Ir al contenido principal

RECUENTO Mitos urbanos santiagueños

La Costamera viniendo de allá

Las que siguen son
 las principales fábula que dan vueltas en la provincia, algunas vienen desde la fundación y otras se originaron después

1 Antes no había tanta humedad, ahora sí, por el dique de Las Termas, ¿ha visto?
2 Los túneles de Santiago van del teatro 25 de Mayo a la casa de los Taboada y de ahí a la plaza Libertad. Los viejos iban al Obispado a saludarlo a monseñor Manuel Tato. Hay un ramal que sale para Las Termas y otro va a La Banda, los boletos los sabían vender en la Terminal vieja.
3 Los tucumanos nos envidian todo, la Costanera, el Estadio, el Guarachero, el kartódromo, el Natatorio, Las Termas, El Centro Cultural del Bicentenario, Paulino, el Fórum, el Autódromo, el chipaco, el moroncito, el mercado Armonía, y los cuentos de Pica Cáceres.
4 El Servicio Meteorológico Nacional miente.
5 Santiago no tiene riendas, pero sujeta.
6 Termeño, cuchillero y atucumanao.
7 En la avenida Belgrano había una acequia (¡ah!, ¿es cierto che?, ¿había una acequia?, ¿en serio dices?, ¿con agua y todo?, bueno tachalo porque no es un mito entonces).
8 San Esteban es santo malo, no le cumples la promesa y te quita lo que te ha dado. Y no le quieras sacar una foto porque se te lo vela el rollo.
9 Choyano orgulloso y basta.
10. Los bandeños también son orgullosos, pero nadie sabe de qué se enorgullecen, semejante mugrosidad ese pueblito, con sus calles de tierra y sus veredas… también.

Leer más: Quién fue la Heroína del Bracho, de la que tanto hablan los modernos unitarios cuando quieren defenestrar la memoria de Felipe Ibarra

11 Para pertenecer hay que ir a la Roca. Si vas a otras cervecerías también perteneces, pero menos.
12 Desmiente el mito 1 para decir que Santiago es bueno para los asmáticos porque tiene un clima seco.
13 Hugo Díaz era el segundo mejor armonicista del mundo. ¡Ah!, ¿era verdad, che?, ¿y quién es el actual campeón?
14 Cuando muere uno del barrio Autonomía o de Villa del Carmen, no lo llevan al cementerio: lo traen.
15 En Santiago se habla el mejor castellano de la Argentina (a este lo creen todos).
16 Esta es una provincia bilingüe, la mayoría habla español e inglés. Quichua también, pero muuucho, muchiiisimo menos.
17 La peregrinación de San Gil hasta la capital sin un acuchillado no es peregrinación.
18 Añatuya quiere decir zorrino (no es cierto, obvio, pero nos hacemos de creerlo).
19 Carlos Carabajal es el padre de la chacarera. (Andrés Chazarreta es tío segundo, Julio Argentino Jerez es el abuelo, la Rubia Moreno es la abuela, pero por parte de madre, Domingo Bravo es cuñado, Canqui Chazarreta, sobrino).
20 Santiago no es pobre, lo han empobrecido, que no es lo mismo (mito pelotudídimo: decirlo poniendo cara de intelijudo, como si uno fuera un estudioso que ¡uf!, leyó un montón para darse cuenta y, sobre todo, para saber la diferencia).
21 Aquí tomamos mate amargo y pitamos cigarro en chala (¿sí, che?, decime en qué quioscos venden los cigarros en chala, porque estoy harto de los Marlboro y del L&M, “marca su nivel”).
22 Perón cumple, Evita dignifica, Juárez trabaja, Márquez goza. Márquez era el cuñado de Juárez y se decía que, bueno, mejor lo dejamos ahí, dijo el finado Bernardo Neustadt.
23 En el campo se vive mejor (siempre y cuando tengas plata, wayfai, agua corriente, electricidad, cloacas, cable de televisión, gas natural, pavimento al frente, almacén en la esquina y supermercado a la vuelta. ¿todo no se puede, dices?, entonces tachalo).
24 EncontrArte es lo mismo la Festiferia del parque Aguirre, pero en la Roca y para la GCU, Gente como Uno, che. También dicen que es ReiterArte, porque todos los años es lo mismo, pero la gente es mala y comenta.
25 A todo lo que no se movía, Juárez lo inauguraba, fueran toboganes, subibajas, diputados, wáter de escuela, pintura de postas sanitarias, caballos sueltos en la ruta, ministros, carteles de vialidad, funcionarios, hamacas. A los juegos infantiles los quería tanto que los inauguraba varias veces
26 Los tucumanos envenenan el río Salí sólo para jodernos la vida, como tarea lo hacen esos guachos.
27 Fernandense verdulero.
28 No tendremos el eslabón perdido, pero sí el zapato que extravió José Luis Zavalía.
29 Las empanadas santiagueñas no llevan pasas de uva (Orestes di Lullo dice que sí, pero ¡qué sabía ese ñato!, oiga).
30 Una vez pasó la Lapachona por la ciudad (terminó siendo una celebración tradicional que se hizo un solo año y murió por falta de lapachonos).
31 Nadie nunca votó a la Nina, esa mujer nunca ganó una elección (a Carlos Díaz nadie lo votó tampoco, ¿quién era?, ¿un médico dice?, ¿sacó la misma cantidad de votos que la Nina?, ¿en serio?, no le creo).
32 Todos los santiagueños vuelven al pago para el carnaval. ¿Todos?, sí tooodos. Al que falta le ponen ausente.
33 Por suerte aquí no hay racismo (lo dicen en serio).
©Juan Manuel Aragón
A 9 de septiembre del 2023, en Villa Mailín, haciendo una tortilla

