Ir al contenido principal

1 ALMANAQUE MUNDIAL Comienza la era cristiana

Dionisio el Exiguo

El nacimiento de Jesucristo de Nazareth, que los católicos celebran hoy, marca el comienzo de los años tal como se conocen


El 25 de diciembre del año 1, nació en Belén Jesús de Nazareth. Es decir que los días se cuentan hasta el presente teniendo aquella fecha como fundamental. Pero, ¿quién hizo el cálculo?
Despejemos rápidamente la duda, fue un monje llamado Dionisio y apodado Exiguo o más llanamente, “Enano”. Le decían así o bien porque era muy bajito o muy humilde, lo cierto es que ha llegado hasta hoy, portando ese nombre.
Nació en la Escitia Menor, más o menos en el año 470 y murió en el 544 y además de monje fue un erudito y matemático, fundador de lo que en buen latín se llamaba correctamente Anno Domini o año del Señor.
Su lugar de nacimiento corresponde al actual territorio de Dobruja, que queda entre Rumania y Bulgaria. Era miembro de los monjes escitas concentrados en Tomis, la ciudad principal de Escitia. Desde principios del siglo VI vivió en Roma y se convirtió en miembro de la Curia Romana.
En su “tabla de Pascuas” determinó por vez primera la era llamada Anno Dómini, pues antes se seguía la era diocleciana.
En el año 525, el Papa Juan I le encargó establecer como año primero de la era cristiana, el del nacimiento de Jesús. Calculó que había nacido en el 753 desde la fundación de Roma, pero hay quienes sostienen que el nacimiento debió ocurrir en el 748.
Ya se dijo en otra nota de este mismo blog, los cristianos necesitaban calcular la Pascua, el acontecimiento central del catolicismo, el sine qua non, su razón de ser. Dionisio uso el Anno Dómini para identificar las Pascuas, pero no para datar ningún suceso histórico.
Cuando inventó su tabla, los años del calendario juliano se identificaban con los nombres de los cónsules que habían oficiado ese año. Declara que el “año actual” es “el consulado de Flavius Probus”, 525 años “después de la encarnación de Nuestro Señor Jesucristo”.
No se sabe bien cómo llegó a ese número. Pero sí que ideó un nuevo sistema de numeración de los años para reemplazar los años dioclecianos que se usaban en las viejas tablas de Pascua, porque no quería continuar la memoria de un dictador que había perseguido a los cristianos.
El sistema Anno Dómini no fue predominante en Europa Occidental sino hasta que lo utilizó el Venerable Beda para fechar los sucesos en su Historia eclesiástica de los ingleses, que completó en el 731.
Dioonisio no le dio un año cero a nuestra era. Es que en la Europa del alto medioevo nadie conocía el cero, simplemente porque no es un número sino una abstracción útil para sacar cuentas. Pero escribe la palabra latina nulla en la tercera columna de su tabla de Pascua, lo que crea la impresión de que lo conocía.
De todas maneras, no hay nada a partir de lo cual se deduzca que su nulla era un cero verdadero y si vamos al caso no lo usó en sus cálculos. En Europa recién en el segundo milenio se dispuso del cero.
Fue un escritor eclesiástico que tradujo del griego al latín los cánones y los concilios y numerosas obras teológicas y hagiográficas. Y luego compiló las 38 decretales de los Papas.
Por favor, si llega a esta parte del escrito, abajo desee también feliz Navidad al resto de los lectores.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. De ninguna manera podría existir un año cero, no sólo porque no es un número, sino también porque cero es nada, y el año "nada" no podría existir. Por eso es que el tercer milenio comenzó junto con el año 2001, después de completar todo el año 2000. Feliz Navidad.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Juan por el interesante artículo. Feliz Navidad a todos los lectores, asiduos a esta columna. Concuerdo con el Sr. Cristian sobre el año cero. Desde que uno nace comienza a transitar su primer año de vida, y lo concluye cumpliendo 1 año. Sería interesante vincular el tema del artículo con el comienzo del calendario Gregoriano.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

VÍNCULO Traditio abre los seminarios de la Fraternidad San Pío X

Ceremonia religiosa de la Fraternidad Un documental muestra la vida cotidiana de los seminaristas en Europa y América sin centrarse en controversias externas Info Vaticana La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha estrenado el primer capítulo de Traditio, serie documental que abre al espectador las puertas de la vida interna de sus seminarios. Lejos de centrarse en polémicas eclesiales o debates canónicos, esta primera entrega pone el foco en el sacerdocio y en quienes se preparan para recibirlo, mostrando con una extraordinaria calidad cinematográfica el día a día de la formación sacerdotal tradicional. Durante más de una hora, el documental acompaña a varios seminaristas y diáconos en distintos momentos de su camino hacia la ordenación. La narración transcurre principalmente entre el Seminario Internacional San Pío X de Écône, en el cantón suizo del Valais, cuna histórica de la Fraternidad fundada por monseñor Marcel Lefebvre; el Seminario Nuestra Señora Corredentora de La Reja, en la p...

