me vengan con la confesión, porque al único que le rindo cuentas de mis pecados es directamente a Dios”).
Desde el sincretismo religioso en que viven algunos, quizás sea posible creer en la evolución de las especies, un Dios hecho a mi medida y la reencarnación. Pero, con la teoría de evolución no se jode, apenas se penetra en lo que sostienen los evolucionistas, cualquiera se da cuenta de que no solamente no tienen en cuenta a Dios, lo excluyen expresamente.
Si usted tiene la religión de las beatitas que van a misa de ocho todos los días que, para no quedar mal con el nieto mayor, estudiante de antropología, lo coloca a Dios en medio de teorías expresamente ateas, es cuestión suya. Un boquense también podría decir que no cree en la derrota en Madrid frente a River Plate y allá él con sus creencias, lo cierto es que ese partido existió. Y no es como dicen los curas de hoy: “Si te hace bien creer eso, está bien”, porque entonces profesan una religión sin convicciones.
Entienda amigo, no estoy hablando de que Dios creó el hombre y todos los animales ni en qué creo yo o debe creer usted. Sólo estoy diciendo que hay religiones que se excluyen mutuamente. En este caso, la religión de la teoría de la evolución de las especies, nació para prescindir de toda posibilidad de Dios en el principio de los tiempos. En cada paso de su explicación sobre cómo supone que fue aquel comienzo, excluye una voluntad divina. Es una postura que, bien mirada, no tiene fisuras ni resquicios ni rincones ni excepciones para incluir a Dios.
Volviendo a la figura de Boca o River, ambos se descalifican mutuamente y no hay ninguna posibilidad de reconciliación. Así como no hallará nada de color blanco con una banda roja en la Bombonera, tampoco encontrará nada azul y amarillo en el otro lado. No es posible decir, en el universo futbolero: “Soy de Boca, pero me gusta ver cómo gana River”. Bueno, la misma herejía comete quien incluye a Dios en la teoría —no comprobada todavía— de la evolución de las especies.
Puestos a pensar, la teoría de la evolución de las especies es científica, sostienen muchos y por lo tanto más creíble que cualquier cuentito religioso. Bueno, bueno, eso de científica está por verse, ¿no? Sus pruebas más contundentes en cuanto al hombre, caben en una mesa de billar. Hasta ahora no se ha descubierto un solo hueso de un ser vivo que haya sido mitad hombre y mitad otra cosa. O son osamentas de hombres o eran monos. Todavía no se halló una que sea mitad y mitad. Repito, eran hombres o eran monos. Nadie se topó todavía con el eslabón perdido.
Otro día podríamos hablar de por qué y cómo la teoría de la evolución de las especies va contra la ciencia, al sostener que del primordial caldo inanimado salió una ameba. Sostienen, más o menos, que de dos piedras frotándose durante milenios, por ahí una casualidad las hace producir un microbio, algo que por más que se repita un trillón de veces, no pasó, no puede pasar, no va a pasar. El lenguaje también desmiente a los evolucionistas, pero es asunto que dejamos para otra vez, más adelante. Si cuadra.
©Juan Manuel Aragón
De Santiago del Estero, a 20 de septiembre del 2022.

Comentarios

  1. Tema bastante ríspido el que cubre la columna de hoy.
    La evolución de las especies, incluida la de los seres humanos, ya no es más una teoría sino una realidad que ha sido probada, y también reafirmada con el desarrollo de la genética y las pruebas de ADN. Gracias a esas investigaciones y estudios se ha logrado rastrear la evolución y desarrollo de todas las especies pre-humanas y sub-humanas que existieron, e incluso las eventuales cruzas entre algunas de ellas. Ello también ha permitido determinar dónde y cuándo se extinguieron las demás, hasta dejar al homo sapiens como la única especie sobreviviente y dominante.
    Por otra parte, la tierra ya ha sufrido al menos 5 extinciones masivas, documentadas desde su formación, durante las cuales miles de especies existieron y desaparecieron antes de la aparición de los mamíferos. Esto, de por sí, contradice la narración bíblica de la creación del mundo en 7 días. Pará los que ven a Los Picapiedras creyendo que es un documental, los humanos y los dinosaurios nunca se conocieron.
    Ahora bien, dicho esto, la realidad de la evolución no contradice para nada el dogma religioso de la creación divina del hombre, porque incluso los científicos más famosos han sugerido que toda esa creación tuvo que depender de un orden superior, dada la maravillosa coincidencia de millones de factores concurrentes que debieron alinearse para que siquiera exista un planeta Tierra habitable para la vida según la conocemos.
    Lo que sí hay que entender es que la narrativa del Génesis tiene un sentido simbólico de maravillosa significancia, que hace uso de una descripción mitológica que no puede ni debe ser interpretada literalmente.
    Para su correcta interpretación sugiero consultar las charlas bíblicas del psicólogo canadiense Jordan Peterson y del Obispo Barron (están en ingles), y también las publicaciones de Ariel Álvares Valdéz, quien es uno de los mejores bibliólogos que existen (sus libros y videos todavía se venden en la librería del Vaticano).
    Como católico practicante he tratado de profundizar en este tema en todo lo posible, y lo que los sacerdotes y la literatura me han aclarado me ha dejado conforme como para no considerarme un católico mistongo.......mas bien realista.

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    Respuestas
    1. Tanto palabrerío solo parar decir pavadas.

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    2. Ojalá tuviera su capacidad de síntesis para expresarme con la profundidad de conceptos y nivel de sofisticación que usted tiene.

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  2. Done dice: Álvarez Valdez
    Debe decir Álvarez Valdés

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  3. La teoría de la evolución adolece de rigor científico. Y la creacionista ? Ahhhhh...eso depende de tu fe !!!!!!...o sea, el árbol lo orina al perro

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