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Camilo Brahim y Víctor Mondschein |
Un nuevo ataque del terrorismo de Hamás, pone en la consideración mundial el problema que viven israelíes y palestinos
Un sorpresivo —diz que inesperado— ataque de Hamás sobre Israel y su gente, volvió a avivar el fuego de un largo enfrentamiento que, para los especialistas tiene tantas aristas para comentar como una madeja con los hilos enredados en la que se tira de un lado y se ajusta del otro, cada uno con su color particular, su razón de ser, sus motivos y, sobre todo, sus claroscuros. Para peor sobrevuela en este la sombra de Irán, país al que se responsabiliza de haberlo inducido, organizado, financiado.Se debe repudiar enérgicamente la violencia brutal, como muestran las imágenes que en estas horas recorren el mundo, la agresión realizada por Hamás, grupo terrorista musulmán que se ensañó especialmente con las mujeres, a quienes vejó, humilló, violó y mató de manera salvaje y brutal. El sistema político nacional se solidarizó en bloque con Israel esta vez, salvo unos pocos a quienes una ideología mendaz les tiene la cabeza carcomida con sus ideas de muerte y destrucción.Por suerte en Santiago del Estero y en la Argentina, descendientes de árabes y judíos conviven en paz, son comunidades hermanas que, en ciertas ocasiones, como las fiestas de inmigrantes desfilan lado a lado con sus banderas, sus trajes, su música, compran en los mismos supermercados, sus hijos van a las mismas escuelas y profesan idéntico amor por la bandera celeste y blanca. Los argentinos no tienen preferencias o antipatías hacia ninguna de las dos nacionalidades, en general, obviamente, porque por ahí hay excepciones, tan puntuales que sólo confirman la regla.Hace más de 20 años, cuando se registró uno de los tantos enfrentamientos entre palestinos, e israelíes en lo que los católicos llamamos Tierra Santa, el diario en que trabajaba me encargó una nota a representantes distinguidos de ambas comunidades, para mostrar a los lectores cómo los afectaban aquí, esos bombardeos, corridas, pedradas y muertes al otro lado del mundo.
Decidí entrevistar a dos personalidades de la cultura y la política santiagueña, una de cada lado: Abraham Camilo Brahim, cónsul honorario de Siria en Santiago del Estero, que reconocía públicamente asistir, en algunas ocasiones, a celebraciones católicas sin problemas y Víctor Mario Mondschein, miembro de la Sociedad Israelita y socialista honesto, como que renunció a una suculenta jubilación de privilegio que le correspondía legalmente, por haber sido concejal de la ciudad.
Con sus matices, ninguno de los dos adujo mantener problemas con gente de otra nacionalidad o credo. Ambos dijeron tener buenos amigos del otro lado y sostuvieron que vivir en una sociedad multicultural y en paz como Santiago, beneficiaba a su gente. Como que los odios fervientes de allá, llegaban del todo diluidos a esta tierra.
Con el grabador apagado, cuando la entrevista con ambos terminó, fue otra cosa, obviamente. Si usted oía a Mondschein le daba toda la razón y el problema en Oriente Cercano, como lo llamó, era —obviamente— causado por los palestinos y su intransigencia. Con los mismos datos históricos, la posición de Brahim era, obviamente, la contraria.
Ese día tuve una cabal prueba de que el problema era y sigue siendo, mucho más complejo de lo que parece. La historia, la política, la geografía, la economía, la cultura, las religiones, las costumbres, y cosmovisiones de mundos que no tienen nada que ver entre sí, se entremezclan en intereses en los que no son ajenos otros países: el mundo árabe principalmente, las grandes potencias, Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, sumados a los fabricantes de armas, los grandes bloques de bancos, las empresas multinacionales de la alimentación, farmacéuticas, tecnológicas, en fin.
Es un juego de ajedrez sin solución de continuidad y los lectores de este blog, por poco informados que caminen, sabrán que es difícil darle la razón cabalmente a unos u otros, al menos si se piensa en el problema honestamente y despojado de los intereses partidarios que obligan a unos pocos a tener una opinión uniforme y tabulada.
Leer más en este blog: La verdad verdadera del Hombre de la Bolsa, que vivió en Santiago
Hay quienes públicamente en la Argentina han manifestado ciegamente estar con este o con aquel, pero en su gran mayoría son personeros de otros intereses, la izquierda, la derecha, que los mueven como menos que simples peones marginales de un trebejo internacional. Para no ir muy lejos, cabe recordar que el régimen más brutal y asesino de la izquierda, la Unión Soviética, fue un estrecho aliado estratégico de la Argentina durante el gobierno del Proceso de Reorganización Nacional, supuestamente de derecha, incluso cuando el régimen militar persiguió a unos cuantos afilados del Partido Comunista local, víctimas no queridas del fuego amigo.
Lo cierto es que la historia, la política, no resisten relatos lineales y unilaterales, tal como se acostumbra en las redes de internet, hay de un lado y del otro —siempre, pero siempre siembre— razones y sinrazones que obligan a sus protagonistas a actuar de una manera o de otra. Y más que estar libre de culpas para arrojar la primera piedra, en casos tan delicados, es de esperarse que quienes opinen, al menos estén informados mínimamente de lo que sucede.