RECUERDOS El paisaje y el hombre

"Tizón, trebe y pava", fotografia de Jorge Llugdar Siempre se vuelve sobre sabores, sonidos y afectos que parecían comunes hasta que desaparecieron ¿Ha probado el guiso de torcaza, amigo? ¿Sabe de qué se trata la felicidad? ¿Alguna vez anduvo cerca de los límites de esa sensación tibia y engañosa que le agarra siempre después del amor? ¿Qué nombre excelso tiene la vida después de un guiso de cabrito y un plato de mazamorra? ¿Y entonces dónde queda la leche con calabaza? ¿Y los besos de esa mujer? ¿Ha dormido la siesta en catre de tiento y jerguillas, a la sombra del paraíso japonés, sin que le importe si el mundo sigue en vigencia o se ha venido abajo? ¿Le ha salido del alma la expresión “si esto es la guerra que la paz no vuelva nunca”? ¿Qué hay del mate de después de sestear?, ¿se ha percatado de que tenía un sabor distinto cuando estaba con ella? ¿Ha visto las cabras volviendo al chiquero por las tardes? ¿Se acuerda del sabor de la algarroba?  ¿Podría abarcar el azul del C...

1991 AGENDA BANDEÑA Teatro

Oreste Pereyra fue uno de los que saludó la inauguración El 8 de junio de 1991 se inaugura el teatro municipal de La Banda, en un acto con bombos y platillos El 8 de junio de 1991 se inauguró el teatro municipal de La Banda. Se hizo en la oportunidad, un acto con bombos y platillos, que incluyó un festival artístico de danzas argentinas, a cargo de la escuela Latinoamericana, dirigida por Mercedes Ballerini de Messad. La incuria municipal de varios gobiernos que pasaron por la calle 25 de Mayo de la vecina ciudad, convirtió este orgullo bandeño en un recuerdo que a veces regresa con el viento de la nostalgia. De todas maneras, es bueno recordar que la sala tenía una capacidad de 283 butacas y un escenario de 82 metros cuadrados; equipo de sonido propio: un multicanal con dos bandejas profesionales de 100 vatios de salid por canal y capacidad para ocho micrófonos. Tenía, asimismo, un equipo de proyección para películas de 8 y 16 milímetros y un proyector de diapositivas. Además, contaba...

Don Belianís de Grecia a Don Quijote de la Mancha

Ilustración Miguel de Cervantes y Saavedra Rompí, corté, abollé, y dije e hice más que en el orbe caballero andante; fui diestro, fui valiente y arrogante, mil agravios vengué, cien mil deshice. Hazañas di a la fama que eternice; fui comedido y regalado amante; fue enano para mí todo gigante, y al duelo en cualquier punto satisfice. Tuve a mis pies postrada la Fortuna y trajo del copete mi cordura a la calva ocasión al estricote. Mas, aunque sobre el cuerno de la luna siempre se vio encumbrada mi ventura, tus proezas envidio, ¡oh, gran Quijote! Ramírez de Velasco®

REGRESO Todos bien, gracias

Ilustración tomada de internet "Nunca nos habíamos abrazado y darse la mano era cosa de gringos creídos, me había dicho de chico" Nos quedamos un rato sin decir nada, y le pregunté: —Qué tal el carro. —¿El qué? —El carro —repetí— qué tal anda. Me miró, quizás pensando la forma menos dura de responder. Después dijo que ya no se usaba el carro porque pasaba una camioneta tirando un acoplado o, directamente, el camión que llevaría a Buenos Aires la cebolla, el melón, la calabaza. Ah, dije. Me quedé callado. Se notaba que estaba incómodo en el aire acondicionado de la terminal nueva, primera vez que venía y nunca sabría si le gustaba o no, porque a mí por lo menos no me lo diría. No son curiosos, mejor dicho, no les gusta parecerlo. Se dan cuenta de todo, pero no hacen como nosotros, que abrimos grandes los ojos, nos sorprendemos y movemos la cabeza para aquí y para allá. Ellos no, observan callados, como si no estuvieran mirando para después, en el pago, contar lo que han visto....