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17 DE OCTUBRE Día de la Lealtad Peronista

Fotografía emblemática de 1945

Más que una fecha, se recuerda una fórmula que no encierra contradicciones con las disputas entre los dirigentes de ese partido


El 17 de octubre es el Día de la Lealtad Peronista. En realidad, la fecha es una fórmula que no encierra ninguna contradicción con las disputas internas de ese partido político y sus pequeñas o grandes traiciones, sino que es más bien su razón de ser, su norte, su guía.
En aquella fecha de 1945, el entonces coronel Juan Domingo Perón estaba preso en la isla Martín García, cuando miles de obreros dejaron sus lugares de trabajo y marcharon a la Plaza de Mayo a reclamar su liberación. Las causas de aquel encierro y a historia de por qué se llegó a esa instancia, exceden esta nota. Baste decir que fue el inicio del partido peronista, que aún hoy sigue marcando el paso de la política argentina.
Ese día fue instituido como una fecha fundante y fundamental del peronismo, pues recuerda la lealtad de miles de humildes obreros para con quien consideraban que les había ayudado a conseguir derechos hasta ese entonces negados por sus patronales.
Desde el poder, Perón propició y alentó la idea de lealtad, pero solamente de todos sus partidarios con él mismo, no entre sí. Es decir, mientras todos sus seguidores reconocieran su liderazgo, tenían autorización para pelearse entre ellos, una manera de seguir en vigencia junto a su partido, durante los 18 años que cumplió en el exilio.
Muerto Perón, aquella idea, de manera un poco más difusa, siguió siendo válida para moverse en las siempre turbulentas aguas de la política argentina. Ahora la lealtad se trasladó a quien ganaba las elecciones y se alzaba con el poder de una provincia o de la nación. Adquirió una nueva fórmula llamada: “No sacar los pies del plato”. Pero en esencia es lo mismo.
En un partido fundado por un militar, su estructura es necesariamente vertical, las órdenes se dan arriba y se cumplen abajo sin discusiones ni debates. Son leales quienes más escrupulosamente las lleven adelante, no importa de qué se trate. Quien osa advertir a los jefes que podrían estar equivocándose y que podrían perjudicarse a sí mismos, ni siquiera son oídos, sino que pasan automáticamente a la categoría de traidores. No importa que se cumpla su prevención, seguirán en la categoría de traidores por siempre jamás.
Aunque parezca ficción, esta simple fórmula es la base sobre la que se sostiene el movimiento peronista que, cada vez que lo han dado por muerto desde que Perón se fue al exilio en 1955, ha vuelto a resurgir con más fuerza. Murieron sus principales líderes, mutó sus ideales, tiene adherentes que se llaman a sí mismos militantes, es decir gente que hoy defiende una idea y mañana la contraria sólo porque cambió el jefe, pero sigue siendo una realidad en la política argentina.
Es el día de la lealtad al jefe, quién es ese jefe no importa, porque permite a muchos políticos argentinos mantenerse en carrera, seguir manteniendo su cargo o la esperanza de llegar a uno. Entender esta fórmula, podría llevar a la política argentina a subir un peldaño en la discusión de la cosa pública. Su incomprensión ha venido a imponer un problema más a los muchos que se sufren en este país.

Más evocaciones

En la Argentina es el Día de la Televisión Nacional. Hoy es también el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza y contra el Dolor. En Haití es el Día de Dessalines y en la India de la Sociedad Digital.
Los católicos recuerdan a los santos Ignacio de Antioquía, Dulcidio de Agen, Florencio de Orange, Gilberto de Toulouse, Isidoro Gagelin, Juan eremita de Licópolis, Oseas profeta, Ricardo Gwyn y los beatos Baltasar Ravaschieri de Clavario, Contardo Ferrini, Jacobo Burin, María Natalia de San Luis Vanot y compañeras, Pedro de la Natividad de Santa María Virgen Casani, Raimundo Esteban Bou Pascual y Tarsila Córdoba Belda.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Creo que tu descripción del peronismo es bastante fiel. En pocas palabras, el peronismo es cualquier cosa según las circunstancias. Una vez adoctrinados, sus adeptos (militantes), justificarán y apoyarán cualquier visión, idea o paradigma que indiquen las "bases". Ese constante cambio de estrategias y visiones del mundo, así como de posiciones ante la comunidad internacional, es lo que hace a la argentina tan poco confiable y creíble en el mundo desarrollado. Solo los países de igual condición, renegados del mundo, son los que terminan interesados en alianzas con el nuestro.

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