Ir al contenido principal

DICCIONARIO Pecado, palabra olvidada

Chivo moderno

Qué es el pecado para quienes creen en religiones que lo tienen como la norma que ha sido quebrada, violada, rota


En nuestra habitual sección qué sabe usted de palabras, vamos por una que ha sido descartada por el mundo moderno, sobre todo por sus connotaciones cristianas o bíblicas. Es la noción de pecado, amigos y llega del latín con el significado de fallar, faltar, dicho en otras palabras, es faltar a la ley de Dios, para quienes tienen uno o, aún teniéndolo, creen en él, por supuesto. 
Hay diccionarios, como el de Roque Barcia, que tienen una definición algo más elaborada, como que, en una primera acepción, lo define como “hecho, dicho, pensamiento u omisión contra la ley de Dios y sus preceptos”. También sostiene que es “cualquier cosa que se aparta de lo justo y recto o que falta a o que es debido” y sería también “el exceso en cualquier línea”.
También se le decía pecado antiguamente, a un juego de naipes y de envite en que la suerte preferente es de nueve puntos y comete ´pecado´ quien pasa de este número.
Dicho esto, conviene aclarar a las mentes modernas que estuvieran —o estuviesen— leyendo estas líneas, que no hay una sola clase de pecados, lingüísticamente hablando, por supuesto.
El pecado contra natura o contra naturaleza es la sodomía o cualquier otro acto contrario a la generación, disculpe usted si es de los que considera que la minoría que lo practica no comete pecado, pues para muchas religiones sí.
El pecado de comisión, como su nombre lo indica es la palabra, obra o deseo que prohíbe la ley de Dios.
De omisión es el que se comete dejando de hacer aquello a que uno está obligado.
El pecado habitual es el acto continuado o la costumbre de pecar sin arrepentirse o enmendarse.
El pecado material, según la teología, es la acción contraria a la ley cuando el que la ejecuta ignora inculpablemente su malicia o prohibición.
El pecado mortal es la culpa que priva al hombre de la vida espiritual de la gracia y lo hace enemigo de Dios y digno de la pena eterna.
El pecado nefando es el de sodomía, por su torpeza y obscenidad.
El pecado original es aquel en que es concebido el hombre por descender de Adán (sí, sí, se sabe que es injusto, qué culpa pueden tener los niños para ir al limbo si se mueren sin bautismo, pero qué le va a hacer, son las reglas de los católicos, si no le gusta, vaya a otro club, hay muchos). Metafóricamente hablando, el pecado original es la desgracia de que participa alguno por la relación que tiene con otra persona o cuerpo.
El pecado venial es el que levemente se opone a la ley de Dios o por la parvidad de la materia o por la falta de plena advertencia.

Leer más: Religión: “No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero”

