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ANÁLISIS La cuerda floja de los iraníes

Operación quirúrgica en Teherán

Algunas cuestiones que debería averiguar el régimen de la República Islámica antes o después

Más allá de la discusión sobre el lado de la historia que usted prefiere, algo hay que admirar a los israelíes: la capacidad de su oficina de espionaje, la Mossad, sigla hebrea de Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales. Mató al principal enemigo del país, el terrorista Ismael Hanie, con una bomba que le pusieron en Teherán, en la pieza de la casa en que se alojó cuando fue a la toma de posesión del mando de la República Islámica de Irán, Masoud Pezeshkian. No le lanzó un misil ni fue un avión con una bomba de esas que siguen un objetivo ni un dron teledirigido, sino que supo donde se alojaría y le dejó el artefacto justo ahí.
Según se informó, hace dos meses más o menos, alguien lo puso en la habitación del edificio, altamente resguardado, en que se alojaría el líder de los palestinos. Oiga, es mucha información y bien de adentro, la que se debe obtener para llegar al tío que se quiere matar.
Si fuera el funcionario iraní encargado de la seguridad interior, estaría muy preocupado (capaz que ya lo degollaron), porque la información de la habitación en que dormiría el líder del movimiento terrorista Hamás, hay que sacarla de bien adentro. ¿Cuántas personas la sabrían con anterioridad?, unas veinte a lo sumo. Después se debe armar una poderosa bomba en un país enemigo. Y al final, instalarla en una casa de huéspedes que está en Neshat, barrio de lujo al norte de Teherán que dirige y protege el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. Todo un trámite. Tiene que haber, necesariamente, más de un entregador o gente con lengua larga, para llegar a esa finísima información interna.
Por otra parte, Hanie sabía que era altamente buscado por los servicios de inteligencia no solamente de Israel, sino también de otros países, lo que en la jerga se llama “objetivo de oportunidad”: si un espía israelí se lo topaba en cualquier parte, debía liquidarlo, estaba seguro de que lo buscaban y por eso no salía mucho, sólo para ir a la casa de sus amigos, esta vez los iraníes. Si viviera, qué chasco, ¿eh?
Desde hacía un tiempo largo vivía en Qatar, dirigiendo desde ahí las conversaciones para llegar a una tregua con Israel y todo el asunto de la guerra en Gaza. Se calcula que los israelíes sabían la dirección exacta de su casa en Qatar, pero matarlo ahí habría sido una torpeza, pues ese reino es, por el momento, una nación amiga. Por eso aguaitaron hasta que salió de visita a ver a los tíos de Irán.
Más allá de que, después del atentado, prometieron bombardear algunas ciudades israelíes, los iraníes tienen ahora, a simple vista y ojo de mal cubero, algunos pequeños grandes problemas.
1. Cómo se filtró la información del lugar —y de la habitación exacta —en que se alojaría Hanie y cómo explicar semejante fallo de seguridad, en su propia casa, debajo de sus narices y con una operación quirúrgica.
2. Quienes participaron de semejante trabajo de inteligencia en su propio territorio. Si además se dan cuenta de que les interceptaban las comunicaciones internas de la policía o del gobierno, estarían en el horno, literalmente.
3. Qué tipo de bomba fue, pues mató solamente al palestino y a su custodio y no tocó a quienes estaban en la habitación de al lado, cómo, cuándo y quiénes la armaron y quién movió la palanquita para que explote. Piense bien, porque la respuesta podría ser peor: ¿fueron comandos israelíes infiltrados, iraníes comprados por los israelíes o iraníes convencidos de que actuaron bien?
4. Se preguntarán también: ¿No será que uno de nosotros, del propio gobierno, está pasando reseñas al enemigo?, ¿no estaremos haciendo algo mal para que información altamente sensible se nos haya escapado como arena de las manos?
5. También querrán saber si hay descontentos con su propia política en la cúpula del gobierno, lo que podría desatar una caza de brujas. Hoy, jueves 1 de agosto del 2024, ser ministro o alto funcionario del régimen iraní es lo mismo que caminar sobre la cuerda floja.
6. Más allá de las manifestaciones de gente que va pagada u obligada, los capitostes iraníes querrán saber cuánto de adhesión tiene el gobierno entre la gente común, algo que les será imposible averiguar, por lo que deberán aumentar la represión, por las dudas, aumentando también el descontento con el régimen.
7. A pesar de que son el “Hermano mayor” de los países anti judíos, deben explicaciones a sus socios menores, cuyos líderes, a partir de ahora no aceptarán ni una invitación a tomar un té.
Entre otros dramas que les plantó la bomba y que uno no sabe, ¿no?
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Seguro que fue la mujer de la limpieza quien puso la bomba. Yo como mujer lo haría. Y gratis. 😊

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