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1845 CALENDARIO NACIONAL Domingo Fidel Sarmiento

Dominguito a los 5 años

El 17 de abril de 1845 nace Domingo Fidel Sarmiento, dicho hijo de quien después fuera Presidente argentino

El 17 de abril de 1845 nació Domingo Fidel Sarmiento, Dominguito, en Santiago de Chile. Fue un hijo adoptivo de Domingo Faustino Sarmiento, concebido por Benita Martínez Pastoriza, argentina, casada entonces con el comerciante chileno Domingo Castro y Calvo. Su nombre de bautismo fue Domingo Fidel Castro. Luego de que muriera Castro y Calvo, Benita se casó con Sarmiento, hasta ese entonces soltero, pero con una hija, Ana Faustina Sarmiento, que vivió entre 1832 y 1904. Sarmiento lo adoptó formalmente en 1848.
La obvia sospecha es que el argentino era amante de Benita Martínez antes de que muriera su marido y por eso lo crió y lo quiso como el hijo propio que era. No eran tan infrecuentes estos entuertos en aquel tiempo.
Dominguito hizo sus estudios primarios y secundarios en Santiago, pero terminó el bachillerato en el Colegio Eclesiástico, antecedente del Colegio Nacional de Buenos Aires.​ Comenzó la carrera de derecho, pero dejó los estudios para enrolarse en el ejército. En la universidad y en el ejército, tuvo de compañero y amigo a Leandro Alem, uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical.
En la guerra contra Paraguay, conocida como Guerra de la Triple Alianza, Dominguito decidió alistarse en el ejército argentino, con la oposición de su madre. Participó con el grado de capitán.
El 22 de septiembre de 1866, fue herido mortalmente en la batalla de Curupaití, cuando tenía 21 años de edad. Poco antes de ir a la batalla, había escrito una carta emotiva para su madre.
22 de septiembre de 1866.
Querida Madre:
La guerra es un juego de azar. La suerte puede sonreír o abandonar al que se expone al plomo enemigo. Lo que a uno lo sostiene es el pensamiento del mañana: la ambición de un destino brillante. Esta ambición y la santa misión de defender a mi patria, me da una fe inquebrantable en mí y en el camino que he tomado. ¿Qué es la fe? No puedo explicarlo, pero me basta con tenerla. Y si el presentimiento de que no caeré en combate es sólo una ilusión que me permite tener coraje y cumplir con mi deber, te pido madre que no sientas mi pérdida hasta el punto de dejarte vencer por el dolor. Morir por la patria es darle a nuestro nombre un brillo que nada borrará, y no hay mujer más digna que aquella que, con heroica resignación, envió a la batalla al hijo de sus entrañas. Las madres argentinas transmitirán a las generaciones venideras el legado de nuestro sacrificio. Pero dejemos aquí estas líneas, que esta carta empieza a parecer una carta póstuma.
Hoy es 22 de septiembre de 1866. Son las diez de la mañana. Las balas de grueso calibre estallan sobre el batallón. ¡Adiós madre mía!

Lo sepultaron en el Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires, donde también reposan los restos de Domingo Faustino Sarmiento.
Su padre recibió la noticia mientras era ministro plenipotenciario de la Argentina en Estados Unidos. Recibió la noticia de la muerte de su hijo por medio de enviados especiales de Bartolomé Mitre y cayó en una profunda depresión al enterarse. En 1886, dos años antes de morir, Sarmiento escribió la biografía de su hijo: Vida de Dominguito, fue su última obra literaria.
La ciudad de Capitán Sarmiento, cabecera del partido del mismo nombre, en la provincia de Buenos Aires, lleva su nombre, lo mismo que la plaza de la esquina de las calles Gándara y Berlín, Parque Chas, en Buenos Aires.
©Juan Manuel Aragón

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