Ir al contenido principal

1900 ALMANAQUE MUNDIAL Saint-Exupéry

Antoine de Saint-Exupéry

El 29 de junio de 1900 nació Antoine de Saint-Exupéry, fue aviador y escritor; publicó El Principito y otras obras


El 29 de junio de 1900 nació Antoine-Marie-Roger de Saint-Exupéry en Lyon, Francia, Fue un aviador y escritor francés cuyas obras son el testimonio único de un piloto y un soldado que miraba la aventura y el peligro con ojos de poeta. Su fábula El Principito es uno de clásicos modernos.
Provenía de una familia aristocrática empobrecida. Mal estudiante, reprobó el examen de ingreso a la Escuela Naval y luego estudió arquitectura durante varios meses en la Escuela de Bellas Artes.
En 1921 fue reclutado por la fuerza aérea francesa y un año después obtuvo el título de piloto militar. En 1926 se unió a la Compagnie Latécoère en Toulouse y ayudó a establecer rutas de correo aéreo sobre el noroeste de África, el Atlántico Sur y América del Sur.
En la década de 1930 trabajó como piloto de pruebas, agregado publicitario de Air France y reportero de Paris-Soir. En 1939, a pesar de las discapacidades permanentes resultantes de graves accidentes aéreos, se convirtió en piloto de reconocimiento militar.
Tras la caída de Francia en 1940, partió hacia Estados Unidos; permaneció allí hasta 1943, cuando volvió a volar con su antigua escuadra en el teatro Mediterráneo. En 1944 despegó de un aeródromo en Córcega para realizar una misión de reconocimiento sobre Francia y nunca regresó.
Sesenta años después, los restos levantados del lecho marino cerca de Marsella fueron identificados como pertenecientes a su avión. Probablemente había sido derribado por un caza enemigo, aunque es posible que nunca se sepa la causa del accidente.
Saint-Exupéry encontró en la aviación tanto una fuente de acción heroica como un nuevo tema literario. Sus obras exaltan las peligrosas aventuras a costa de la vida como la más alta realización de la vocación del hombre. En su primer libro, Correo del sur, su nuevo hombre de los cielos, el piloto de correo aéreo Jacques Bernis, muere en el desierto de Río de Oro. Su segunda novela, Vuelo nocturno, estuvo dedicada a la gloria de los primeros pilotos de líneas aéreas y su exaltación mística al enfrentarse a la muerte en el riguroso cumplimiento de su deber. Sus propias aventuras voladoras están registradas en Tierra de hombres.
Usó su avión como instrumento para explorar el mundo y descubrir la solidaridad humana en los esfuerzos fraternales de los hombres para cumplir sus tareas. Su lenguaje es lírico y conmovedor, con una nobleza sencilla. Piloto de guerra es una reminiscencia personal de una salida de reconocimiento en mayo de 1940 realizada con un espíritu de sacrificio contra adversidades desesperadas.
Mientras estuvo en Estados Unidos, escribió Carta a un rehén, un llamado a la unidad entre los franceses, y El Principito, fábula infantil para adultos, con un dulce y grave recordatorio de que las mejores cosas de la vida siguen siendo las más simples y esa verdadera riqueza es dar a los demás.
La creciente tristeza y pesimismo en la visión del hombre de Saint-Exupéry aparece en Ciudadela, volumen póstumo de reflexiones que muestran su persistente creencia en que la única razón duradera del hombre para vivir es como depositario de los valores de la civilización.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc29 de junio de 2023 a las 9:51

    Antoine de Saint-Exupéry, en su libro Vuelo nocturno, cuenta algo de su época en que voló en Argentina para Aeroposta. Por otra parte, el libro El Principito ha sido traducido al quichua santiagueño por la señora Elva Raquel Gómez.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....