Ir al contenido principal

1691 ALMANAQUE MUNDIAL Muere Jorge Fox

Tuvo un trasfondo puritano

En 1691 falleció el predicador inglés, fundador de la Sociedad de Amigos, también llamados Cuáqueros


El 13 de enero de 1691 murió Jorge Fox en Londres. Fue un predicador inglés y fundador de la Sociedad de Amigos, o Cuáqueros. Tuvo una experiencia religiosa personal que lo hizo hostil a las convenciones de la iglesia y estableció su confianza en lo que él veía como "luz interior" o inspiración dada por Dios sobre la autoridad o los credos de las Escrituras.
Era hijo de un tejedor en el pueblo inglés de Drayton-in-the-Clay (ahora se llama Fenny Drayton), Leicestershire. Hay poca evidencia de una ocupación comercial adulta o de su educación formal. Siempre tuvo una modesta cantidad de dinero. Leía mucho y escribía de forma legible.
A los 18 años se fue de su casa en busca de un consejo o experiencia religiosa satisfactoria y luego relató en su diario varias experiencias religiosas personales o revelaciones directas, a las que llamó “aperturas”, que corrigieron, a su juicio, los conceptos tradicionales de fe y práctica en la vida religiosa inglesa.
Su trasfondo religioso era puritano y no anglicano estricto, pero reaccionó incluso más que los puritanos frente al formalismo y el tradicionalismo de la iglesia establecida. Colocó la luz interior dada por Dios (inspiración) por encima de los credos y las Escrituras y consideró la experiencia personal como la verdadera fuente de autoridad.
En su Diario escribió: “Estas cosas no las vi con ayuda de hombre, ni con la letra, aunque están escritas en la letra, pero las vi a la luz del Señor Jesucristo, y por su Espíritu y poderes inmediatos, como lo hizo el santo hombres de Dios, por quienes fueron escritas las Sagradas Escrituras”.
Su actitud negativa hacia las costumbres eclesiásticas era parecida a una actitud similar hacia algunas convenciones políticas y económicas (como juramentos, títulos y servicio militar).
Comenzó a predicar a individuos o grupos mientras viajaba de a pie, primero en los condados de Midland de Inglaterra, luego en los condados del norte, en los que grupos de buscadores (una secta puritana del siglo XVII) le dieron la bienvenida a él y a su mensaje.
Luego se establecieron congregaciones locales, reunidas tanto por Fox como por muchos otros hombres y mujeres predicadores itinerantes, que fueron llamados Publicadores de la Verdad. Así nació en los últimos años de la Mancomunidad Británica la Sociedad de Amigos, como se la llamó mucho más tarde, aunque sus miembros fueron apodados Cuáqueros. Se llamaban así por el verbo quake, que significa "temblar". Los cuáqueros temblaban ante la palabra del Señor
Junto a sus asociados sufrieron la hostilidad pública y la restricción oficial. Ofendieron a los líderes religiosos tanto religiosa como políticamente por contradecir a los ministros en las iglesias (Fox sostenía que los ministros “criados en Oxford o Cambridge” no estaban calificados para ser líderes espirituales en las iglesias) y por su negativa a honrar a los funcionarios, jurar, o pagar diezmos. Varias veces fueron arrestados y encarcelados. Fox fue ocho veces a la cárcel entre 1649 y 1673.
La restauración de la monarquía en 1660 dio lugar a una legislación especial contra los cuáqueros y una acción generalizada contra ellos. Para satisfacer esta y otras necesidades, Fox alentó a los grupos cuáqueros locales a organizarse en reuniones de negocios mensuales y trimestrales regulares, que, con algunas reuniones nacionales centrales, se convirtieron en un patrón permanente de su gobierno eclesiástico.
La presión continua se alivió de forma intermitente hasta que la Ley de Tolerancia de 1689, poco antes de la muerte de Fox, dio alivio a los cuáqueros.
En 1669 visitó Irlanda y, a su vuelta se casó con una de sus primeras conversas, Margaret Fell, viuda del juez Thomas Fell de Swarthmore Hall, Ulverston, Lancashire, donde Fox pasó parte de los años siguientes. Entre 1671 y 1673 viajó a las colonias británicas en el Caribe y en el continente norteamericano, fortaleciendo y organizando las comunidades cuáqueras existentes, especialmente en Maryland y Rhode Island. Viajes más cortos en 1677 y 1684 lo llevaron a los Países Bajos y algunas otras partes del norte de Europa.
Cerca de 1675 dictó un resumen continuo de su vida que, con material complementario, fue editado y publicado póstumamente como su Diario. Durante la mayor parte de los últimos 15 años de su vida, vivió como huésped o visitante entre amigos en Londres o sus alrededores, asistiendo a consultas y comités sobre cuestiones prácticas, predicando en reuniones de adoración y manteniendo una amplia correspondencia con Amigos individuales o con congregaciones. a quien era conocido.
Fue descrito como alguien con una enorme confianza en sí mismo, que atraía más que repelía. De personalidad magnética, fue ampliamente respetado y admirado por hombres como William Penn, quien dejó por escrito una apreciación de Fox que sigue siendo el mejor resumen de su carácter. Su Diario no es objetivo, pero constituye el relato más completo del surgimiento del cuaquerismo, y de Fox. Fox sabía de la importancia histórica del movimiento cuáquero y por eso registró y conservó mucho otro material escrito temprano.
Había nacido en julio de 1624 en Drayton-in-the-Clay, Leicestershire, Inglaterra.
Su legado es evidente en el mundo actual, pues cada persona dice tener una visión diferente de lo que es o debiera ser su fe. La interpretación personal acerca de lo que dicen los textos sagrados de cualquier religión, es más importante que ellos, incluso si los contradice.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PRESENCIAS Qué pasa cuando nos vamos

