Ir al contenido principal

PALABRAS Vocabulario de términos santiagueños

Quirquincho o quirquinchu

Vocabulario que encabeza el libro (inédito), Folklore santiagueño, redactado por Juan Manuel Aragón (padre), teniendo en cuenta la recopilación hecha por el antropólogo Julián Cáceres Freyre

Este vocabulario es necesariamente incompleto, fue redactado para el entendimiento del libro de recopilaciones folklóricas, y es solamente una muestra de la riqueza del habla de los santiagueños, que aún conservan rasgos del quichua en su lengua cotidiana.
acatancka. Escarabajo de las especies Phanæns. Hay diversas variedades con distintos tamaños y colores. Es muy conocido uno de un negro azulado, que al volar hace un característico zumbido. El nombre, aca-tancka, significa llevador de estiércol, del que hace unas bolillas que empuja ágil y empeñosamente. Cuando un forastero pregunta el nombre de este animal, los campesinos, ya que por pudor no quieren decir ante un extraño una mala palabra, aca, contestan atatancka o alguna otra deformación.
altamisa. Planta herbácea muy común, –Parthenium hystherophorus– que se alza unos 80 centímetros en suelos húmedos. Es muy conocida por dar mal gusto a la leche cuando la han comido las vacas.
ancochi. Arbusto –Valleria glabra– de hojas verdes y frutitas blancas, como perlas, a las que se compara con carabanas, un antiguo modelo de zarcillos. Carabanas, o caravanas, es un viejo argentinismo que designa un tipo de aros, de zarcillos de mujer. Las carabanas del quebracho blanco son sus frutos, como tejos, que al madurar se abren y dejan salir las semillas, anchas y planas. Los zarcillos o carabanas del ancochi son sus frutitas blancas, como perlas.
bajada. O paso, se les dice a los lugares en que el río es pasadero, puede vadearse, cruzarse. Equivale a vado.
cacuy. En quichua cacu es jovencito, no el chango de cualquier edad sino el que tira a adolescente, zagal, mancebo, efebo; la y final es posesivo, así que cácuy es mi muchacho.
carancho, ckaranchu, ckaranchi, ckaranche. Ave de rapiña, Poliborus plancus, de plumaje con aspecto de cuero o cáscara (ckara en quichua) y pintas amarillas.
chañar. Arbolito notable por su cáscara de color verde que se desprende con facilidad. Gourliea decorticans. Los tés de su corteza o sus hojas, y los dulces y arropes preparados con sus frutos, tienen fama de remediar los males de las vías respiratorias.
charata. También es llamada faisán americano por su sabor, aunque su carne precisa bastante cocción por su dureza. Ortalis canicollis canicollis. Suele criarse doméstica y al cruzarse con la gallina da hijos fértiles, no como la mula. Su nombre es onomatopeya de su canto, con el que pareciera decir ´tarípay cha cucharata´, (alcanzame la cuchara).
colcol. Una lechuza bataraza –Sprix rufipers– más propia del sur, incluso de la Patagonia, que de Santiago del Estero.
doca. La doca, o tasi –Morreina odorata– es planta trepadora, enredadera silvestre, lechosa, con un fruto carnoso que se come crudo o tostado en el rescoldo.
episota, pisota. Se le dice popularmente a la aftosa, por ser la epizootia más difundida.
eslabón. El eslabón era un pedazo de fierro, comúnmente un eslabón de cadena, con el que se golpeaba el pedernal para que salten las chispas y prender el fuego. La mujer, al lado del fogón, usaba un eslabón; el hombre, en el campo, el lomo de su cuchillo para golpear la piedra y encender su cigarro.
huackanchito. Pichón de huackancho.
huackancho. Huackancho o huacko, ave zancuda que vive oculta entre el follaje y a la oración sale a volar dirigiéndose segura hacia sus presas.
hualu, o hualo. Tortuga. Se le asigna género masculino. Posiblemente sea término kakán; en quichua se le decía ‘rumi ampatu´, vale decir sapo de piedra.
ckeña ckeña, o ckeñalu. Ave de los bañados, Plegadis folcinellus guarauna. Negra; zancuda. Su nombre es onomatopeya de su grito.
lechiguana. Lachiguana o lechihuana, que hace miel, nombre genérico de las abejas silvestres, del quichua lechihua, miel.
liga. La liga o liguilla –Psittacanthus cunifolius– es una planta parásita de distintos árboles, común en el mistol. Lafone Quevedo supone que su nombre proviene del quichua llica, red o tela de araña, por lo enredado de sus gajos.
lizo. Término español, generalmente usado en plural, que designa a los grupos en que los tejedores dividen los hilos para que pase la lanzadera.
lockonti. Clematis hilarii, una enredadera silvestre también llamada sacha lasu, lazo del monte. Por ser muy cáustica se la emplea en medicina.
málup tackon. O algarrobo del diablo, es un arbusto –Cassia pubescens– que da unas vainas no comestibles.
mishoga. Un cacto bajo, de tallo grueso.
ñuñuma. Un pato mediano con copete en la cabeza, del que le viene su nombre: ñuñu, teta, uma, cabeza.
ochogo. Un ave negra que vuela, nada y zambulle; su carne tiene sabor a los pescados que atrapa y come volando a ras del agua.
Oroscón. Nombre de un lugar en el departamento Avellaneda.
paicko. Pequeña hierba silvestre –Chenopodium ambrosoides– de penetrante olor. Su té está muy difundido como digestivo.
palán. Palán, palán-palán o palanchu, es una planta de grandes hojas verdes, Nicotiana glauca.
paruyar. Del quichua parúyay, tostarse, quemarse superficialmente una cosa, la ropa que se plancha, o arrebatarse la comida.


