Ir al contenido principal

1900 CALENDARIO NACIONAL Le Pera

Alfredo Le Pera

El 6 de junio de 1900 nació Alfredo Le Pera, letrista, escritor, guionista, traductor y periodista de origen brasileño, autor de la letra de los tangos más famosos de Carlos Gardel


El 6 (o el 7) de junio de 1900 nació Alfredo Le Pera Sorrentino. Fue letrista, escritor, guionista, traductor y periodista brasileño, autor de la letra de los tangos más conocidos que cantó Carlos Gardel. Su hermano, José Le Pera, dijo que se llamaba Alfredo Alfonso de Paula Le Pera y que su fecha de nacimiento era el 6 de junio. Pero la información no concuerda con su acta de nacimiento,​ donde dice "Alfredo" como único nombre, nacido el 7 de junio a las 10 y media de la noche.
Cuando Gardel tenía que viajar a Francia contratado por la Paramount, necesitó colaboradores. Para peor ya no estaban en París el experimentado Manuel Romero ni los artistas argentinos agrupados en la compañía de revistas del Teatro Sarmiento. Fue Edmundo Guibourg, el que le sugirió al letrista Le Pera.
Sus padres eran María Sorrentino Moreno y Alfonso Francisco de Paula Le Pera, venían desde el sur de Italia a la Argentina, pero se quedaron dos meses en Brasil pues María estaba por dar a luz. Nació Alfredo y dos meses después siguieron hacia Buenos Aires y tuvieron dos hijos más.
Pasó su infancia en el barrio de San Cristóbal y estudió el bachillerato en el colegio nacional Bernardino Rivadavia, del barrio de Constitución, Buenos Aires. Fue su profesor Vicente Martínez Cuitiño, crítico de teatro, que influyó en su vocación como poeta. También estudió piano, lo que le permitió adquirir nociones básicas del pentagrama. Impulsado por su familia, empezó a estudiar Medicina, pero abandonó en cuarto año, le tiraba más el periodismo.
Luego escribió piezas de teatro y letras para tango. Antes de asociarse con Gardel obtuvo cierto éxito con su primer tango "Carillón de la Merced", que estrenó Tania en el teatro Victoria. Enrique Santos Discépolo le puso música a su poema.
En 1920 comenzó a hacer crítica de espectáculos para El Plata, El Mundo, Última Hora, La Acción y El Telégrafo. También comenzó a escribir teatro, su primera obra fue la revista La Sorpresa del Año, en colaboración con Humberto Cairo. Le siguieron Los modernos mandamientos, en coautoría con Alberto Ballestero y D. Gainza; Gran circo político, con Julio Filiberti Escobar; Melodía de arrabal, ¡Qué quieren los brasileños!, Piernas locas, Rojas bocas, La vida se va en canciones, Está abierta la heladera, Ya están secando con Broadway y La plata de Bebé Torres, en colaboración con Pablo Suero y Manuel Sofovich y con la actuación de Pepe Arias; Ópera en jazz, Piernas de seda y Un directo al corazón, realizadas en equipo con Antonio de Bassi, Antonio Botta y Carlos E. Osorio.
Como jefe de la sección “Teatros” de El Telégrafo entabló buenas relaciones con hombres del espectáculo, como Augusto Álvarez, empresario del Teatro Porteño y luego del Broadway.
Hizo varios viajes a París por trabajo. Al volver a Buenos Aires comenzó a trabajar en la traducción y confección de sub-títulos para películas mudas, trabajando con Leopoldo Torres Ríos, más tarde sería relevante director del cine argentino.
Como traductor de películas volvió a París a fines de 1931, cuando ingresó en la United Artists como traductor castellano de intertítulos para cine mudo. Allí entabló alguna relación con figuras de la cinematografía y redactó notas para Noticias Gráficas, en las que reflejó el impacto que le produjeran los directores René Clair y Alfred Hitchcock.
Para Gardel escribió muchas letras de tango, como "Mi Buenos Aires querido", "Por una cabeza", "El día que me quieras", "Cuesta abajo", "Soledad", "Volver" y "Sus ojos se cerraron". Fue guionista de las películas de Gardel en Francia y Estados Unidos.
El 24 de junio de 1935 estaba en Medellín, Colombia, con la comitiva de Carlos Gardel, junto a los guitarristas José María Aguilar “el Indio”, Ángel Domingo Riverol y Guillermo Barbieri. Gardel y Le Pera, murieron al chocar dos aeroplanos a punto de despegar, sobre la pista del aeropuerto Las Playas, luego llamado Enrique Olaya Herrera. Aguilar sobrevivió, aunque con graves secuelas que le impidieron seguir ejecutando su instrumento.
©Juan Manuel Aragón

Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc6 de junio de 2023 a las 8:53

    Muy interesante. No sabía cuánto tiempo había vivido Le Pera en Brasil.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

