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En la cocina |
El día que falleció la persona más conocida de Santiago del Estero muchos la recordaron con retazos de su propia infancia
El 6 de febrero de 1992 murió Petrona Carrizo de Gandulfo, más conocida como “Doña Petrona”. Fue una cocinera televisiva argentina, pionera en este campo.Era bandeña, la penúltima de siete hijos. Su madre, Clementina, le enseñó a cocinar, comenzando con un postre de hojaldre- Era una forma atraer a los hombres, que en ese entonces se conquistaban mostrando las dotes culinarias.Trabajó como cocinera en la estancia Quebrachitos, departamento Aguirre. Ahí conoció a Atilio Gandulfo, administrador del campo y con quien se casó. La pareja emigró a Buenos Aires en busca de oportunidades, Atilio consiguió trabajo en el Correo Argentino pero como el salario no alcanzaba, decidió trabajar también ella.La contrataron en la Compañía Primitiva de Gas para enseñar a usar las nuevas cocinas a gas que, en esa época, era el artefacto doméstico más demandado en las casas argentinas.
El gas era una novedad en Buenos Aires y la compañía quería convencer a los argentinos de abandonar las cocinas de leña y querosene. Doña Petrona mostraba cómo funcionaban las nuevas cocinas y cocinaba en ellas en la puerta del bazar Dos Mundos.
La fundación Metrogas editó un librito: “Doña Petrona, la cocina y el gas”, en el que describía sus primeros pasos en la Compañía Primitiva de Gas. Se dedicó a promover la cocina primero a través de cocinas a gas, y más tarde, a través de clases presenciales para luego empezar a publicar sus recetas en la revista “El Hogar”.
En radio Argentina le dieron una participación diaria, después pasó a radio Excelsior y radio El Mundo y al tiempo llegó a la televisión. Pero la radio la llevó a la fama. En 1933 se editó El Libro de doña Petrona, enciclopedia de cocina con más de 500 páginas. Había secretos culinarios, consejos para la mujer moderna como organización del hogar y tareas de mantenimiento, y una sección para la mujer que trabajaba y cuidaba de su hogar. Fue traducido a varios idiomas, hasta ruso; editado más de cien veces, y sigue disponible en las librerías argentinas.
Llegó a la televisión en 1952 en el programa “Variedades hogareñas”, por Canal 7 de Buenos Aires. Después pasó a llamarse “Jueves hogareños”. El salto a la fama nacional fue en 1960 cuando se incorporó al programa Buenas tardes, mucho gusto, junto a su asistente Juana Bordoy, “Juanita”, casi tan popular como ella. Ese programa estuvo en el aire durante años, lunes, miércoles y viernes por la tarde, llegó a recibir alrededor de 400 cartas por día y tener un registro de 600 000 amas de casas.
Su libro de cocina fue el más vendido de la Argentina, superando a Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y hasta el Martín Fierro. En las librerías de Argentina el único libro más vendido que el de doña Petrona era la Biblia. Fue inspiración de otras generaciones de cocineras y ecónomas como Marta Baines, Choly Berreteaga, Diana Boudourian, Emy de Molina, María Adela Baldi, Chichita de Erquiaga, Mariana Rodríguez Vimo, Chola Ferrer, Blanca Cotta y Narda Lepes entre otras.
Estuvo casada dos veces y tuvo un hijo, Marcelo Francisco Gandulfo, su administrador en la última etapa. Alejada de las cámaras, dió clases de cocina en el Barrio Norte de Buenos Aires. Todas las tardes bebía un whisky on the rocks con un cigarro puro y comía con mucho ají picante. Pasó sus últimos momentos de vida junto a su asistente Juanita hasta que un ataque al corazón le dijo basta el 6 de febrero de 1992.
Había nacido en La Banda, el 29 de junio de 1898.
Algo personal
Cuando murió, yo trabajaba en el Nuevo Diario de Santiago del Estero. Preguntaron quién quería escribir algo sobre ella y varias manos, entre ellas la mía, se levantaron. Al día siguiente, el diario estuvo inundado de recuerdos de la infancia de los periodistas. Yo conté que el libro “Recetas económicas”, de doña Petrona había sido el primer regalo que le hizo mi padre a mi madre después de que se casaron. En aquel tiempo todavía se cocinaba en las casas y las madres en su mayoría estaban alfabetizadas correctamente y muchas leían y escribían más que sus propios maridos.
Hoy regalar un libro, no solamente uno de doña Petrona sino cualquier libro, es una antigüedad que muchos obsequiados podrían tomar como una ofensa. Un buen presente, en los días que corren, sería una aplicación para que el telefonito celular busque los comercios que venden comida más basura y los encargue para que lleguen a tiempo.
¿Cocinar, dice?, ¿qué es eso?
©Juan Manuel Aragón
Muy bueno. Doña Petrona, gran figura nacional de lo cotidiano.
ResponderEliminarMuchos Santiagueños sabran..gracias a esta Nota ..quien.era Doña Petrona C. De Gandulfo. Muy Buen Aporte para Nuestra Cultura.
ResponderEliminarFelicitaciones Juan Manuel