pata. Sachagranada -Ximena americana- es una ciruela silvestre.
pichi. Armadillo, del que hay varias especies. A una de ellas se le llama pichi ciego, por la pequeñez de sus ojos.
pilpuncho. Que viste pilchas, ropas de mala clase, o muy rotosas.
piquillín. Arbusto ramoso –Condalia microphylla– que no pasa de tres metros, con frutas alargadas del tamaño de una arveja, de un rojo que tira a morado, muy dulces y sabrosas. Hay distintas variedades.
pupo. Ombligo. También se emplea con el sentido de tolondrón, chichón.
quereza. Vulgarmente se le llama quereza, o queresa, al conjunto de huevos que ponen las moscas sobre las heridas, y a los gusanos que de ellos brotan, lo que el diccionario define como cresa.
quetuví. Bienteveo, Pintagus sulphuratus bolivianus, pájaro que en distintos lugares recibe diversos nombres, todos onomatopeyas de su grito característico. En Santiago es cketuvi o cketuví. Su canto cerca de las casas anuncia visitas.
quimpi. Coronopus didymus, una pequeña yerba muy verde, de perfume penetrante. Su infusión es muy usada como digestivo.
quirquincho o quirquinchu. Nombre genérico de varias especies de armadillos. El más característico es el mataco o quirquincho bola, notable por la forma en que se enrolla sobre sí haciéndose una pelota. Tolypeutos mataco. Su nombre viene del quichua quirqui, obstinado, tozudo, empacón. Es plato apetitoso.
quishquir. Estreñir. Es famoso el peligro de comer tuna por su capacidad de quishquir. Se aconseja que al comer tunas se coma una cantidad impar... para que una haga la punta.
quishquiteros. Pajaritos que construyen su nido con espinas y de allí su nombre, ya que quishca es espina en quichua.
quitilipi. Búho llamado ñacurutú en el Litoral. Se lo tiene por ave de mal agüero. Se aplica, como adjetivo, a personas feas.
Real Sayana. Nombre de lugar en el departamento Avellaneda. Es la parada del real, vale decir, del campamento. Real, en español, entre otras acepciones, tuvo el sentido de sitio en que planta su tienda el rey, o el general; de allí que asentar o plantar los reales signifique acampar el ejército, plantarse, afirmarse. En esta acepción el término real es aún usado en el norte argentino, pero en Santiago del Estero está hoy olvidado; se dice campamento.
simbol. El simbol es una gramínea cuyo nombre han tomado varios lugares en los que se la encuentra en abundancia. La simbolera es la mujer que habita alguno de esos lugares (Simbol Pozo, Simbol Cañada, Simbol Huaico...)
sitqui. Cacto grueso de poca altura, petizo. Echinopsis mirabilis. También se le llama sinqui o sidqui.
tacko pashcka. Horqueta de algarrobo, en quichua.
tasi. Ver doca.
tejti, o teste. Verrugas blancas, duras y secas que suelen aparecer en las manos y piernas de los niños.
tinti. Tinti en quichua es el nombre de la langosta; puede ser hipocorístico de varios nombres, y también el gentilicio de los habitantes de Tintina. Asimismo, tintin o tintina, aunque con origen indígena y no quichua, es el nombre de una flor, esa flor que en guaraní se llama mburucuyá y en español pasionaria, debido a que sus estambres, estilos, corola, brácteas, semejan los clavos, el flagelo, las llagas, la corona de espinas, el cáliz de la amargura y las tres Marías que estuvieron al pie de la cruz del Señor.
túray. En quichua tura es el varón hermano de la hermana, ñaña es la hermana de la hermana, pana la hermana del hermano y huaucke el hermano del hermano. La y final es posesivo: mi hermano.
tusca. La tusca –Acacia aromo– es un arbolito de escasa altura y flores perfumadas. El agua de tusca (su infusión) tiene fama de cicatrizante; a su fruto, rico en tanino, antes de que madure suele mascárselo para fortalecer la dentadura. El término, tusca, parece ser una de las pocas voces kakanas que han sobrevivido a la invasión del quichua.
ucle, ucli. Cactácea esbelta, de tallo cilíndrico, fruto carnoso, blanco, con pequeñas semillas negras.
ulúa. Un cacto rastrero, de flores blancas y frutos colorados. También se lo llama cururu puca, ovillo colorado, por la forma y color de su fruta.
ullivincha. Ver ushvincha.
umucuti. Pequeño lagarto gris que vive en las casas o sus inmediaciones, en los techos o entre los palos. Los chicos suponen que envenena al morder.
Upiana. Upiana es nombre de lugar en el departamento Avellaneda. Significa lugar donde se bebe, bebedero, donde la hacienda baja a beber.
ushvincha. Cacto pequeño, de un sólo o muy pocos brazos muy verticales. Cleisto-cactus. Tiene espinas muy abundantes, tupidas, delgaditas; arrimándole un fósforo junto al pie, en un instante se queman todas las espinas quedando desnudito su tronco cilíndrico. Los chicos suelen hacer estas quemas en tiempos de sequía para que coman los burros. La ushvincha es para el burro como la tortilla caliente para el cristiano, suelen decir. El fruto, pequeñito, de suave color rosado, es apto para hacer dulces.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PRESENCIAS Qué pasa cuando nos vamos

