Ir al contenido principal

1775 CALENDARIO NACIONAL Anchoris

Ramón Eduardo
de Anchoris

El 13 de octubre de 1775 nace Ramón Eduardo de Anchoris, abogado, sacerdote, periodista y político que participó activamente en los primeros años de la independencia


El viernes 13 de octubre de 1775 nació Ramón Eduardo de Anchoris, en Buenos Aires. Fue un abogado, sacerdote, periodista y político que participó activamente en los primeros años de la independencia de la Argentina.
Era hijo de Ramón de Anchoris y de María Magdalena de Solá e Indá, hermana del sacerdote Juan Nepomuceno Solá. Estudio en el Real Colegio de San Carlos. Después de ordenarse sacerdote, se recibió de doctor en jurisprudencia en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca. Fue trasladado al Cuzco y optó el grado de Licenciado en Derecho Canónico en la Universidad de San Antonio Abad, en julio de 1805.
Vivía en Lima, era sacristán mayor de la parroquia de San Lázaro, presbítero y mayordomo del arzobispo de esa ciudad, monseñor Bartolomé María de las Heras, cuando supo de la Revolución de Mayo y manifestó su deseo de volver a Buenos Aires para unírsele.
En septiembre de 1810 fue preso por orden del virrey José Fernando de Abascal y Sousa, junto con Mariano Pérez de Saravia, el cura de San Sebastián, Cecilio Tagle y un hermano suyo, los comerciantes Minondo y López, el italiano José Boquí, su hijo adoptivo José Antonio Miralla, el impresor Guillermo del Río y otros, acusados de conspiración y fueron penados con el destierro y la confiscación de sus bienes.
Deportado a España, estuvo detenido en el castillo Santa Catalina de Cádiz, prisión de los patriotas americanos. Desde allí siguió propagando las ideas de independencia. Envió un memorial al Consejo de Regencia pidiendo que lo absuelvan de los cargos que motivaban su destierro y le concedieron la libertad, al tiempo que resolvió que no volviera a América sin licencia especial. Recorrió Europa, contactándose, entre otros, con Francisco de Miranda y José de San Martín.
En Cádiz se integró a la Logia Caballeros Racionales dirigida por Carlos María de Alvear a quien reemplazó en 1811. También la integraban José Matías Zapiola, Francisco de Gurruchaga, el general peruano José Rivadeneira y Tejada que "habían tenido relación con la anteriormente citada de la ´Gran Reunión Americana´, y, a su vez, estaban en estrecho contacto con diversos ´hermanos´ bonaerenses, como Pueyrredón, Lezica y Rodríguez Peña".​ Más allá de algunas fórmulas masónicas, la sociedad era puramente operativa.
Volvió a Buenos Aires en 1813 y se unió a la Logia Lautaro, que consiguió que lo eligieran diputado por Entre Ríos a la Asamblea del año XIII, en la que tuvo un destacado papel, siendo su presidente algunas veces y apoyó la política de Carlos María de Alvear. Avitó su expulsión y a su caída fue opositor a su sucesor Ignacio Álvarez Thomas, como director Supremo.
En 1816 fue miembro de la Junta de Observación y promovió la revuelta que provocó la caída del nuevo director, Antonio González Balcarce. Apoyó Juan Martín de Pueyrredón, su sucesor, y se unió a su nueva Logia. Ocupó cargos públicos secundarios hasta la crisis de 1820.
En 1821 estuvo en la primera revolución dirigida por Gregorio García de Tagle contra el ministerio de Bernardino Rivadavia y sus reformas.
Se fue a vivir por poco tiempo a Chile ejerciendo la abogacía y después volvió a Buenos Aires dedicándose al periodismo. Permaneció en la capital y atacó duramente su gobierno desde la prensa.
Entre 1824 y 1829 fue uno de los periodistas que con más rigor y tenacidad atacaron el sistema unitario desde Causa celebre de Buenos Aires, periódico porteño. Por compartir adversarios más que por afinidad ideológica, se unió al partido federal de Manuel Dorrego. Junto con su hermano Gabino, eran los dueños de una de las pocas prensas de Buenos Aires, la Imprenta de la Independencia, en la que se imprimieron muchos de periódicos federales.
Apoyó el gobierno de Dorrego y fue arrestado después de la revolución de Juan Lavalle; su imprenta fue expropiada por el gobierno. En 1830 el gobierno ordenó su prisión y el secuestro de la publicación titulada Nueva Época de Buenos Aires.
El 6 de abril debido a que estaba muy enfermo le permitieron ir a la casa. Murió en Buenos Aires en 1831.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

