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CRÓNICA El diario escrito con sangre

El dueño de Crónica

Semblanza de Héctor Ricardo García, viejo periodista fundador de una escuela inconfundible


Por Alfredo Peláez
El diario Critica había desaparecido. Un joven e inquieto fotógrafo, Héctor Ricardo García, le cambio dos letras, la "o" por la "i" la "n" por la "t" y nació Crónica, el periódico que cambió la historia del periodismo en la Argentina.
El "Gallego" García tenía dinero para sacar Crónica un mes, a lo sumo dos. Recorría las agencias de noticias en busca de cables que ningún diario utilizaba. En UPI le dijeron que había un boletín con declaraciones de Perón desde su exilio en Paraguay. "Lo tiene La Nación, no sé si lo publicarán. Llamalos". Lo hizo y le contestaron: "Vení a buscarlo, no es importante para nosotros". El "Gallego" se refregó las manos y el escueto boletín se convirtió en una pagina y el titulo en tapa con letra catástrofes en fondo negro HABLA PERÓN DESDE EL EXILIO. Ese día se vendió el diario como pan caliente. Fue el primer gran impacto de muchos. Al poco tiempo el caso Penjerek, le dio el impulso definitivo.
Su manera de cubrir los hechos policiales, el publicar fotos truculentas de cadáveres en tapa. Los grandes diarios que lo criticaban, después lo terminaron imitando. Una característica inconfundible de García fue su estilo periodístico de tono popular y sensacionalista, que ha dejado su marca en la historia de la prensa argentina, y que extendió asimismo a su producción artística. Una recordada tapa de Crónica fue cuando falleció Perón. Una sola palabra que lo resumía todo: MURIÓ.
En 1965 adquirió Radio Colonia, ubicada en la ciudad homónima del Uruguay pero con importante llegada a la Argentina, y en 1970 hizo lo mismo con Teleonce, al que logró llevar al primer puesto de audiencia. De esta manera se convirtió en el dueño del mayor multimedios del país en su momento.
Fallecimiento
de Perón
En 1973 las televisoras privadas fueron intervenidas por el Estado Nacional, lo que fue ratificado al año siguiente por decreto del gobierno de María Estela Martínez de Perón, con lo cual García perdió el mando de Teleonce, aunque continuó manejando sus otros medios, a los que sumó en 1979 el diario El Atlántico, de Mar del Plata.
Como empresario teatral, en 1972 adquirió el cine Astor sobre la avenida Corrientes en Buenos Aires, transformándolo en el teatro Astros, en 1975 creó el Complejo Estrellas, y más tarde se hizo cargo del teatro Tronador de Mar del Plata.
Durante su carrera, García sufrió repetidas veces actos de censura. Crónica fue varias veces clausurado por violar prohibiciones de los gobernantes: en 1970 durante el de Juan Carlos Onganía por publicar información sobre el Cordobazo, en 1974 por orden de José López Rega y durante un año, por invocar una “campaña a favor de las Islas Malvinas”; ya con Jorge Videla en el poder, en 1976 por publicar la noticia de la muerte de Mario Santucho, líder del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), y luego en 1978 por anunciar una supuesta apertura política del gobierno. A esto se suman atentados, como el de fines de 1975 contra su complejo teatral para impedir el estreno de una obra de Nacha Guevara.
El operativo “Cóndor” lo lideró Dardo Cabo en septiembre de 1966. Convocó a 16 jóvenes peronistas para secuestrar un avión, desviarlo a Malvinas y allí izar banderas albicelestes. Gobernaba Juan Carlos Onganía y Cabo sabía que terminarían presos. Necesitaban una pluma que contara la aventura: Héctor Ricardo García, el director de las tres ediciones de Crónica y de la popular revista Así, aceptó comprar un billete y subirse a ese vuelo sin dar a conocer lo que sucedería. Primicia absoluta contada en primera persona.
Quien esto escribe tuvo la suerte de trabajar con el "Gallego". Un gran tipo. Simple, pero periodista mayúsculo. Lo vi dejar afuera un aviso para poner información. No necesitaba contador. Sus cuentas eran muy claras. Pagando personal, papel, tinta, electricidad y demás insumos, cada diario que vendía le tenía que dejar de la vieja moneda 10 centavos para su bolsillo. Vendía más de un millón y medio de periódicos por día. Estuvo casado mucho tiempo con la santiagueña Ethel Rojo. Se paraba en el balcón de El Atlántico y gritaba: "Dios, que hice para que me mandaras dos santiagueños" por su mujer y por mí.
En una oportunidad hubo un paro de periodistas y gráficos, entre los jefes y él sacamos la edición. Después a comer. A su lado se sentó Lucho Martínez Tecco, administrador y periodista. García pidió un bife de chorizo con papas fritas, Martínez Tecco le saco una papa, casi le corta los dedos. "No me toques la comida... pedí". "Héctor, solo quiero una". "Pedí una porción y comete una, total a la comida la pago yo".
Una noche estábamos tomando whisky en Capitulo V, un famoso pub ya desaparecido con otros dos periodistas. Llego él con amigos, saludó y nos mandó una vuelta de scotch importado. Los nuestros eran nacionales. Cuando quisimos pagar el "Gallego" lo había hecho.
Fuimos al diario ya de madrugada a retirar la edición y a la salida nos topamos con él. El secretario de redacción le agradeció los whiskys. "No es nada muchachos... pará, pará" le dijo al jefe. "Cuantos diarios llevas". "Tres" le contestó. "Muy mal, como empleado te corresponde un diario, o sea los otros dos me lo estas robando; seguro que lo regalas, me quitas dos lectores y lo que más me calienta es que estas quedando bien con mi plata". Para algunos, estaba bien, para otros era un tacaño. Lo vi pagar mesas de diez comensales por el solo hecho de conocer a uno solo.
Genio y figura. Tomalo o dejalo.
©Ramírez de Velasco y el autor

Comentarios

  1. Seguía el viejo proverbio inglés: "Hay que cuidar las monedas, que los millones se cuidan solos". Bien por él.

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  2. Aun se sabe que si Garcia lo vislumbraba la noticia estaba pagada.

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  3. Este es un periodista. No el mafioso de MAGNETTO, que se apropió de Papel Prensa a punta de picana, y hoy tiene como 200 medios en todo el país, el pasquín El Liberal, diariucho local, es de su copropiedad, un cretino rodeado de muchísimos cretinitos, Vendepatrias y cipayos

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