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Lucio Mansilla |
El 30 de marzo de 1870 Lucio Víctor Mansilla parte hacia las tierras del cacique Mariano Rosas y dos meses después publica “Una excursión a los indios ranqueles”
El 30 de marzo de 1870: en el fuerte Sarmiento (actual Río Cuarto), el coronel Lucio Víctor Mansilla parte en una expedición pacífica de 18 días hacia las tierras del cacique ranquel Mariano Rosas. Dos meses después publicará ese relato como “Una excursión a los indios ranqueles”.El libro obra emblemática de la literatura argentina, que combina crónica, relato de viaje y ensayo, narra las experiencias del autor durante su viaje al territorio de los indios, en un momento marcado por tensiones entre los pueblos indígenas y el Estado nacional en proceso de consolidación.Mansilla, militar, escritor y político, emprendió esta expedición en 1867 para negociar un tratado de paz con los ranqueles, una de las comunidades indígenas que resistían la expansión del territorio argentino. Sin embargo, el texto trasciende su propósito político y militar para convertirse en una profunda reflexión sobre la cultura, la identidad y las relaciones interculturales.
Mansilla, nacido el 23 de abril de 1831 en Buenos Aires, era hijo de Lucio Norberto Mansilla, destacado militar y político, y de Agustina Ortiz de Rozas, hermana del caudillo Juan Manuel de Rosas.
El libro se estructura como una serie de cartas dirigidas a un amigo, Santiago Arcos, lo que le confiere un tono íntimo y coloquial que contrasta con la seriedad de los asuntos tratados. A lo largo de sus páginas, describe con detalle tanto el paisaje de la pampa como las costumbres, creencias y organización social de los ranqueles. Su estilo es característico por la mezcla de observaciones agudas, ironía y un enfoque humanista que lo distingue de otros relatos de la época, frecuentemente cargados de prejuicios hacia los indios. Mansilla no idealiza ni demoniza a los ranqueles; en cambio, los presenta como seres humanos complejos, con virtudes y defectos, capaces de hospitalidad y astucia, pero también de desconfianza hacia los "huincas" (como llamaban a los blancos).
Uno de los aspectos más destacados de la obra es su retrato de la pampa como un espacio mítico y desafiante. Mansilla describe la inmensidad del paisaje con una prosa rica en imágenes sensoriales, evocando la soledad, el peligro y la belleza de un territorio aún indómito. Este escenario no solo sirve como telón de fondo, sino que también simboliza la frontera entre dos mundos: el de la "civilización" representada por el Estado argentino y el de la "barbarie" asociada a los indígenas, una dicotomía que Mansilla cuestiona implícitamente al mostrar empatía y respeto por la cultura ranquel.
El encuentro con los líderes ranqueles, como el cacique Mariano Rosas, es otro punto central del relato. Mansilla narra las negociaciones con un tono que mezcla tensión y humor, destacando la habilidad diplomática tanto suya como de sus interlocutores indígenas. Estas escenas revelan la inteligencia estratégica de los ranqueles y su capacidad para resistir la dominación cultural y militar. A través de diálogos y anécdotas, el autor expone las diferencias de valores entre ambos pueblos, pero también los puntos de contacto, como el sentido del honor y la importancia de la palabra dada.
"Una excursión a los indios ranqueles" es también una crítica velada a las políticas del gobierno argentino de la época, que buscaba exterminar o someter a los indígenas bajo el pretexto del progreso. Mansilla, aunque parte del sistema militar, muestra una sensibilidad poco común al reflexionar sobre la violencia inherente a esta empresa y al abogar por un entendimiento mutuo. Esta postura ambivalente lo convierte en una figura compleja: un hombre de su tiempo que, sin embargo, logra trascender algunas de las limitaciones ideológicas de su época.
En términos literarios, la obra se inscribe en el contexto del romanticismo tardío y el realismo incipiente, pero su valor reside en su carácter único como testimonio histórico y antropológico. Mansilla no solo documenta una expedición, sino que ofrece una meditación sobre la identidad argentina en un momento de definición nacional. El libro ha sido leído como un puente entre la tradición gauchesca y la literatura moderna, influyendo a autores posteriores como Ricardo Güiraldes o Jorge Luis Borges.
“Una excursión a los indios ranqueles" es mucho más que un relato de viaje: es una obra que explora la condición humana, la diversidad cultural y los dilemas éticos de la conquista. Con su estilo ameno y su mirada crítica, Mansilla nos invita a repensar la historia argentina desde una perspectiva más inclusiva y matizada, haciendo de este libro un clásico perdurable de la literatura hispanoamericana.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®
Lo he leído hace más de medio siglo. Voy a buscarlo para leerlo nuevamente. Muchas gracias.
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