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DOLORES Condena anticipada

Manifestación pidiendo justicia

“Si están con la cara tapada, insinúan oscuras intenciones porque usan sus barbijos, si se las destapan lo atribuyen a una tenebrosa maniobra de la defensa”


Es vergonzosa la anticipada condena a los rugbistas acusados de haber matado a un chico en Villa Gesell y juzgados en Dolores. Los medios de comunicación preparan a la opinión pública para que no acepte otro veredicto que la cadena perpetua. Quizás lo merezcan, quizás no, quién es uno para mirar la paja en el ojo ajeno. Lo que sí se debe decir es que es contrario a toda ética cubrir el juicio como si los acusados fueran peligrosos delincuentes porque, al menos hasta que el tribunal no lo diga, son inocentes.
Pero hay algo peor todavía: mostrar a los padres de los futuros condenados como gente del mal, como si contratar un abogado para sus hijos e intentar que zafen de la condena o les sea morigerada fuera un acto fuera de lugar. Les dicen entre líneas: “¿No ven que son culpables?, no los amen, no los quieran, abandónenlos a su suerte”.
Palos porque bogas. Nadie afirma que haya una prensa que lo diga expresamente, pero es lo que se desprende de sus coberturas. Si están con la cara tapada, insinúan oscuras intenciones porque usan sus barbijos, si se las destapan lo atribuyen a una tenebrosa maniobra de la defensa. Si miran al frente, evitando cruzar sus ojos con los de los padres del chico muerto, son unos cobardes, pero si los miraran, estarían tratando de amedrentarlos.
Quieren mostrar como un horror que haya gente que abrió cuentas en las redes de internet para defenderlos. Pero nada dicen de quienes, en esos mismos lugares abrieron otras para atacarlos a rabiar. Son los villanos preferidos de este verano, las 24 horas del día, si no están hablando de ellos en todos los canales, al menos hay uno que, a las tres de la mañana, halló algo para decir sobre ellos.
No los defiendo, en esta misma página y en otras he dicho varias veces que los rugbistas que pegan en grupo me parecen unos cobardes. He tratado de hallar una explicación en el espíritu gregario de este deporte, que hace que salgan juntos a todas partes, se defiendan unos a otros y alcohol mediante, terminen actuando como patotas de musculosos y trabados matones.
Tampoco está bien volcar a la opinión pública en su contra, al menos de una forma tan directa y brutal como se lo está haciendo. El periodismo, que por vocación debiera ponerse por encima de las rencillas menudas de la sociedad, cubrir el juicio de forma ecuánime e imparcial, tomó partido de entrada, privándose y privando al público de, al menos, conocer la otra parte de la historia.
En efecto, se conoce a algunos parientes por referencias indirectas. Pero, quienes cubren el juicio ya no pueden ni intentar hablar con los padres, los hermanos, los conocidos de los acusados, pues al haberlos condenado de antemano, provocaron, quizás con justa razón, que ninguno tenga interés en mostrarse o intentar una defensa en los medios.
Por otra parte, estos rugbistas tienen la mala suerte de que en este verano y hasta el momento, no se ha producido otro crimen con capacidad de conmover a la sociedad, de tal suerte que los dejen tranquilos para tener su juicio en paz. Al menos sin tanta presión sobre los jueces. Es obvio y está cantado que al Tribunal no le quedará otro remedio más que imponer condenas durísimas sobre quienes mataron al pobre muchacho en Villa Gesell, pero si no hubieran tenido tantas luces de cámaras mirándolos todo el rato, al menos, al final no cabría la sospecha de que fueron severos por temor a los embates posteriores de una prensa machacona y tenaz.
En muchas cárceles hay mujeres que mataron al marido o maridos que mataron a la mujer. Si bien técnicamente son delincuentes, en el fondo son personas como usted, como yo, vecinos de la otra cuadra que —como dicen en la jerga popular— se desgraciaron. Y, en un momento de furia tomaron un cuchillo de la cocina, una pala, un revólver, la mano de un mortero y de un golpe o un balazo, mataron al otro o a la otra.
Muchos de ellos no son delincuentes en el sentido de que hacen del delito una forma de vida: no trafican droga, no roban casas, no arrebatan celulares en la calle, no andan matando gente por un precio dado, no son degenerados cretinos que violan niños. Son más bien personas como usted o como yo. Que un buen día, con toda la furia por un malentendido o porque ya estaban acostumbrados a golpear al otro, lo liquidaron garroteándolo con un palo de amasar por la cabeza.
La prensa forma parte de las reglas del juego en la sociedad actual, eso se sabe y se acepta. Lo que no debería ser normal es que haya coberturas tan porfiadamente parciales que impidan conocer qué piensan quienes defienden a los acusados, por qué los defienden, quiénes son o qué opinan de lo que hicieron. Si lo que se quiere es evitar que se repitan casos como el que llevó a la muerte a un joven a la salida de un baile, habría que ofrecer coberturas algo más imparciales.
Pero si único que importa es el circo, el rating, el morbo, meta nomás.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. De acuerdo con el planteo. Ya hemos comentado varias veces que los medios se están muriendo y en sus estertores finales exacerbar y sensacionalizan cualquier noticia.
    En este caso la sociedad viene siendo alimentada desde hace mucho tiempo con el antagonismo "ricos opresores contra pobres oprimidos", con lo cual es muy fácil declarar villano a alguien, asociarlo a sectores pudientes o de poder, y con eso se aseguran tener al 80% denla población pendiente de cada cosa que reporten. Por el contrario, si el villano asesino viene de una villa y mató por un celular o por un vuelto, entonces es una víctima de la sociedad injusta y sale libre sin problemas.

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