Ir al contenido principal

1868 CALENDARIO NACIONAL Muere Marcos Paz

El vicepresidente muerto por el cólera

En 1868 murió Marcos Paz, vicepresidente en ejercicio de la presidencia, víctima de la epidemia de cólera


El 2 de enero de 1868 murió Marcos Paz. Había sido gobernador de Tucumán, de Córdoba y vicepresidente de la nación. Falleció víctima del cólera mientras ejercía la presidencia, pues Bartolomé Mitre estaba en el frente de Batalla, en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay.
Había nacido en Tucumán, el 7 de octubre de 1811, su padre era Juan Bautista Paz Figueroa y su madre, Plácida Pereyra Mariño. Estudió abogacía en Buenos Aires y se recibió en 1834, cuando su padre era ministro de Alejandro Heredia, gobernador su provincia natal. Fue secretario de Heredia y acompañó a su hermano Gregorio cuando Heredia invadió Tarija, en la guerra contra Bolivia.
Se quedó a vivir en Buenos Aires en 1838 y se casó con la rica estanciera Micaela Cascallares. Fue era edecán del general Ángel Pacheco en los días anteriores a la batalla de Caseros y ocupó algunos cargos sin relevancia en el gobierno de Vicente López en 1852.
Luego de participar en el sitio de Buenos Aires bajo el mando de Hilario Lagos, fue senador nacional en Paraná. Intervino con éxito en cuestiones económicas, en la planificación del ferrocarril de Rosario a Córdoba, en las leyes sobre patronato de la Iglesia y en las leyes electorales.
El 16 de mayo de 1858 lo eligieron gobernador de Tucumán. Tuvo problemas internos, pero fundó varias escuelas y una biblioteca, construyó edificios públicos y organizó un censo. Renunció el 16 de marzo de 1860 y lo reemplazó Salustiano Zavalía.
Lo eligieron diputado a la convención reformadora de la Constitución y tuvo una destacada actuación en las negociaciones con Buenos Aires luego del pacto de San José de Flores, mudándose a esa provincia. Entonces se hizo amigo del gobernador Bartolomé Mitre y del general Wenceslao Paunero.
El ahogo financiero de las provincias las obligaba a transigir con Buenos Aires. En 1861, se rompieron las relaciones entre Buenos Aires y la Confederación por el rechazo de la forma de la elección de los diputados porteños y por la revolución, derrota y muerte de Aberastain en San Juan. Paz fue enviado en misión diplomática a Córdoba y Tucumán, fue arrestado por orden del presidente Santiago Derqui, y escapó. Las cartas que llevaba contribuyeron a enemistar a Derqui con Urquiza.
Acompañó a Paunero en su campaña a las provincias, como enviado de Mitre. Al llegar a Córdoba, hallaron la provincia acéfala. El 3 de noviembre de 1861 se había producido el levantamiento de las guarniciones militares de los departamentos San Justo y Río Segundo. Los últimos partidarios de la Confederación habían sido derrotados a fines de noviembre y las tropas de Paunero arrestaron a todos los federales reconocidos en la ciudad.
Marcos Paz y Paunero reinstalaron a Félix de la Peña como gobernador, pero antes lo obligaron a firmar su renuncia al gobierno y así una parte de la legislatura eligió gobernador a Paz, el 16 de diciembre de 1861. Prohibió toda actividad opositora e hizo elegir una nueva legislatura, que actuó como si jamás hubiera existido gobierno alguno en Córdoba.
Disuelto el gobierno de la Confederación, el 19 de diciembre de 1861 la legislatura de Córdoba declaró la reasunción de provincia, de su soberanía y la caducidad de hecho y de derecho de los poderes nacionales, autorizando a Mitre -"vencedor de Pavón"- a convocar y reunir un nuevo Congreso federal de conformidad con la Constitución reformada, otorgándole la representación externa de la República sin poderes especiales. Córdoba fue la primera provincia en adoptar esa posición.
Las pujas de poder entre los liberales, desgastó al gobernador Marcos Paz, incapaz, según dijo Régulo Martínez, de "manejar doctores en la ciudad y gauchos malos en la campaña". En una carta a Mitre, del 31 de diciembre de 1861, le dice: "Hay aquí unos hambrientos que no pueden vivir sin empleos, y para conseguirlos no se paran en medios. Me da asco tener que hacer política con ellos".
El 28 de enero de 1862 renunció al cargo y dejó a Paunero en su lugar, pero sin ningún título.
Luego siguió hacia el norte, y ayudó a Manuel Taboada a derrocar al gobernador Pedro Gallo en Santiago del Estero. Colocó un nuevo gobernador unitario en la provincia de Catamarca, el centro de la reacción federal. Y apoyó a José Posse, que se hizo con el gobierno de Tucumán. Y se aseguró la renuncia del gobernador federal de Salta, para instalar al general Anselmo Rojo. En marzo de 1862 gestionó y logró un tratado de paz entre las provincias cuyos cambios de gobierno había forzado: la parte más importante era la que cedía las funciones del gobierno nacional interinamente a Mitre.
Volvió a Buenos Aires con el éxito de haber cambiado cinco gobernadores democráticamente electos y con el título de senador nacional. Fue elegido presidente del senado y llamó a elecciones: el único candidato era Mitre. Hubo varios candidatos a vicepresidente, pero Paz los venció.
Asumió en octubre de 1862 y se dedicó a organizar las actividades del Congreso y a nombrar a la primera Suprema Corte de Justicia de la Nación.
En 1865 estalló la guerra contra el Paraguay, Mitre se hizo nombrar general en jefe de los ejércitos de la Triple Alianza. Se fue a Corrientes en junio, dejando en el cargo a Paz. Como mal militar que era, Mitre creyó que podrían vencer en tres meses, pero les llevó cinco años.
La gestión de Paz como presidente tuvo como objeto casi exclusivo proveer a los ejércitos que peleaban en el frente. Enfrentó rebeliones en las provincias: la más peligrosa fue la iniciada a fines de 1866 con la "Revolución de los Colorados" en Mendoza, que se extendió por Cuyo y La Rioja.
Mitre regresó del frente para dirigir la represión, que terminó siendo muy corta: los dos mayores ejércitos federales fueron vencidos en dos batallas, casi el mismo día, y desde entonces sólo quedaron grupos aislados.
Mientras, la situación económica se hacía peligrosa, y Paz fue criticado con dureza por lo que llamaba a Mitre de regreso. Pero Mitre no daba pie con bola en la guerra en el Paraguay y se quedó en el frente. Fue el causante de una terrible derrota en Curupaytí, el peor desastre de las armas argentinas en toda su historia, y los aliados brasileños le sugirieron a Mitre que volviera a Buenos Aires, por favor.
Para peor, los soldados que regresaban del frente llevaron una epidemia de cólera, que causó miles de víctimas. A fines de diciembre de 1867, Paz, presidente en ejercicio cayó enfermo de cólera, y murió el 2 de enero de 1868.
Mitre volvió y reasumió la presidencia. Cuando se fue del frente, los aliados ganaron, ya era 1870.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....