Ayer, me pidieron de un medio de Córdoba que escriba una columna de opinión sobre este tema específico. Dije que no, muchas gracias, está fuera de mi alcance, para opinar tendría que averiguar mucho más de lo que humildemente he leído sobre el conflicto. Ni siquiera conozco esos pagos como para saber cómo es el color de su cielo, de qué manera brilla la luna, cómo miran sus mujeres, de qué se habla en el equivalente israelí o gazati del mercado Armonía.
A tantos años de aquellas entrevistas que enriquecieron mi bagaje de conocimientos, y me hicieron ver la magnitud de lo que ignoraba, agradezco la generosa enseñanza de Brahim y Mondschein.
Saludos a ambas familias, pues las dos me abrieron la puerta de su casa y me recibieron cordialmente, como sabemos hacerlo los santiagueños.
©Juan Manuel Aragón
A 10 de octubre del 2023, en el barrio Siglo XXI. Pedaleando la mañana
Siria y Palestina son los países a los cuales el gobierno argentino ha elegido como socios y amigos ideológicos. De esa manera esos países, buscando socios que hacen el papel de idiotas útiles, han podido aliviar el embargo impuesto por Occidnte para seguir destinando sus fondos propios a su escalada nuclear, de la cual cada vez están más cerca. Pero como si eso fuera poco, la estupidez de los gobiernos europeos y norteamericanos, en su utópica y patética obsesión por la "emision cero" han afectado su producción de combustibles y han tenido que recurrir a países como Palestina y Siria para abastecerse, al precio que estos decidan. Con ello han contribuido aún más a su plan armamentista y han encarecido el precio de energéticos para el resto de países más pobres en el mundo.
ResponderEliminarLa estupidez humana hoy está en su máximo esplendor
Tal vez, Juan Manuel, no puedas escribir un análisis sobre la situación histórica y política de ese conflicto, pero tal vez si puedas compartir una reflexión sobre la lamentable historia argentina de elegir una y otra vez a los socios equivocados a lo largo de los tiempos, dando prioridad a su ideología de turno por sobre los intereses de sus ciudadanos.
La nota es muy buena, muy bien escrita y elegantemente trata de no inmiscuirse, en una situación con aristas muy complejas, y donde existen prejuicios y deformaciones de los hechos históricos, según las ideas y prejuicios de los opinantes. Ahora lo de Ibarra, es llamativo por el descomunal desconocimiento que fundamentan sus disparatados dichos. De dónde saco que Palestina tiene petróleo ? Un error garrafal y descalificador; Palestina no existe como estado , y NUNCA existio. Y no produce petroleo. Siria si, pero su producción comparada con los otros países arabes, no es significativa. Parece que el único objetivo de Ibarra es descalificar algobierno argentino, con mendaces argumentos. Y se olvida, que EL PRIMER PAIS QUE VISITO EL PRESIDENTE FERNANDEZ, FUE ISRAEL. TODO DICHO.
ResponderEliminarGeneralmente evitó polemizar con anónimos porque las opiniones anónimas no existen y porque no corresponde capturar un espacio que es para libre opinión de los lectores. Además que la excesiva adjetivación peyorativa no aporta al propósito de establecer una postura, mucho menos un intercambio de ideas.
ResponderEliminarSolo debo aclarar que en un comentario limitado no se alcanza a entrar en detalles que uno presupone que los lectores investigarán por su cuenta.
Siria e Irán, sobre todo este último, son productores del petróleo que hoy compra Europa a altos precios y están apoyando y financiando a Hamas en Palestina.
Hamas está atacando a Israel desde Gaza e Irán ha hecho pública su alianza con Hamas y festejado los ataques.
El gobierno argentino, no mi patria La Argentina, ha anunciado públicamente su sociedad comercial e ideológica con esos paises.
Bueno...! Ahora es Irán...no lo había USA, luego,nombrado en su comentario anterior...ahora si. Claro, es verdad que Irán ayuda y financia a Jamás. Pero lo que dice sobre la sociedad comercial, del gobierno argentino con Irán y Siria es una falsedad total, capciosa y mal intencionada. Don Ibarra, parece que Ud. ignora que el principal PRODUCTOR MUNDIAL DE PETROLEO ES USA., luego Arabia Saudita...dopo...RUSIA...si Se. Ibarra, Rusia, después: CANADA. Siria no figura ni hasta los Diez. Irán apoyo y apoya a Hamás, para obstruir un tratado, y establecimiento de relaciones diplomaticas entre Israel y Arabia Saudita. Argentina no sido ni es socio de Irán o Siria. La sangrienta dictadura militar argentina, si apoyo el comercio con la comunista Unión Soviética, vendiéndole trigo, o perdió la memoria...
ResponderEliminarhttps://youtu.be/tmEWQjfsbYQ?si=-sM6-owmyJz-sLES
EliminarComo lector habitual de estos escritos, sugiero que en el caso de polemizar, el ANÓNIMO se blanquee, porque es imposible que el que opine con su nombre, pueda rebatir a; no sabe quien. Y si en honesta esa opinión, que sea con nombre y apellido.
ResponderEliminarCarlos Zigalini.
si alguien dice lo que sea, en vez de discutir su nombre, mejor hablemos sobre lo que dice, si n, se convierte en una guerra inútil... me ecantan estos sitios porque se puede opinr anoniammnte
EliminarMario Salvador Sánchez
Disculpe Sr.Sanchez
ResponderEliminarEsto pinta como cosas personales.
Seguramente estoy equivocado.
Carlos Zigalini.