CARRETERA Composición de lugar

"Familia" Vuelva al lugar en que fue feliz con todos los elementos en su sitio, sienta la brisa, observe cómo se cuela un sol verde Despoje su mente de todo otro pensamiento que le venga a la cabeza. Olvídese del mundo, siéntese en un lugar silencioso, en penumbras, hasta oír los latidos del propio corazón. Es difícil que le salga al primer intento. Haga la prueba varias veces, hasta llegar a un estado parecido al sueño, pero con los ojos abiertos, en una vigilia extraviada. Una vez que lo logre, haga una composición de lugar. Usted está ahí. Coloque los elementos en su sitio: la vieja mesa de hule descascarado en los bordes, con cuadrados amarillos y azulados; a un costado, el tinajón; colgada de un alambre que baja del techo, la lámpara de kerosén; el mueble en que se guardaban los vasos y las tazas; las sillas con asiento de esterilla; la puerta pintada al aceite que daba a la habitación grande; los cuadros con fotos de la familia en blanco y negro, con el bisabuelo y la b...

CARBURADOR Gauchadas son gauchadas

"Desperfecto", de Raúl Cisterna Averigüe qué pasó cuando la Susana Giménez anduvo cerca del pueblo y por qué detuvo su auto en la casa de los Díaz No recuerdo bien la fecha. La cuestión es que una vez estuvo la Susana cerca del pueblo. ¿Cómo qué Susana? ¿Qué dice, hombre? ¿No me cree? Si hasta salió en el diario y todo. Se le rompió el auto aquicito nomás, antes de Cortaderas, y a gatas llegó a la casa de los Díaz, que vivían al frente de lo que ahora es la entrada de la finca de los Gómez. Se bajó el chofer y preguntó si no había algún mecánico. No había, porque en el pago en ese tiempo sólo entendíamos de arreglos de sulkys, esas cosas. Pero alguien recordó que andaban por ahí los santafesinos que habían venido con las sembradoras, y los fueron a buscar. El que más entendía de motores abrió el capó y dictaminó que era algo del carburador, pero no me pregunte qué tenía porque de eso entiendo poco y nada. Los changos Díaz contaban que cuando ella se bajó del auto, parecía un ...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

LLUVIA La triste historia de una amiga cuarentona

Lluvia Un buen día una compañera de trabajo se decidió a contar un asunto oscuro que le había sucedido cuando joven La historia es triste, dura. Por más que quiera florearla, no me salen las palabras como debieran. Le sucedió a una amiga más que cuarentona y todavía soltera que, entre risas, en la tienda, suele jactarse de sus anécdotas de amor para que las otras chicas y los de administración se admiren. No sé por qué me contó lo suyo una mañana en que llovía a cántaros desde temprano y escaseaban los clientes. —Así como me ves, mal hablada, una vez tuve novio. En ese tiempo yo era una pinturita, partía la tierra, ¡ja, ja, ja! Él trabajaba de mozo en un restaurante. Nos habíamos conocido un sábado. Me sacó a bailar, me habló lindo. El martes me vino a buscar a la salida y el domingo siguiente ya andábamos entreverados en su casa. Vivía solo, en el barrio Centenario. Me presentó a la hermana, que vivía en La Banda, y una tarde que vinieron los padres, que eran del campo, comimos en la ...

LEYENDA “Yo lo llevé a Peteco a la Salamanca”

El cantor popular de Santiago Extracto de una entrevista a la señora a quien le encargaron llevar al músico hasta la famosa cueva Este es el resumen de una entrevista realizada a Jorgelina Anríquez de Toledo, de la calle general Paz, barrio La Católica, en el 2010. Nunca había sido publicada y hoy ve la luz, en exclusividad para los lectores de Ramírez de Velasco. En el 89, el gobernador César Eusebio Iturre me designó portera de la Salamanca, categoría 12, adscripta a la Dirección de Cultura de la Provincia. Laburo tranquilo, como toda la administración pública, báh. Por ahí caían a preguntar los requisitos para entrar. Para que no fueran tan molestitos, los teníamos impresos, pero no le voy a decir qué pedían porque no me acuerdo, hace tantos años ya. Eso sí, debían ser músicos y tocar al menos un instrumento, porque tampoco era cuestión de entregarle el certificado a cualquiera, ¿no? Laburo sencillo, de siete de la mañana a una de la tarde. A veces me mandaban con expedientes a la C...