"Almas", de Raúl Cisterna Cuando cae el silencio recuperan sus juegos, recorren rincones conocidos y hacen crujir los muebles para hacerse notar Si nos vamos, se ponen a bailar, a saltar, organizan ceremonias secretas, pasean como Juan por su casa por las habitaciones desoladas. Resumen nuestras viejas ansias, porque más allá de la vida topemos algo y, si fuimos buenos, que mejore lo presente. Quién sabe si tienen idea de la naturaleza de su ser o solo se dedican a danzar en la sala, la cocina, el patiecito de luz, la habitación de los chicos, la pieza de nosotros, el baño, el patio de atrás. Abren la alacena para revolver entre la yerba, el azúcar, los fideos, el arroz y el aceite; se prueban la ropa, sacuden las polillas de los vestidos o se sientan en los sillones del patio a mirar las estrellas, curiosas, como si no las conocieran, preguntándose si son fuentes de luz o agujeros en el techo de la carpa de la oscuridad. Cerramos la puerta para marcharnos y, con el chasquido...

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

CACHIYUYO Viento norte, polvo y espanto

"San Gil", de Raúl Cisterna Me meto en las ciudades en cuatro patas, caminando pegado a las paredes, rapo las ventanas, embolso entre los edificios Yo soy el que llega a Santiago arrastrándose entre jumes, cachiyuyo y montes ralos. Vengo bajando desde el sur de Bolivia y de más allá también y traigo los duendes negros que bailan entre los remolinos de los desmontes. Dicen que soy el viento de los locos, del malhumor, de la contestación hiriente, del dolor de cabeza. Soplo dos o tres días, aumentando la intensidad durante la siesta, levantando bobadales que ensuciarán la ropa recién tendida. Las viejas me tienen bien catalogado, por eso dicen siempre: "Con viento norte no hay hombre bueno, ni mujer amable, ni caballo manso, ni víbora que no muerda". También suelen decir cosas amables, como: "Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro". Cuando es mi tiempo, me meto en las ciudades en cuatro patas, camino pegado a las paredes, raspo las ventanas, me embolso ent...

TURNO Haga la fila

"Burocracia", de Raúl Cisterna No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso. Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato l...

GENEALOGÍA El enemigo levanta la mano

"Reunión", de Raúl Cisterna La dudosa ascendencia de uno bastó para que viejos contertulios imaginen golpes, alianzas oscuras y ambiciones ocultas Mostró una genealogía de dudosa procedencia en la que aseguraba ser descendiente directo del Cid. Hubo quienes sostuvieron que el árbol genealógico que presentó aquel lejano jueves, cuando le dimos la bienvenida, era apócrifo. No faltó quien afirmara que se trataba de una falsedad lisa y llana. ¡Vamos!, sonaba fuerte decir eso de quien se presentaba como pariente de Ruy Díaz de Vivar, y por eso la versión pasó susurrada, en voz muy baja, entre los contertulios de siempre. No faltó quien intentara poner paños fríos a tantas disquisiciones, haciendo ver que, efectivamente, podía ser cierto lo que decía, pero que, en todo caso, compartía la condición de nieto de nieto de nieto del Cid Campeador con unos cinco millones de personas en todo el mundo. —Calculen: dos hijas. Con que cada una haya tenido solamente dos hijos, ahí nomás tenemo...