Ir al contenido principal

1962 AGENDA PROVINCIAL Gancedo

Alejandro Gancedo

El 1 de octubre de 1962 muere Alejandro Gancedo, abogado, escritor, diplomático, arqueólogo y político


El 1 de octubre de 1962 murió Alejandro Gancedo en Santiago del Estero. Nacido el 29 de agosto de 1888, fue abogado, escritor, diplomático, arqueólogo y político.
Hijo de Presentación Lascano y del ingeniero Alejandro Gancedo, estudió en la Universidad de Buenos Aires, en la que se doctoró en jurisprudencia y en diplomacia. Fue secretario de la embajada argentina en Suecia, organizador del Museo Politécnico de Córdoba, y secretario y abogado de los Ferrocarriles del Estado, seccional Norte.
En 1917 fue nombrado intendente de la capital santiagueña, y durante su gobierno se pavimentaron algunas calless de la ciudad e inauguró el Teatro 25 de Mayo y la Escuela del Centenario, además de iniciar las obras de la Escuela de Educación Técnica "Santiago Maradona" y los museos Arcaico —hoy Museo Arqueológico de Santiago del Estero— y de Arte Religioso de la capital.​
En 1919 fue nombrado representante de Santiago del Estero en Salta, y en 1922 lo eligieron diputado nacional, también por Santiago. Cuando estuvo allá fue redactor del diario La Prensa, director del diario La Argentina y de la revista Lápiz Azul. En 1925 fundó la empresa periodística Gancedo.
En 1928 fue nombrado cónsul de la Argentina en el Paraguay y aprovechó ese tiempo para dedicarse a la escritura y al periodismo. En 1940 lo eligieron diputado nacional otra vez.
Entre sus libros, se cuentan Juan Facundo Quiroga, Crimen y herencia. Buenos Aires, Política Municipal, Ferrocarriles del Estado, Comprobación de las irregularidades en la administración de los Ferrocarriles del estado, Ansiedad, Puertos, Socialización de fuentes hidrotermales, Nosotros frente a la guerra, La mina líquida, Las areniscas de Mar del Plata, El travertino en Roma, El Apóstol XIII. Sus publicaciones arqueológicas son Hallazgo Arqueológico, Organización Política de los Diaguitas, en la Revista de la Universidad Nacional de Córdoba, Arqueología del Valle de Famatina y Santiago del Estero en la Época Prehispánica.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

GUAYACÁN Olvido de folkloristas

Solitario guayacán Hay un árbol en el bosque santiagueño, ignorado por casi todos, de características casi únicas y especiales Soy el guayacán, planta ni muy grande ni muy chica, de madera oscura, de las más duras y pesadas del mundo: si me tiran al agua, como al quebracho, no floto, me hundo. El campesino me usa como cabo de rebenque, como bastón o también mano de mortero. En la Argentina abarco todas las provincias del norte, de Formosa a Catamarca, pasando por Chaco, Tucumán, Salta, Jujuy, norte de Córdoba y Santiago. Crezco sobre todo en suelos pobres o compactos. Antes de la llegada de los españoles, cuando en esta región había más pastizales, crecía en los pequeños bosques porque mi pago era el Chaco: monte espeso, pero con claros donde asomaban arbustos, pencas y pastizales. Soy sombra en el bosque, pero también en algunas casas de los humildes campesinos del pago. La vaca, traída por los españoles al comer mi semilla, contribuyó a mi dispersión amplia, sobre todo en terrenos ba...

PALABRAS Un hombre bueno

El Ñato y su hija Cecilia Ayer murió Julio César Fraguas, conocido como el “Ñato” y, como se acostumbra ahora, en el velorio su hija María Eugenia leyó unas palabras para recordarlo. Nuestras familias vienen siendo amigas desde siempre —Magen, Julio, Cristina, Cecilia y la Luqui— son por siempre hermanos de mis hermanos y míos también y alguna vez el Ñato me alcanzó un consejo oportuno que siempre agradecí. Abajo, lo que dijo la Magen. JMA Por María Eugenia Fraguas “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, si no le gusta mi presencia, como he venido me voy”, “me duele el aire, el corazón y el sombrero” respondía parafraseando a Lorca cuando le preguntábamos qué le dolía. Esas son de las últimas frases o versos que repetía papá. Me pareció lindo contarles quién fue mi papá, porque muchos de los que están aquí nunca lo conocieron o lo conocieron poco. A papá le gustaba recitar estrofas sueltas de poemas, eso lo heredó de mi abuela María Sara y entonces “cultivo una rosa ...

El botón

Ilustración José Rayano Ahi metido, sin dejar rastro figura su amargo invierno o su primavera. Anverso del hilo que lo une y lo ata. Cíclico es su paso hacia el pecho pobre, su augurio desajado hebras del alma lo coserán, le darán abrigo. Y luego quizás, después de su tormenta: vuelva a la guarida de tus ojos, ya vistiendo al orfebre o al testigo. Ramírez de Velasco®

IRÁN Un nuevo capítulo en el universo D’Elía

Luis D´Elía Sus declaraciones son parte del universo folklórico de la política y, en general, son tomadas como parte del circo argentino Por Gustavo Beitler En Comunidades Plus Luis D’Elía volvió a superarse. Y no es poca cosa: lleva años compitiendo contra sí mismo en esa disciplina. El ex piquetero, ex funcionario kirchnerista y actual comentarista autodidacta de geopolítica decidió elevar la apuesta. Ahora se presenta directamente como “Irán en la Argentina”. Así, sin intermediarios. No analista, no simpatizante, no observador: Irán. Mientras el resto del planeta intenta entender qué ocurre en Medio Oriente, D’Elía transmite desde su living porteño una versión alternativa del conflicto. En su universo, Irán gana siempre, Israel está al borde del colapso permanente y Tel Aviv parece ser destruida cada tres o cuatro días… aunque nadie más lo haya notado. Entre sus últimos mensajes en redes sociales aparecen afirmaciones como: “Tel Aviv está siendo destruida por Irán”. “Yo soy Irán en ...

El nido ausente

Ilustración Leopoldo Lugones Sólo ha quedado en la rama Un poco de paja mustia. Y en la arboleda la angustia De un pájaro fiel que llama. Cielo arriba y senda abajo, No halla tregua a su dolor, Y se para en cada gajo Preguntando por su amor. Ya remonta con su queja, Ya pía por el camino Donde deja en el espino Su blanda lana la oveja. Pobre pájaro afligido Que sólo sabe cantar, Y cantando llora el nido Que ya nunca ha de encontrar. Ramírez de Velasco®