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2010 ALMANAQUE MUNDIAL Khalifa

El Burj Khalifa

El 4 de enero del 2010 es inaugurado el Burj Khalifa en Dubái, el cuerpo arquitectónico más alto del mundo con 828 metros

El 4 de enero del 2010 fue oficialmente inaugurado el Burj Khalifa en Dubái (Emiratos Árabes Unidos). Se trata del cuerpo arquitectónico más alto del mundo con 828 metros. Es un rascacielos de estilo neofuturista, la estructura más alta de la que se tiene registro hasta la fecha.​
Su diseño fue obra del arquitecto Adrian Smith, que lideró el equipo de la firma Skidmore, Owings and Merrill. Inspirado en la flor Hymenocallis, típica de Dubái, el edificio combina elementos de la arquitectura islámica con una funcionalidad estructural pensada para soportar las extremas condiciones del clima de la región. Su base en forma de Y, con alas que disminuyen en altura a medida que ascienden, le otorga estabilidad frente a los fuertes vientos y tormentas de arena. Este diseño fue sometido a más de 40 pruebas en túneles de viento, lo que garantizó su eficacia antes de ser construido.
El proyecto no estuvo exento de desafíos técnicos y económicos. En un principio, el diseño se planeó con una altura considerablemente menor. Sin embargo, conforme avanzaba la construcción, se ajustaron las dimensiones para superar las expectativas globales, estableciendo un nuevo estándar en la ingeniería de rascacielos. Aunque durante su construcción hubo especulaciones de que alcanzaría los 900 o incluso 1300 metros, la altura definitiva fue confirmada cuando alcanzó los 828 metros en enero del 2009.
El edificio forma parte del complejo urbano Downtown Dubai, un desarrollo de dos kilómetros cuadrados, junto a la avenida Jeque Zayed. Ahí hay hoteles de lujo, viviendas, oficinas y el famoso Dubai Mall, uno de los centros comerciales más grandes del mundo. El costo del edificio superó los 4.000 millones de dólares, mientras el desarrollo completo del complejo requirió una inversión de aproximadamente 20.000 millones de dólares, financiada en parte por Emaar Properties y la familia real de Dubái.
Es mucho más que una hazaña arquitectónica. Su interior, diseñado por Nada Andric, combina lujo y funcionalidad con detalles que reflejan la cultura local. Materiales como vidrio, acero inoxidable, piedra pulida y texturas artesanales decoran los espacios, mientras que más de 1.000 obras de arte cuidadosamente seleccionadas enriquecen su estética. Además, alberga oficinas, residencias de lujo y el hotel Armani, diseñado por Giorgio Armani, que ocupa parte de los primeros pisos del edificio.
En lo estructural, está compuesto por hormigón armado hasta la planta 156, a 586 metros de altura. A partir de este nivel, las plantas están hechas de acero, reduciendo el peso de la estructura. La antena en la cima no solo contribuye a su impresionante altura, sino que también cumple funciones prácticas como soporte para telecomunicaciones.
Uno de sus aspectos más destacados es su impacto cultural y turístico. Desde su inauguración, se ha convertido en un ícono global que atrae a millones de visitantes anualmente. Su mirador en el piso 148, denominado At the Top Sky, ofrece vistas panorámicas inigualables de Dubái y más allá. Asimismo, espectáculos de luces y fuegos artificiales, especialmente durante el Año Nuevo, han consolidado su reputación como centro de atención internacional.
También simboliza las aspiraciones económicas y urbanísticas de Dubái. La ciudad, que hace solo unas décadas era conocida por su economía basada en el petróleo, ha diversificado sus fuentes de ingresos hacia el turismo, la tecnología y los servicios. Los rascacielos reflejan esta transformación y la ambición de posicionar a Dubái como un centro global de innovación y lujo.
Más allá de su majestuosidad arquitectónica, ha influido en el desarrollo de otros proyectos urbanísticos en Dubái y el mundo. Su diseño y métodos de construcción han servido como modelo para futuros rascacielos. Además, ha inspirado debates sobre sostenibilidad en la arquitectura, considerando el alto consumo de energía asociado con su mantenimiento. En respuesta, se implantaron sistemas avanzados de eficiencia energética, como un innovador sistema de recolección de agua de condensación que ayuda a satisfacer parte de sus necesidades de agua no potable.
El proceso de construcción fue un notable esfuerzo logístico y humano. Miles de trabajadores de diversas nacionalidades participaron en el proyecto, utilizando materiales de última tecnología y técnicas de ingeniería avanzadas. La rapidez con la que se ensambla, considerando su complejidad, es un testimonio del compromiso y la habilidad de todos los involucrados.
Hoy en día, no solo domina el horizonte de Dubái, sino que también se erige como un símbolo de los logros humanos en arquitectura y diseño. Su impacto trasciende fronteras, consolidándose como un referente cultural, turístico y una maravilla de la arquitectura y el ingenio del hombre.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®

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