Ir al contenido principal

1649 CALENDARIO NACIONAL Escudo

Escudos de Buenos Aires

El 5 de noviembre de 1649 el cabildo de Buenos Aires aprobó el escudo de la ciudad durante el gobierno de Jacinto de Lariz


El viernes 5 de noviembre de 1649 el cabildo de Buenos Aires aprobó el escudo de la ciudad, durante el gobierno de Jacinto de Lariz y es muy figurativo, es decir, con pocas estilizaciones y bastante realista en lo que representa.
Antes, el 20 de octubre de 1580 el Cabildo de la Ciudad de La Santísima Trinidad y puerto de Santa María del Buen Ayre, había aprobado un escudo de armas que fue enviado a la Corte de Madrid para que a su vez también lo aprobara.
El escudo adoptado por el segundo fundador de Buenos Aires, Juan de Garay y el Cabildo establecía un águila coronada portando la Cruz de Calatrava con cuatro aguiluchos, que representaban las cuatro ciudades fundadas por Garay en su expedición; pero se dibujó en forma "contornada" es decir mirando a siniestra (a la derecha del observador) lo que era signo de ilegitimidad.
Según las reglas de la heráldica los animales deben mirar siempre a la diestra (izquierda del observador) lo que significa legitimidad. Otro error era que la corona era real (símbolo únicamente de la más alta nobleza por lo cual debía ser incluida por el Rey).
A pesar de que hubo heraldistas disgustados, ese escudo fue finalmente aprobado el 20 de septiembre de 1596, cuando Garay ya había muerto a manos de los aborígenes en 1583.
Pero también otras personas advirtieron el error, por lo que el escudo cayó en desuso, aunque subsistió en algunos documentos de la Municipalidad y hoy figura en la bandera de la Ciudad, aprobada en 1995.
El escudo oficial del municipio de la ciudad de Buenos Aires, en cuanto Capital Federal, ha sido y es el oval.
El escudo aprobado por el Cabildo en esta fecha de 1649. Se divide en dos campos iguales, el inferior de color blanco, (al ser figurativo no corresponde decir que es de 'plata') y representa al Río de La Plata, y se reconoce por la presencia de pequeñas olas figuradas; en las pintadas aguas se observa un áncora. En el campo superior se representa al cielo color azul celeste (tampoco es "azur"), en el centro tiene dos carabelas (o, más precisamente dos navíos del siglo XVI) con sus proas hacia la diestra o, mirado desde la perspectiva del observador, la dirección complementaria. El hecho de que las proas vayan a la derecha sugiere el engolfamiento hacia el país.
La parte superior de este escudo tiene una paloma blanca orlada por rayos dorados; la paloma blanca indica, ya que inicialmente se encontraba acompañada por un triángulo equilátero, el nombre inicial de la ciudad fundada por Juan de Garay: "Ciudad de La Santísima Trinidad"... y "Puerto de Santa María del Buen Ayre".
En 1997, luego de un concurso, se creó un logo para la ciudad basado en el escudo. Al principio hubo mucha confusión puesto que por un error se habló de escudo, pero luego fuentes oficiales se encargaron de aclarar que era sólo un logotipo, pero el escudo de la ciudad seguía siendo el mismo. El logo es una versión abstracta y estilizada del escudo, bicromática (figuras claras y fondos oscuros), con los dos navíos sintetizados en una sola silueta clara, y la paloma simplificada en una figura triangular también clara.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...

INTRUSO El invitado que no era

Imagen de ilustración nomás Una noche convertida en pesadilla íntima, con miradas confirmando algo que no cerraba en la escena Una noche un amigo me llevó a un cumpleaños, no conocía a nadie, ni a la dueña de casa ni a los invitados. Por ahí mi amigo enganchó una novia que sabía tener y se mandó a mudar con ella. Quedé sólo con esos perfectos desconocidos. Estábamos en el living y hablaban de sus cosas, de historias, viajes, relaciones que yo no conocía. En eso quise meter un bocadillo sobre algo que había dicho alguno. Apenas terminé de hablar se hizo un silencio sepulcral, todos me miraban. ¡Qué calor! De vez en cuando la dueña de casa me observaba con curiosidad. Se preguntaría quizás quién me había invitado. Cada vez que me miraba, rebuscaba en su memoria a qué hora había entrado, con quién, por qué. Qué hacía ese extraño ahí. Mientras refregaba mi pulgar derecho sobre la palma de la mano izquierda, un tic de cuando estoy nervioso, esperaba que se produjera algo: que cortaran la to...

Pueblo blanco

Ilustración Joan Manuel Serrat Colgado de un barranco Duerme mi pueblo blanco Bajo un cielo que a fuerza De no ver nunca el mar Se olvidó de llorar Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar, ni pasó la guerra Sólo el olvido Camina lento bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto pa' qué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente De la siega a la siembra Se vive en la taberna Las comadres murmuran Su historia en el umbral De sus casas de cal Y las muchachas hacen bolillos Buscando, ocultas tras los visillos, A ese hombre joven Que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor Tierno para el amor La canción Ellas sueñan con él Y él con irse muy lejos De su pueblo. Y los viejos Sueñan morirse en paz Y morir por morir Quieren morirse al sol La boca abierta al calor, como lagartos Medio ocult...