Ir al contenido principal

CERDO Animal sin leyenda

El cerdo en primera persona

Vivo en estos pagos desde hace muchos años, me adapté rápidamente y soy la estrella de Navidades y otras fiestas

La leyenda dice que me trajeron los españoles y me adapté rápidamente a estos pagos. Siempre anduve dando vueltas en las casas de la gente más humilde que, en cuanto vislumbraba una buena ocasión, Navidad, Año Nuevo, algún cumpleaños, mataba a uno de mis hijos para comérselo. Me dicen cerdo, chancho, puerco, marrano, cochino, gorrino, cuchi. Mis tiernos hijos, cuando no han sido destetados todavía son llamados lechones y constituyen una de las golosinas más buscadas por la gente de ciudad y del campo.
Los que saben, me asan a la estaca en larguísimas horas de espera, con un fuego medio, que ablanda la carne hasta dejarla tierna por dentro y crocante por fuera, y una mezcla de grasita y carne sabrosa que, ¡¡¡mmmhhh…!!! Previamente me dejan, a veces una noche entera, bañado en limón, comino y otras hierbas, para realzar mi sabor. La carne de los adultos es más dulzona que la de vaca, por eso, cuando llego a adulto, muchos comen mis costillas asadas a la parrilla o en el horno, acompañándolas con puré batata, de manzana o, directamente con arrope de chañar o de alguna otra fruta paisana.
Al más grande de entre los machos, muchos lo castran para que deje de seguir a las hembras como antes y engorde y saque grasa como hombre casado. Y en el invierno lo convierten en chorizo, trabajo que suele afianzar la unión de las familias campesinas, que festejan la ardua tarea de cortarme en pedazos pequeños, condimentarme y llenar las tripas en que me conservarán de una manera exquisita. Con mi sangre también harán morcilla que, frías o calientes serán las delicias de grandes y chicos, sobre todo los domingos, cuando almuerzan luego de santificar en misa el día destinado a Nuestro Señor.
Mi carne solía ser un alimento de segundo orden, me compraban las madres, pero solamente por variar un poco, para que sus críos no siempre comieran animales vacunos. Pero con la crisis económica que está pasando la Argentina, he pasado a figurar en la lista de los más buscados y si nos juntamos con el pollo pasamos por arriba al consumo de carne de vaca. Se explica, nuestro precio siempre fue sensiblemente inferior al de la carne-carne, la carne por excelencia, la que más les gusta a los argentinos, la del animal con astas, que tiene cuatro patas y para llamar a sus hijos dice “mu”. La vaca, o sea.
Una de las exquisiteces más buscadas por los conocedores es el jamón crudo. Que viene a ser, dicho de manera simple y para no entrar en tecnicismos culinarios, mi carne curada con sal y aire. Antiguamente se pensaba que nos sentábamos sobre la pierna derecha, por eso la izquierda salía más cara cuando estaba curada y colgada. Mucha gente, sobre todo en España, con un solo vistazo identificaba cuál era cuál. Ahora se sabe que nos echamos para un lado o para el otro, pero de todas maneras la derecha sigue siendo un poco más barata en los lugares especializados, pues la consideran machucada y, por lo tanto, de menos valor.


En todo el mundo soy sinónimo de suciedad o mi nombre es usado para mentar a los seres despreciables. “Eres un cerdo”, dicen las mujeres, cuando un hombre las engaña. “Esa mujer está hecha una chancha”, señalan a otra si está gorda. “Comen como chanchos”, sostienen de quienes lo hacen de manera desordenada, con la mano, derramándose la comida, manchando la mesa. A quienes tienen actitudes reñidas al menos con las buenas prácticas de la higiene los llaman “cochinos”. Y “puerco” es, en la campaña santiagueña al menos, alguien que no quiere o no sabe trabajar, como que aluden a uno diciendo: “Es puerco para el hacha”, dando a entender que no sabe manejar la otrora esencial herramienta para tumbar bosques henchidos de quebrachos y otras especies.
En realidad, no soy sucio, sino caluroso, por eso busco el frescor que, en el campo, suele estar a la orilla de las represas, en medio del maloliente barro. Mi fama llevó a que me lleven a los basurales, pues también soy omnívoro, almuerzo o ceno lo que me ponen adelante, no le hago asco a nada. Pero no es cierto el dicho “chancho limpio no engorda”. Claro que sí engordo estando limpio, a condición de estar fresco y bien alimentado, como corresponde.
Figuro en la literatura argentina, desde el Martín Fierro hasta hoy. Casi todos los grandes y pequeños autores, de una u otra manera me han nombrado, ya sea por mis chacinados o por mi propia presencia. A veces soy el título mismo de la obra, como en la conocida y poco leída novela “Diario de la guerra del cerdo” (“Journal de la guerre au cochon”, si le gusta en francés), de Adolfo Bioy Casares.
¿Dichos y chascarrillos sobre nosotros pregunta? Hay muchos.
A cada chancho le llega su San Martín.
Chancho limpio no arriba.
Cortito como patadita´i cuchi.
Come más que chancho alquilado.
Pesado como sopa´i chancho.
Chilla como chancho que lo han atado con alambre.
Más duro que matar un chancho a cachetazos.
Agregue abajo más dichos, información, datos o reseñas. Si quiere, obviamente. Si no, no.
Juan Manuel Aragón
A 23 de agosto del 2024, en el barrio San Martín (La Banda). Sobando un cuero.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc23 de agosto de 2024 a las 7:38

    "Gordo como final de tango: Chanchón". "Está chochán" (por gordo).

