Ir al contenido principal

1844 ALMANAQUE MUNDIAL France

Anatole France

El 16 de abril de 1844 nace Anatole France en París, escritor y crítico irónico, escéptico y urbano, considerado en su época el hombre francés ideal de letras


El 16 de abril de 1844 nació Anatole France en París, Francia. Fue un escritor y crítico irónico, escéptico y urbano, considerado en su época el hombre francés ideal de letras. Fue elegido miembro de la Academia Francesa en 1896 y recibió el Premio Nobel de Literatura en 1921. Murió el 12 de octubre de 1924 en Saint-Cyr-sur-Loire.
Hijo de un librero, pasó la mayor parte de su vida rodeado de libros. En el colegio recibió las bases de una sólida cultura humanista y decidió dedicar su vida a la literatura. Sus primeros poemas fueron influidos por el resurgimiento parnasiano de la tradición clásica y, aunque poco originales, revelaron a un estilista sensible que ya se mostraba cínico respecto de las instituciones humanas.
Este escepticismo ideológico apareció en sus primeros cuentos: Le Crime de Sylvestre Bonnard, de 1881, es una novela sobre un filólogo enamorado de sus libros y desconcertado por la vida cotidiana; La Rôtisserie de la Reine Pédauque, que se burla discretamente de la creencia en lo oculto; y Les Opinions de Jérome Coignard, de 1893, en el que un crítico irónico y perspicaz examina las grandes instituciones del Estado.
Su vida personal sufrió una considerable agitación. Su matrimonio en 1877 con Marie-Valérie Guérin de Sauville terminó en divorcio en 1893. Había conocido a Madame Arman de Caillavet en 1888, y su relación inspiró sus novelas Thaïs, de 1890, una historia ambientada en Egipto sobre una cortesana que se convierte en santa. y Le Lys rouge, de 1894, una historia de amor ambientada en Florencia.
Un cambio marcado en la obra de Francia aparece por primera vez en cuatro volúmenes recopilados bajo el título L'Histoire contemporaine. Los primeros tres volúmenes: L'Orme du mail, Le Mannequin d'osier y L'Anneau d'améthyste, representan las intrigas de una ciudad de provincias. El último volumen, Monsieur Bergeret à Paris, de 1901, trata de la participación del héroe, que anteriormente se había mantenido al margen de las luchas políticas, en el asunto Alfred Dreyfus.
Esta obra es la historia del propio Anatole France, que se vio desviado de su papel de filósofo de salón y observador imparcial de la vida por su compromiso de apoyar a Dreyfus. Después de 1900 introdujo sus preocupaciones sociales en la mayoría de sus cuentos. Crainquebille, de 1903, una comedia en tres actos adaptada por France de un cuento anterior, dramatiza el trato injusto de un pequeño comerciante y proclama la hostilidad hacia el orden burgués que finalmente llevó a Francia a abrazar el socialismo.
Hacia el final de su vida, sus simpatías se centraron en el comunismo. Sin embargo, Les Dieux ont soif, de (1912 y L'Île des Pingouins, de 1908, muestran poca fe en la llegada definitiva de una sociedad fraternal. La Primera Guerra Mundial reforzó su profundo pesimismo y le llevó a refugiarse de su época en las reminiscencias infantiles. Le Petit Pierre, de 1918 y La Vie en fleur, de 1922, completan el ciclo iniciado en Le Livre de mon ami, de 1885.
Ha sido criticado por la delgadez de sus tramas y por su falta de una imaginación creativa vital. Sin embargo, sus obras se consideran notables por su amplia erudición, su ingenio e ironía, su pasión por la justicia social y su claridad clásica, cualidades que lo marcan como heredera de la tradición de Denis Diderot y Voltaire.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Referencia de escritores que ayudaron en los ideales de un romanticismo y mundo más soñador de una sociedad con criterios. Así hubiera sido importante conocer sus libros que a través de este escrito hubieran comprendido el vivir mejores.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

NOMBRE El que decide no es el padre

Eufemiano y sus mujeres Una madre, una esposa y un cura terminan poniendo un nombre que acompañará toda una vida A último momento decidieron que si era varón se llamaría José Agustín, santo que les recordaba a parientes de ambos lados y, sobre todo, al que ya le estaban debiendo el nombre, porque en ambas familias habían sido muy devotos. También habían pensado cómo ponerle si era mujer, pero no viene al caso. No querían que su niño tuviera un nombre rubio y de ojos azules junto a un apellido morocho y español. Si le digo cuál es la época que más me gusta, le miento, porque en algunas cosas éramos muy crueles y las costumbres se han suavizado mucho, aunque ahora también haya cada cosa que a uno lo obliga a pensar en volver el reloj para atrás. No diga nada, ya sé que es imposible. Cuando nació, el 26 de abril de 1962, el hombre se fue al Registro Civil a anotarlo. Antes pasó por lo de su madre. “¿Cómo le van a poner?”, le preguntó. “José Agustín”. Pícara la vieja, le sugirió: “¿Por qué...

FAMILIA La tradición de la Virgen de la Montonera sigue viva en Santiago

María Mercedes Sotelo Se cuenta algo de la tradición de una vieja imagen de la Virgen de la Merced, llamada en Santiago de la Montonera El 26 de abril del 2015 se apagó la vida de María Mercedes Sotelo y su muerte pasó inadvertida también para algunos vecinos, que días después supieron de su fallecimiento. Era la cuidadora de la Virgen de la Montonera, antiquísima imagen de la Virgen de la Merced, custodiada en una pequeña capillita de estilo neocolonial, ubicada en Catamarca y 24 de Setiembre, en la capital de los santiagueños. Se cuenta que la Montonera le debe su nombre a que Antonino Taboada, puso bajo su protección las tropas que volvieron de la batalla del Pozo de Vargas, en abril de 1867. María Mercedes había recibido el mandato de la custodia de la imagen, de su bisabuela, Petronila Sotelo, bisnieta a su vez de la primera propietaria, Petronila Díaz, que a su muerte la dejó a su nuera Gertrudis Orellana de Sotelo. Agustín Chazarreta, hijo de don Andrés, el patriarca del folklor...

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...