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FÚTBOL Conozcamos mejor a los franceses

Identificación de la
Alianza Francesa de Santiago

Pasen y lean quince curiosidades —quizás no tan extrañas—de la selección nacional de fútbol del país que hoy se medirá con la argentina


Una buena y una mala noticia. La buena, es muy fácil hallar datos curiosos de los franceses, cuya selección nacional de fútbol se medirá hoy con la argentina. La mala, todos los saben. De todas maneras, intentemos despejar las dudas de los lectores de este sitio para hacerlos conocer algo del país de los ´alonsafán de la patríe´.
1 Hay una calle que se llama Víctor Hugo en cada ciudad grande de Francia. Se llamaba Víctor Marie Hugo y fue un poeta, dramaturgo y novelista romántico, quizás el más grande en lengua francesa de todos los tiempos. Es como si en cada capital de la Argentina una calle principal se llamara José Hernández o Jorge Luis Borges. Bueno, en Santiago tenemos la importante avenida Leopoldo Lugones, así que en eso le empardamos a los franchutes.
2 Los franceses en sus calles tienen prácticamente una rotonda cada dos cuadras. De hecho, ahí está más de la mitad de las rotondas de todo el mundo. ¡Hay unas 30.000 en todo el país! No sales de una y ya estás en la siguiente.
3 Durante la Segunda Guerra Mundial, Adolfo Hitler visitó París, que había sido tomado por los alemanes. Estuvo unas cuantas horas, se sacó un par de fotos y regresó. Pero no subió a la Torre Eiffel porque unos patriotas le cortaron los cables al ascensor. Si se le ocurría mirar el paisaje desde arriba tenía que subir por las escaleras.
4 Hay más francófonos (gente que habla el francés), en el África que en Francia, Bélgica, Luxemburgo y Suiza juntos. Es un dato curioso pero menor, también hay más gente que habla inglés fuera de Inglaterra que adentro. Y del español ni hablemos. Pero quedará regio, amigo, si a la hora del partido le dice a su suegra: “¿Sabía que…?”.
5 Con esta podría impresionar a los amigos. Todo el champán que se produce en el mundo debe venir de la región francesa de Champagne. Si fue elaborado en otra parte, pongalé de nombre vino espumoso o como quiera, pero no tomó champán.
6 En Francia se habla francés, de acuerdo, no le discuto. Aunque no sean oficiales, también se hablan otras lenguas, como el quichua de Santiago o el guaraní del litoral. En el sur se habla occitano, provenzal, gascón, corso, catalán y euskera (porque también hay vascos en Francia, amigo). En el nordeste se habla alsaciano y en Dunkerque, holandés. En la Bretaña francesa, se habla bretón.
7 La música de La Marsellesa, la marcha nacional de los franceses, es bellísima. Pero, oiga, por su letra corren ríos de sangre. Si no, oiga la parte en que dice: “¡A las armas, ciudadanos! // ¡Formad vuestros batallones! // ¡Marchemos, marchemos! // ¡Que una sangre impura // inunde nuestros surcos!”. Si eso no es racismo en polvo, para diluir, dónde estaría el racismo, ¿no?
8 ¿Usted cree que judíos y musulmanes se odian? Puede ser, pero no siempre fue así. Durante la Segunda Guerra, muchos judíos perseguidos en Francia, consiguieron que la mezquita de París les diera identidad musulmana para escapar de los campos de concentración nazis o, lo que es lo mismo, hacerlos zafar de una muerte casi segura.
9 ¿En qué se parece París al juego de la Batalla Naval, con que nos divertíamos en la escuela primaria? Bueno, el lema de esa ciudad es “fluctuat nec mergitur”, que quiere decir “tocado, pero no hundido”. Tá bueno.
10 Los franceses comen caracoles, no por necesidad sino como una delicia. Consumen unas 30.000 toneladas al año del bichito al año. El dato más curioso es que si alguien quiere llevar un caracol vivo en un tren de alta velocidad, tiene que sacarles un pasaje aparte. Lo mismo vale para cualquier animal vivo que pese menos de cinco kilos. ¿Está chequeado el dato? Chequeadísimo, figura en todos los sitios de cosas raras de Francia consultados.
11 La palabra “Francia”, viene del germánico, que es el lugar de donde llegaron los francos para desalojar a los galos que vivían ahí. Según unos significa “libre” y según otros “feroz”.
12 La gárgola es un caño por donde desagua el techo, sobre todo cuando está decorado con una figura grotesca, humana o animal, que larga el agua a través de la boca. Las gárgolas de la catedral de Notre Dame, albergan muchas leyendas. La que cuentan los guías turísticos, dice que cuando Juana de Arco fue quemada, sus gárgolas despertaron y sobrevolaron París para vengarla. Al día siguiente, las calles estaban llenas de los cadáveres de quienes habían presenciado su muerte y no le dieron una mano. Esta también es cierta porque Juana de Arco fue declarada santa. Y Dios suele tener buenos gestos con sus hijos preferidos.
13 Lamento avisarle que el médico francés José Ignacio Guillotín no inventó la guillotina. De hecho, estaba en contra de la pena de muerte. Fue diputado de París en la Asamblea Constituyente francesa y propuso usar la guillotina a la Asamblea Legislativa, como un método más humano de matar a los enemigos políticos de la Revolución. Dijo algo así como: “Si vamos a matarlos, procuremos que al menos no sufran tanto”. Y no murió guillotinado sino porque le agarró carbunco. ¿Yantes de Guillotín cómo se llamaba la máquina? “Decapitadora”, dicho en buen francés, obviamente.
14 Oiga, por lo menos el 40 por ciento de la música de las radios francesas debe ser de origen francés. Desde 1996, el regulador de los medios de comunicación, el Conseil Supérieur de L’Audiovisuel, se encarga de que la ley se cumpla. De ese 40 por ciento de música francesa, la mitad debe tener menos de seis meses de antigüedad. Si se imitara por aquí, todos los días surgirían nuevos—y buenos—valores.
15 Una curiosidad bastante extraña es que en francés no hay ninguna palabra que signifique literalmente “barato”. Existe sí, el “pas cher” que es “no caro” o el “bon marché” que es ”buen precio”. Pero en Francia no hay nada barato.
Bueno amigo, tienen un montón de otras curiosidades los franceses, un lindo país para visitar, como que es el preferido de los turistas de todo el mundo. Hoy millones de argentinos harán fuerza por sus jugadores y los franceses por los suyos. El que gane dirá que fue porque fue el mejor y el que pierda dirá que hubo trampa por el referí bombero. Usted no se prenderá en esas inútiles discusiones.
Si festeja, no tome mucho. Si va a manejar, no tome nada.
Mañana será otro día.
©Juan Manuel Aragón

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