    ResponderEliminar
  2. Interesante y Esclarecedor......Bien Juan Manuel

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

CARRETERA Composición de lugar

"Familia" Vuelva al lugar en que fue feliz con todos los elementos en su sitio, sienta la brisa, observe cómo se cuela un sol verde Despoje su mente de todo otro pensamiento que le venga a la cabeza. Olvídese del mundo, siéntese en un lugar silencioso, en penumbras, hasta oír los latidos del propio corazón. Es difícil que le salga al primer intento. Haga la prueba varias veces, hasta llegar a un estado parecido al sueño, pero con los ojos abiertos, en una vigilia extraviada. Una vez que lo logre, haga una composición de lugar. Usted está ahí. Coloque los elementos en su sitio: la vieja mesa de hule descascarado en los bordes, con cuadrados amarillos y azulados; a un costado, el tinajón; colgada de un alambre que baja del techo, la lámpara de kerosén; el mueble en que se guardaban los vasos y las tazas; las sillas con asiento de esterilla; la puerta pintada al aceite que daba a la habitación grande; los cuadros con fotos de la familia en blanco y negro, con el bisabuelo y la b...

1961 AGENDA AYATUYENSE Basla

Augusto Ricardo Basla El 4 de junio de 1961 Augusto Ricardo Basla, candidato socialista es elegido intendente de Añatuya El 4 de junio de 1961 se celebraron en Añatuya las elecciones municipales que pusieron fin a una intervención iniciada el 8 de junio de 1960 tras la remoción del intendente Germán Quinteros; en unos comicios marcado por la proscripción del peronismo y por una contienda en la que el voto peronista resultó decisivo, resultó ganador el Partido Socialista Argentino con Augusto Ricardo Basla. Desde la intervención municipal de junio de 1960 la ciudad estuvo administrada por autoridades designadas y la normalización convocó a las urnas el domingo 4 de junio de 1961 para elegir intendente y concejales, en un contexto político provincial dominado por la Unión Cívica Radical Intransigente oficialista y la Unión Cívica Radical del Pueblo como principales fuerzas radicales. La proscripción del peronismo a nivel nacional condicionó la campaña y obligó a las fuerzas a negociar ap...

CARBURADOR Gauchadas son gauchadas

"Desperfecto", de Raúl Cisterna Averigüe qué pasó cuando la Susana Giménez anduvo cerca del pueblo y por qué detuvo su auto en la casa de los Díaz No recuerdo bien la fecha. La cuestión es que una vez estuvo la Susana cerca del pueblo. ¿Cómo qué Susana? ¿Qué dice, hombre? ¿No me cree? Si hasta salió en el diario y todo. Se le rompió el auto aquicito nomás, antes de Cortaderas, y a gatas llegó a la casa de los Díaz, que vivían al frente de lo que ahora es la entrada de la finca de los Gómez. Se bajó el chofer y preguntó si no había algún mecánico. No había, porque en el pago en ese tiempo sólo entendíamos de arreglos de sulkys, esas cosas. Pero alguien recordó que andaban por ahí los santafesinos que habían venido con las sembradoras, y los fueron a buscar. El que más entendía de motores abrió el capó y dictaminó que era algo del carburador, pero no me pregunte qué tenía porque de eso entiendo poco y nada. Los changos Díaz contaban que cuando ella se bajó del auto, parecía un ...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

LLUVIA La triste historia de una amiga cuarentona

Lluvia Un buen día una compañera de trabajo se decidió a contar un asunto oscuro que le había sucedido cuando joven La historia es triste, dura. Por más que quiera florearla, no me salen las palabras como debieran. Le sucedió a una amiga más que cuarentona y todavía soltera que, entre risas, en la tienda, suele jactarse de sus anécdotas de amor para que las otras chicas y los de administración se admiren. No sé por qué me contó lo suyo una mañana en que llovía a cántaros desde temprano y escaseaban los clientes. —Así como me ves, mal hablada, una vez tuve novio. En ese tiempo yo era una pinturita, partía la tierra, ¡ja, ja, ja! Él trabajaba de mozo en un restaurante. Nos habíamos conocido un sábado. Me sacó a bailar, me habló lindo. El martes me vino a buscar a la salida y el domingo siguiente ya andábamos entreverados en su casa. Vivía solo, en el barrio Centenario. Me presentó a la hermana, que vivía en La Banda, y una tarde que vinieron los padres, que eran del campo, comimos en la ...