CARRETERA Composición de lugar

"Familia" Vuelva al lugar en que fue feliz con todos los elementos en su sitio, sienta la brisa, observe cómo se cuela un sol verde Despoje su mente de todo otro pensamiento que le venga a la cabeza. Olvídese del mundo, siéntese en un lugar silencioso, en penumbras, hasta oír los latidos del propio corazón. Es difícil que le salga al primer intento. Haga la prueba varias veces, hasta llegar a un estado parecido al sueño, pero con los ojos abiertos, en una vigilia extraviada. Una vez que lo logre, haga una composición de lugar. Usted está ahí. Coloque los elementos en su sitio: la vieja mesa de hule descascarado en los bordes, con cuadrados amarillos y azulados; a un costado, el tinajón; colgada de un alambre que baja del techo, la lámpara de kerosén; el mueble en que se guardaban los vasos y las tazas; las sillas con asiento de esterilla; la puerta pintada al aceite que daba a la habitación grande; los cuadros con fotos de la familia en blanco y negro, con el bisabuelo y la b...

CARBURADOR Gauchadas son gauchadas

"Desperfecto", de Raúl Cisterna Averigüe qué pasó cuando la Susana Giménez anduvo cerca del pueblo y por qué detuvo su auto en la casa de los Díaz No recuerdo bien la fecha. La cuestión es que una vez estuvo la Susana cerca del pueblo. ¿Cómo qué Susana? ¿Qué dice, hombre? ¿No me cree? Si hasta salió en el diario y todo. Se le rompió el auto aquicito nomás, antes de Cortaderas, y a gatas llegó a la casa de los Díaz, que vivían al frente de lo que ahora es la entrada de la finca de los Gómez. Se bajó el chofer y preguntó si no había algún mecánico. No había, porque en el pago en ese tiempo sólo entendíamos de arreglos de sulkys, esas cosas. Pero alguien recordó que andaban por ahí los santafesinos que habían venido con las sembradoras, y los fueron a buscar. El que más entendía de motores abrió el capó y dictaminó que era algo del carburador, pero no me pregunte qué tenía porque de eso entiendo poco y nada. Los changos Díaz contaban que cuando ella se bajó del auto, parecía un ...

SILENCIO Los muertos que el Vaticano no ve

La Kaaba, en La Meca León XIV rechaza la pena capital en Estados Unidos, pero no condena el ajusticiamiento de inmigrantes pobres en La Meca Arabia Saudí ejecutó el miércoles 14 de octubre, en La Meca, a dos trabajadores bangladesíes de la limpieza, Nazrul Islam Abdul Basir y Siti Akhtar (mujer), condenados a muerte por un supuesto "acto inmoral" cometido dentro de una mezquita. Las autoridades saudíes no explicaron qué hicieron. Su gobierno se enteró por la agencia oficial saudí. Seis días después, la Santa Sede, que esa misma semana había condenado con dureza el fusilamiento anunciado de un preso en Estados Unidos, no había dicho una palabra sobre ambos ejecutados. El comunicado del Ministerio del Interior saudí afirma que un tribunal impuso la pena capital como tazir, una sanción cuya determinación queda a criterio judicial, por "la violación de la santidad del tiempo y del lugar". La sentencia fue confirmada por una instancia superior y una orden real autorizó s...

CULPA No era mi problema

"Romano", de Raúl Cisterna Un funcionario romano reconstruye una decisión e intenta convencerse de que jamás pudo haber actuado distinto Estimado Cayo, tomo la pluma para narrarte una impresión de aquel tiempo. En ocasiones como hoy, no sé por qué recuerdo esos días y me pregunto si soy el mismo o me habré convertido quizás en otro. Ahora sé que no entraré en la historia, nadie leerá, en ninguna parte, nada acerca de lo que hice o lo que dejé de hacer, mi nombre no figurará para bien ni para mal, así lo ha dispuesto el destino. En tu misiva me has sugerido que abandone Roma, que haga una vida retirada, que adquiera una villa en las afueras, como han hecho muchos, y me marche de esta urbe caótica y atrozmente superpoblada. Pero me es imposible, necesito el ajetreo del día para vivir y el constante ruido de la noche para descansar. Esta ciudad no duerme jamás. Quizás por ello me sentí tan humillado cuando me destinaron como gobernador de aquel pueblo de pastores de cabras y ove...

TECNOLOGÍA La máquina no perdona

"Metálico", de Raúl Cisterna Inteligencia artificial, cuerpos metálicos y vehículos autónomos anuncian una humanidad, arrinconad a De la inteligencia artificial salen ideas plastificadas, redondas o cuadradas, pero nunca de esas que copian a las nubes, que van cambiando de apariencia: un rato con forma de pez, después son la cara de un tío lejano y, finalmente, se vuelven nada, como las que traemos desde la cuna los cristianos, ideas de talento natural, digamos. Una inteligencia artificial entrenada para eso le podría ganar al ajedrez a cualquiera, desde el aprendiz más bobo hasta el mismísimo campeón del mundo, pero le falta la emoción de saber que podría comerse la dama contraria si no fuera por ese peón maldito, o la tristeza de tener que tumbar al rey porque lo ve perdido. La máquina no perdona. Dicen que cuando se popularice terminará con el pecado original de la imaginación de los que sueñan despiertos y se imaginan mundos más allá de las estrellas o más aquí, con las p...