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1786 ALMANAQUE MUNDIAL Río IV

Postal típica de Río IV

El 11 de noviembre 1786 Sobremonte funda Río IV, como una manera de defender a su gente de los continuos ataques indígenas

El 11 de noviembre 1786 el marqués José Antonio Bravo de Sobremonte y Castillo fundó Río IV, en la actual provincia de Córdoba. En ese momento Sobremonte era gobernador de la intendencia de Córdoba del Tucumán y, preocupado por los continuos ataques indígenas, ordenó reunir a los pobladores dispersos y organizar una población formal, asignando solares y protegiendo la región.
La historia de Río Cuarto se remonta a la época prehispánica, cuando el territorio estaba habitado por pueblos indígenas, especialmente los comechingones. La llegada de los primeros españoles a la región data de 1573, después de la fundación de la ciudad de Córdoba. Durante los siglos XVII y XVIII, el Convento de Santa Catalina adquirió gran parte de las tierras, hasta que en 1750 decidió fraccionar su latifundio, vendiendo y arrendando tierras a colonos. Este fenómeno, conocido como "La Primera Colonización del Río Cuarto", impulsó un rápido desarrollo agrícola.
En 1776, con la creación del Virreinato del Río de la Plata, se había intensificado el comercio en la región, atrayendo la atención de los pueblos originarios del sur, como los araucanos y ranqueles, que comenzaron a atacar las estancias y caminos, buscando ganado y secuestrando a mujeres y niños. Para enfrentar esta amenaza, las autoridades coloniales establecieron una serie de fortificaciones, como el fuerte de Santa Catalina y diversos fortines intermedios que protegían la frontera.
A lo largo del siglo XIX, Río Cuarto fue escenario de los conflictos entre federales y unitarios, lo que agravó los ataques indígenas y provocó una caída temporal en la población criolla. Sin embargo, hacia 1880, la ciudad experimentó un renacimiento gracias a la llegada masiva de inmigrantes europeos, principalmente italianos y españoles, agricultores que contribuyeron al desarrollo de la ciudad.
Su crecimiento económico y poblacional se remonta a finales del siglo XIX, cuando comenzó a experimentar un importante desarrollo comercial e industrial. Este crecimiento, junto con su independencia económica y su importante papel regional, le valió el apodo de "El Imperio". Durante la década del 2000, el gobierno de José Manuel de la Sota la designó capital alternativa de la provincia de Córdoba, reconociendo su relevancia dentro del territorio provincial.
En la actualidad, es un centro económico clave para la provincia de Córdoba, con una economía diversificada que incluye la agricultura, la ganadería y el comercio. La ciudad continúa siendo un punto de referencia en la región y su apodo "El Imperio" sigue representando su orgullo y autonomía.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

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