"Almas", de Raúl Cisterna Cuando cae el silencio recuperan sus juegos, recorren rincones conocidos y hacen crujir los muebles para hacerse notar Si nos vamos, se ponen a bailar, a saltar, organizan ceremonias secretas, pasean como Juan por su casa por las habitaciones desoladas. Resumen nuestras viejas ansias, porque más allá de la vida topemos algo y, si fuimos buenos, que mejore lo presente. Quién sabe si tienen idea de la naturaleza de su ser o solo se dedican a danzar en la sala, la cocina, el patiecito de luz, la habitación de los chicos, la pieza de nosotros, el baño, el patio de atrás. Abren la alacena para revolver entre la yerba, el azúcar, los fideos, el arroz y el aceite; se prueban la ropa, sacuden las polillas de los vestidos o se sientan en los sillones del patio a mirar las estrellas, curiosas, como si no las conocieran, preguntándose si son fuentes de luz o agujeros en el techo de la carpa de la oscuridad. Cerramos la puerta para marcharnos y, con el chasquido...

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

CACHIYUYO Viento norte, polvo y espanto

"San Gil", de Raúl Cisterna Me meto en las ciudades en cuatro patas, caminando pegado a las paredes, rapo las ventanas, embolso entre los edificios Yo soy el que llega a Santiago arrastrándose entre jumes, cachiyuyo y montes ralos. Vengo bajando desde el sur de Bolivia y de más allá también y traigo los duendes negros que bailan entre los remolinos de los desmontes. Dicen que soy el viento de los locos, del malhumor, de la contestación hiriente, del dolor de cabeza. Soplo dos o tres días, aumentando la intensidad durante la siesta, levantando bobadales que ensuciarán la ropa recién tendida. Las viejas me tienen bien catalogado, por eso dicen siempre: "Con viento norte no hay hombre bueno, ni mujer amable, ni caballo manso, ni víbora que no muerda". También suelen decir cosas amables, como: "Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro". Cuando es mi tiempo, me meto en las ciudades en cuatro patas, camino pegado a las paredes, raspo las ventanas, me embolso ent...

TURNO Haga la fila

"Burocracia", de Raúl Cisterna No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso. Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato l...

GENEALOGÍA El enemigo levanta la mano

"Reunión", de Raúl Cisterna La dudosa ascendencia de uno bastó para que viejos contertulios imaginen golpes, alianzas oscuras y ambiciones ocultas Mostró una genealogía de dudosa procedencia en la que aseguraba ser descendiente directo del Cid. Hubo quienes sostuvieron que el árbol genealógico que presentó aquel lejano jueves, cuando le dimos la bienvenida, era apócrifo. No faltó quien afirmara que se trataba de una falsedad lisa y llana. ¡Vamos!, sonaba fuerte decir eso de quien se presentaba como pariente de Ruy Díaz de Vivar, y por eso la versión pasó susurrada, en voz muy baja, entre los contertulios de siempre. No faltó quien intentara poner paños fríos a tantas disquisiciones, haciendo ver que, efectivamente, podía ser cierto lo que decía, pero que, en todo caso, compartía la condición de nieto de nieto de nieto del Cid Campeador con unos cinco millones de personas en todo el mundo. —Calculen: dos hijas. Con que cada una haya tenido solamente dos hijos, ahí nomás tenemo...