Antes, cuando el catolicismo regía el mundo (y todo era iniquidad y negrura, no como hoy que la felicidad en cómodas cuotas es la reina de todo), había una expresión: El pecado de la lenteja que, familiarmente es el defecto leve que alguno pondera o exagera mucho.
Estar en pecado es estar mal o sumamente desazonado con algún sujeto o especie.
Estar hecho en pecado es la frase con que se significa el mal éxito de alguna cosa o el efecto contrario a lo que se pretendía.
¡Mal pecado! Es una especie de interjección con que se explica la desgracia, el pesar o disgusto.
Pagar su pecado, frase con que se explica que alguno padeció la pena correspondiente a alguna mala acción, aunque por la dilación parecía estar olvidada.
Hay latinistas que atribuyen el origen de peccare, a la voz pecu, que significa bestia o animal (de allí lo de agropecuario), pues el que peca obra como las bestias, traspasa los límites de lo justo, delinque, falta a un deber.
El pecado infringe las reglas que salvaguardan una vida normal y desde el punto de vista religioso, rompe la comunión de Dios con el hombre. Por si no lo sabe, en la Biblia se dan muchos nombres al pecado, como falta, iniquidad, rebelión, injusticia, maldad culpa, yerro, desvío, ceguera, divagación. Pero en los libros del Nuevo Testamento el pecado es tanto ofensa como deuda.
La ofensa a los católicos de antes se las perdonaba el cura en una confesión, en cambio la deuda solamente la perdonaba Dios (quien mata a otro, ´debe una muerte´, en una expresión antigua y exacta, es decir debe un padre a sus hijos, un marido a la esposa, un hermano a los hermanos y no tiene cómo devolverlo:
 ese peso no lo descarga el cura, sino solamente el Altísimo), por eso decía bien el Padrenuestro antiguo cuando expresaba “perdónanos nuestras deudas”.
Los hebreos tienen un día en particular dedicado a la expiación de los pecados, es el Iom Kipur que antes se llamaba Iom Hakkippurim, la voz ¨íom´ es día mientras ´hakkippurim´ es perdón. Se celebra el décimo día del mes judío de tishré, que equivale a septiembre u octubre en el resto del mundo.
La rúbrica del Iom Hakkippurim mandaba que se echara suerte entre dos machos cabríos, el elegido se destinaba al sacrificio, consistente en algo curioso. El sumo sacerdote ponía sus manos sobre la cabeza del animal y confesaba los pecados del pueblo. Después el chivo era llevado al desierto, donde se lo abandonaba. En la época de Cristo, tal sacrificio era despeñarlo desde un precipicio cercano a Jerusalén. Como se ve, la cosa había empeorado bastante para el pobre bicho.
Algunos exegetas (la palabra es llana o grave y no esdrújula), dicen que el animal recibió el nombre de Azazel, cuyo valor para los judíos era “quitar, conducir a un lugar solitario´. Otros, en cambio, sostienen que Azazel era un demonio que vivía en el desierto; allí recibía el envío de los pecados. Lo real de la cuestión es que el chivo, sin comerla ni beberla, cargaba con las culpas de los otros y las acarreaba hasta un sitio en que lo esperaba la muerte.
Este sería el origen de la expresión “ch
ivo emisario”, que suele aplicarse al que “recibe las bofetadas”, al que “paga el pato”, expresión que, dicho sea de paso, correctamente expresada es “paga el pacto”. O, para decirlo con el espiritual lenguaje de nuestros días, “chivo emisario” sería el que es “mandado al frente”.
Y eso es todo lo que sé, amigos.
©Juan Manuel Aragón
A 15 de noviembre del 2023, en Agua Verde. Chalaneando el flete

Comentarios

  1. Ya sea que se trate de "pecados", para las personas de fe religiosa, o de "faltas a la moral o ética" para quienes no profesan esa fe, lo cierto es que la nuestra es una sociedad organizada en base a principios judeo-cristianos, por lo que al fin de cuentas todos los que adoptan y observan esos principios, valores y conductas éticas son definitiva.ente profesamos de la Fé religiosa, aunque no lo sepan o renieguen de o descalifiquen a quienes lo hacen.
    Bien haría la.sociedad en meditar sobre el tema y entenderlo, porque la observancia de esos principios es lo que le da cohesión a una sociedad.
    De lo contrario, como dijo G.K. Chesterton, "Cuando los hombres eligen no creer en Dios, no es que no crean en nada sino que se vuelven capaces de creer en cualquier cosa"

    ResponderEliminar
  2. Antes se decia cuando alguien decia algo inconveniente le refutaban " falta a la palabra ". Como han cambiado los tiempos y aunque digan que nadie puede alegar su propia torpeza, caen en bajezas. Así supe entender cono debia respetar y amar al prójimo

    ResponderEliminar
  3. Yo conozco esa frase como “chivo expiatorio”