Comentarios

  1. QUE LINDO RECORDATORIO.!!!!

    ResponderEliminar
  2. Un lujo leerte hoy Juan. Siempre.

    ResponderEliminar
  3. Genial, Juan. Un saludo a la Lapachona. Que será de su vida ? O se habrá "morido" ? Dicen Les Luthiers.

    ResponderEliminar
  4. La Lapachona y los negros no existen en Sgo. ¿ y Almamulas?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

FÁBULA Don León y el señor Corzuela (con vídeo de Jorge Llugdar)

Corzuela (captura de vídeo) Pasaron de ser íntimos amigos a enemigos, sólo porque el más poderoso se enojó en una fiesta: desde entonces uno es almuerzo del otro Aunque usté no crea, amigo, hubo un tiempo en que el león y la corzuela eran amigos. Se visitaban, mandaban a los hijos al mismo colegio, iban al mismo club, las mujeres salían de compras juntas e iban al mismo peluquero. Y sí, era raro, ¿no?, porque ya en ese tiempo se sabía que no había mejor almuerzo para un león que una buena corzuela. Pero, mire lo que son las cosas, en esa época era como que él no se daba cuenta de que ella podía ser comida para él y sus hijos. La corzuela entonces no era un animalito delicado como ahora, no andaba de salto en salto ni era movediza y rápida. Nada que ver: era un animal confianzudo, amistoso, sociable. Se daba con todos, conversaba con los demás padres en las reuniones de la escuela, iba a misa y se sentaba adelante, muy compuesta, con sus hijos y con el señor corzuela. Y nunca se aprovec...

