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TARALLI Trabajo, pasión y método

Ricardo Dino Taralli, al centro (Jorge Llugdar)

Se recuerda aquí el trabajo de Ricardo Dino Taralli, que intentó mostrar la literatura santiagueña desde sus “Cuadernos de Cultura”

*Por Alfonso Nassif
En Santiago del Estero, desde la publicación del primer libro en 1882, todavía, en estos 125 años, no se ha sistematizado la literatura santiagueña.

Si un investigador nos preguntara cuántos libros se han escrito en la provincia, no tendríamos cómo contestarle. Este ha sido un tema de debate, en las reuniones de la Sociedad Argentina de Escritores y de la asociación literaria María Adela Agudo y no ha sido posible encontrar una solución, sin una beca y un verdadero equipo de trabajo. Era cuestión de entrar a los archivos, leer durante meses todos los diarios que se publicaban en la época; entrevistas con familiares de escritores en otras provincias. Por otra parte, tomar cientos de notas que podían quedar en una simple estadística sin la garantía de publicar los estudios.
Hasta el año 1948 existe una nómina de todos los libros publicados hasta la fecha, obra realizada por Luis Ledesma Medina y a partir de ese año, hasta 1980 no ha quedado registro de ediciones de libros, revistas, plaquetas desplegables, opúsculos escritores santiagueños residentes en nuestra provincia o fuera de ella.
Importaban mucho los problemas, pertenecen a la enfermedad de la cultura. Entonces se necesita del diagnóstico y el virus venía desde arriba, sin presupuestos para la cultura, esta entra en estado de inanición y un cuerpo enfermo debilita todo el organismo.
Entonces se recurre al salvamento, aunque la cultura no muere nunca porque es el espíritu vivo de los pueblos, el rostro de su identidad, su carta de presentación ante los demás pueblos. La cultura no muere, porque los artistas siguen creando, quizá con un sinfín de necesidades.
Cuando Ricardo Taralli, como Director de Cultura de la Municipalidad de La Capital, publica el primer número de Cuadernos De Cultura Santiago Del Estero, tenía bien en claro la dirección que le daría a esta publicación y el verdadero significado de la empresa iniciada. En el prólogo de su primer número anuncia: “El afianzamiento cultural de un país depende directamente de la difusión continua en las diversas manifestaciones artísticas. Cuando la historia acoge en su seno -como legado insoslayable -lo permanente, brindado por una civilización, esa seguridad vital, esa trascendencia, está dada por el arte. Cuando más sostenida es una visión creativa, mayor cúmulo de grandeza espiritual y testimonio fehacientes aquilatarán la pervivencia de esa comunidad que se estudia en su transcurso temporal, en su aseveración concreta, analítica, en la esperanza presente y en su anhelo de perfección futura”
El análisis científico, la exposición filosófica de un credo y la profunda observación de una realidad, hacen de las palabras de Taralli un verdadero preámbulo, una guía precisa para los programas culturales de cualquier pueblo.
Independiente de los importantes trabajos publicados en los Cuadernos de Cultura, figuran destacados autores santiagueños como Clementina Rosa Quenel, Horacio Germinal Rava, Domingo Antonio Bravo, Luis Manzione y María Adela Agudo, hay 21 escritores publicados en este histórico primer cuaderno. Como contrapartida a la calidad de los autores y las notas sobre diversos temas; ciencias, ensayos literarios, investigaciones folklóricas, cuentos, poesías figuran solamente dos fotografías en las 72 páginas del cuaderno, en una pobre edición.
La dedicación de Taralli y el amor con que realizaba la obra, contrastaba con la burocracia, anacrónica por cierto y la incomprensión del verdadero valor del documento histórico en ejecución. El cuaderno está impreso en el peor papel, con tapa de cartulina pobre, lleva fecha: “año 1 – N° 1 – MAYO 1970“. No figura el colofón, con las indicaciones del tiraje de la edición, imprenta editora ni la fecha de finalización del impreso. No obstante, la diagramación y la tipografía permiten una agradable lectura. Por el cuaderno número 2 recién nos enteramos dónde han sido impresos los primeros Cuadernos, en la contratapa de este número dice “Imprenta y Boletín Oficial“ Santiago del Estero, esto explica la falta de material gráfico en las ediciones, los primeros cuadernos están hechos con la vieja tipografía, letra por letra y las fotografías eran volcadas a tacos de aluminio que tenían un costo adicional ridículo. Además la impresión era gratuita, en el Boletín Oficial, que según creo, aún estaba en la Cárcel de Varones.
Desde 1970 a la fecha en que dejan de aparecer los Cuadernos, aproximadamente 1985, se publicaron solo 30 números.
Este cuaderno número 30 está fechado -que ironía -también en mayo, pero de 1984.
Después hubo algunos intentos, pero el gran proyecto cultural ya está muerto.
Taralli era un gladiador. Su lucha denodada consiguió publicar solo treinta Cuadernos de Cultura en veinticinco años. Prácticamente una publicación por año.
Actualmente una publicación cuesta alrededor de 4000 pesos, estimo que para la época de los cuadernos costaría mucho menos; entonces, no tiene expiación posible el por qué no se ha publicado un cuaderno por mes, es decir, 300 ediciones.
Si se hubieran hecho 300 cuadernos con la biografía y las publicaciones de cada autor, no tendríamos que lamentar el vacío que existe en la literatura de Santiago.
Hubiera sido un monumento cultural y un ejemplo para todo el país.
Ricardo Dino Taralli ha sido un luchador incansable.
Como Director De Cultura De La Municipalidad de Santiago ha dejado un legado que debe ser oído. Por cierto, estos son nuevos tiempos y soplan vientos favorables, pero la lección debe ser tenida en cuenta: sin publicaciones y sin libros estamos en la prehistoria. Exprofeso no he querido nombrar a los funcionarios de aquella época, el tiempo también los borrará si no han sabido gobernar, pero queda el nombre de un talentoso hombre que tuvo gladiar aun en tiempos en que nuestra civilización ha llegado a los más grandes adelantos que pueda concretar el genio humano. El ejemplo está como una profecía: “en la esperanza presente y en su anhelo de perfección futura”.
*En el número 1 de la revista El punto y la coma, del 2006.
Ramírez de Velasco®

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