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

CARRETERA Composición de lugar

"Familia" Vuelva al lugar en que fue feliz con todos los elementos en su sitio, sienta la brisa, observe cómo se cuela un sol verde Despoje su mente de todo otro pensamiento que le venga a la cabeza. Olvídese del mundo, siéntese en un lugar silencioso, en penumbras, hasta oír los latidos del propio corazón. Es difícil que le salga al primer intento. Haga la prueba varias veces, hasta llegar a un estado parecido al sueño, pero con los ojos abiertos, en una vigilia extraviada. Una vez que lo logre, haga una composición de lugar. Usted está ahí. Coloque los elementos en su sitio: la vieja mesa de hule descascarado en los bordes, con cuadrados amarillos y azulados; a un costado, el tinajón; colgada de un alambre que baja del techo, la lámpara de kerosén; el mueble en que se guardaban los vasos y las tazas; las sillas con asiento de esterilla; la puerta pintada al aceite que daba a la habitación grande; los cuadros con fotos de la familia en blanco y negro, con el bisabuelo y la b...

CARBURADOR Gauchadas son gauchadas

"Desperfecto", de Raúl Cisterna Averigüe qué pasó cuando la Susana Giménez anduvo cerca del pueblo y por qué detuvo su auto en la casa de los Díaz No recuerdo bien la fecha. La cuestión es que una vez estuvo la Susana cerca del pueblo. ¿Cómo qué Susana? ¿Qué dice, hombre? ¿No me cree? Si hasta salió en el diario y todo. Se le rompió el auto aquicito nomás, antes de Cortaderas, y a gatas llegó a la casa de los Díaz, que vivían al frente de lo que ahora es la entrada de la finca de los Gómez. Se bajó el chofer y preguntó si no había algún mecánico. No había, porque en el pago en ese tiempo sólo entendíamos de arreglos de sulkys, esas cosas. Pero alguien recordó que andaban por ahí los santafesinos que habían venido con las sembradoras, y los fueron a buscar. El que más entendía de motores abrió el capó y dictaminó que era algo del carburador, pero no me pregunte qué tenía porque de eso entiendo poco y nada. Los changos Díaz contaban que cuando ella se bajó del auto, parecía un ...

CULPA No era mi problema

"Romano", de Raúl Cisterna Un funcionario romano reconstruye una decisión e intenta convencerse de que jamás pudo haber actuado distinto Estimado Cayo, tomo la pluma para narrarte una impresión de aquel tiempo. En ocasiones como hoy, no sé por qué recuerdo esos días y me pregunto si soy el mismo o me habré convertido quizás en otro. Ahora sé que no entraré en la historia, nadie leerá, en ninguna parte, nada acerca de lo que hice o lo que dejé de hacer, mi nombre no figurará para bien ni para mal, así lo ha dispuesto el destino. En tu misiva me has sugerido que abandone Roma, que haga una vida retirada, que adquiera una villa en las afueras, como han hecho muchos, y me marche de esta urbe caótica y atrozmente superpoblada. Pero me es imposible, necesito el ajetreo del día para vivir y el constante ruido de la noche para descansar. Esta ciudad no duerme jamás. Quizás por ello me sentí tan humillado cuando me destinaron como gobernador de aquel pueblo de pastores de cabras y ove...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

LEYENDA “Yo lo llevé a Peteco a la Salamanca”

El cantor popular de Santiago Extracto de una entrevista a la señora a quien le encargaron llevar al músico hasta la famosa cueva Este es el resumen de una entrevista realizada a Jorgelina Anríquez de Toledo, de la calle general Paz, barrio La Católica, en el 2010. Nunca había sido publicada y hoy ve la luz, en exclusividad para los lectores de Ramírez de Velasco. En el 89, el gobernador César Eusebio Iturre me designó portera de la Salamanca, categoría 12, adscripta a la Dirección de Cultura de la Provincia. Laburo tranquilo, como toda la administración pública, báh. Por ahí caían a preguntar los requisitos para entrar. Para que no fueran tan molestitos, los teníamos impresos, pero no le voy a decir qué pedían porque no me acuerdo, hace tantos años ya. Eso sí, debían ser músicos y tocar al menos un instrumento, porque tampoco era cuestión de entregarle el certificado a cualquiera, ¿no? Laburo sencillo, de siete de la mañana a una de la tarde. A veces me mandaban con expedientes a la C...