IDENTIDAD Vestirse de cura no es detalle

El perdido hábito que hacía al monje El hábito no es moda ni capricho sino signo de obediencia y humildad que recuerda a quién sirve el consagrado y a quién representa Suele transitar por las calles de Santiago del Estero un sacerdote franciscano (al menos eso es lo que dice que es), a veces vestido con camiseta de un club de fútbol, el Barcelona, San Lorenzo, lo mismo es. Dicen que la sotana es una formalidad inútil, que no es necesario porque, total, Dios vé el interior de cada uno y no se fija en cómo va vestido. Otros sostienen que es una moda antigua, y se deben abandonar esas cuestiones mínimas. Estas opiniones podrían resumirse en una palabra argentina, puesta de moda hace unos años en la televisión: “Segual”. Va un recordatorio, para ese cura y el resto de los religiosos, de lo que creen quienes son católicos, así por lo menos evitan andar vestidos como hippies o hinchas del Barcelona. Para empezar, la sotana y el hábito recuerdan que el sacerdote o monje ha renunciado al mundo...

ANTICIPO El que vuelve cantando

Quetuví Juan Quetuví no anuncia visitas sino memorias, encarna la nostalgia santiagueña y el eco de los que se fueron, pero regresan en sueños Soy quetupí en Tucumán, me dicen quetuví en Santiago, y tengo otros cien nombres en todo el mundo americano que habito. En todas partes circula el mismo dicho: mi canto anuncia visitas. Para todos soy el mensajero que va informando que llegarán de improviso, parientes, quizás no muy queridos, las siempre inesperadas o inoportunas visitas. Pero no es cierto; mis ojos, mi cuerpo, mi corazón, son parte de un heraldo que trae recuerdos de los que no están, se han ido hace mucho, están quizás al otro lado del mundo y no tienen ni remotas esperanzas de volver algún día. El primo que vive en otro país, el hermano que se fue hace mucho, la chica que nunca regresó, de repente, sienten aromas perdidos, ven un color parecido o confunden el rostro de un desconocido con el de alguien del pago y retornan, a veces por unos larguísimos segundos, a la casa aquel...

SANTIAGO Un corazón hecho de cosas simples

El trencito Guara-Guara Repaso de lo que sostiene la vida cuando el ruido del mundo se apaga y solo queda la memoria de lo amado Me gustan las mujeres que hablan poco y miran lejos; las gambetas de Maradona; la nostalgia de los domingos a la tarde; el mercado Armonía los repletos sábados a la mañana; las madrugadas en el campo; la música de Atahualpa; el barrio Jorge Ñúbery; el río si viene crecido; el olor a tierra mojada cuando la lluvia es una esperanza de enero; los caballos criollos; las motos importadas y bien grandes; la poesía de Hamlet Lima Quintana; la dulce y patalca algarroba; la Cumparsita; la fiesta de San Gil; un recuerdo de Urundel y la imposible y redonda levedad de tus besos. También me encantan los besos de mis hijos; el ruido que hacen los autos con el pavimento mojado; el canto del quetuví a la mañana; el mate en bombilla sin azúcar; las cartas en sobre que traía el cartero, hasta que un día nunca más volvieron; pasear en bicicleta por los barrios del sur de la ciu...

FURIA Marcianos del micrófono y la banca

Comedor del Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 1910 Creen saber lo que piensa el pueblo sólo porque lo nombran una y otra vez desde su atril, lejos del barro en que vive el resto Desde las olímpicas alturas de un micrófono hablan de “la gente”, como si fueran seres superiores, extraterrestres tal vez, reyes o princesas de sangre azul. Cualquier cosa que les pregunten, salen con que “la gente de aquí”, “la gente de allá”, “la gente esto”, “la gente estotro”. ¿Quiénes se creen para arrogarse la calidad de intérpretes de “la gente”? Periodistas y políticos, unos y otros, al parecer suponen que tienen una condición distinta, un estado tan sumo que, uf, quién osará tocarles el culo con una caña tacuara, si ni siquiera les alcanza. Usted, que está leyendo esto, es “la gente”. Su vecino es “la gente”. La señora de la otra cuadra es “la gente”. Y así podría nombrarse a todos y cada uno de los que forman parte de esa casta inferior a ellos, supuestamente abyecta y vil, hasta dar la vuelta al m...